Sony Bravia KDL-32V5500

Sony Bravia KDL-32V5500
1 de septiembre, 2009

La nueva gama de Bravia destaca por ofrecer un amplio surtido de modelos que cubren las necesidades de cualquier usuario. Analizamos el Sony Bravia V5500 de 32 pulgadas, un televisor LCD de alta definición sin grandes alardes pero que ofrece una notable calidad de imagen y todo lo que necesita el usuario medio por un precio más que razonable. Una excelente alternativa con toda la garantía de una marca líder en su campo.

Sony no arriesga con el diseño pero mantiene la calidad de acabados.

Sony apuesta por un diseño sobrio con este modelo, manteniendo una sobresaliente calidad de construcción y el color negro piano característico de la serie. Aunque no es una alarde de originalidad desde un punto de vista estético tenemos que reconocer que es robusto, elegante y está muy bien acabado. En este rango de precios no podemos exigir un perfil más fino o un menor uso de plástico y en cualquier caso es de lo mejor en su categoría.

El proceso de montaje es sencillo y la peana tiene la rigidez suficiente como para sostener a la pantalla con garantías y sin holguras en el movimiento (admite un giro de hasta 20º a izquierda o derecha). La posición del panel está ligeramente retrasada y la peana es algo más larga de lo habitual, algo que deberemos tener en cuenta a la hora de elegir su ubicación.

El frontal aparece limpio de botones y sólo veremos el logotipo de la marca y un indicador LED junto a la barra de sonido, unida al cuerpo con una pestaña de plástico trasparente que aporta ligereza al conjunto.

En el lateral derecho encontraremos los botones básicos para encendido, volumen y cambio de canal y en el izquierdo dos puertos HDMI (muy práctico para conectar dispositivos de manera rápida y sencilla), salida de audio, la toma de red y un conector USB que permite reproducir contenido multimedia desde un pendrive o un disco externo, por ejemplo.

Si echamos un vistazo a la parte trasera encontraremos todo un desfile de conectores encabezados por otros dos HDMI (imprescindibles en la nueva era de alta definición), toma de antena, VGA, entrada PCMCIA (imprescindible para acceder a la nueva TDT de pago), 2 euroconectores, componentes y salidas de audio analógica y digital. Más que suficiente para la mayoría de hogares.

El Sony Bravia V5500 cuenta con un panel LCD que ofrece una resolución nativa de 1.920 x 1.080 píxeles e incorpora la última generación del procesador Bravia Engine para mejorar la imagen cuando es necesario. Además gracias a su puerto Ethernet (no tiene conectividad inalámbrica aunque podemos usar un PLC si no tenemos el router cerca) disfrutaremos de la tecnología DLNA para reproducir contenidos multimedia de otros dispositivos (como un PC, un móvil, etc.) en el televisor de manera directa.

Tras la puesta en marcha nos encontramos un tutorial paso a paso con el que tendremos la tele funcionando en menos de 5 minutos. El sistema de menús sigue el esquema en cruz que ya hemos podido de ver en otros productos de Sony (Xross Media Bar), una solución muy visual e intuitiva que reune las opciones en grupos según su funcionalidad.

Pensamos que la avanzada interfaz es todo un acierto por parte de la compañía japonesa y una de las diferencias más importantes en el día a día con el dispositivo respecto a alternativas más económicas que no ponen tanto cuidado en este punto.

El sistema de menús es fácil de usar y permite una navegación rápida e intuitiva.

La calidad de imagen con TDT (su sintonizador soporta también TDT de alta definición) es notable. Ayuda el tamaño de la pantalla de "sólo" 32 pulgadas (las pantallas más grandes ofrecer peor calidad con baja resolución) y el buen tratamiento por parte de la electrónica de artefactos y otras perturbaciones en la imagen.

Destacar el buen trabajo con el escalado de imagen y el recorte, que facilita el visionado de contenidos no concebidos para el formato panorámico y consigue que sea uno de los mejores de nueva generación a la hora de ver televisión.

La serie V no incorpora el nuevo MotionFlow a 200Hz que ya vimos en la Sony Bravia Z4500, por ejemplo, pero se comporta con solvencia trabajando con imágenes en movimiento como retransmisiones deportivas. La Sony Bravia W5500 (el modelo inmediatamente superior) sí ofrece los 100 Hz, algo que debemos tener en cuenta dada su escasa diferencia de precio (algo más de 100 euros).

Para probar el potencial real del televisor nada mejor que utilizar fuentes de contenidos en alta definición, en este caso un reproductor Sony BD36SS y la conocida Playstation 3.

Los resultados son espectaculares; colores vivos, un nivel de detalle sobresaliente y negros profundos que sorprenden teniendo en cuenta que hablamos de un LCD. Aunque la configuración por defecto es aceptable recomendamos encarecidamente realizar una calibración en el entorno donde instalemos la tele para aprovechar al máximo sus cualidades.

Los aficionados al cine agradecerán la posibilidad de ver películas a 24 fotogramas por segundo, tal y como fueron concebidas y los jugones no tendrán problemas de estelas ni retardos en ningún caso.

Aunque resultará prácticamente inapreciable para un usuario normal el panel adolece de zonas irregularmente iluminadas, un mal habitual en los LCD que podemos minimizar con una correcta regulación de valores. De todos modos y con este tamaño de pantalla no es algo especialmente preocupante (sí puede suponer un quebradero de cabeza en 40 pulgadas y superiores, donde se nota mucho más a simple vista).

Dos altavoces de diez vatios cada uno se encargan de un apartado sonoro que cumple sin más, con agudos y medios aceptables pero sin fuerza para reproducir graves con matices. Si somos exigentes en este punto merece la pena acompañar la compra del televisor con un sistema de sonido de calidad, algo que puede extenderse a la mayoría de modelos.

Gracias a la tecnología AppliCast tendemos la posibilidad de insertar widgets con información de Internet (RSS, el tiempo, cotizaciones en bolsa, calendario). Lástima que de momento haya pocos disponibles, sería interesante el desarrollo de un estándar y acuerdos con los proveedores de contenidos más populares de Internet para potenciar este apartado en los televisores de última generación.

El mando es sencillo pero preciso y de un tacto excepcional.

El televisor ofrece muchas otras opciones interesantes como la función Picture Frame que lo convierte en un marco digital cuando no lo vemos, el zoom de voz para aumentar el volumen de los diálogos sin subir el sonido de fondo, un sensor de luz que adapta el brillo de la pantalla a las condiciones de la estancia o funciones PIP/PAP para ver dos fuentes a la vez. Añadidos importantes que sin duda aportan valor al producto y lo distancian de la competencia.

Conclusiones

Sony nos ofrece un televisor fantástico por un precio muy interesante que ofrece una imagen de alta calidad y grandes posibilidades en cuanto a conectividad. Es una opción fantástica si pensamos usarlo para ver TDT, DVD, videojuegos y de forma ocasional contenido en alta definición, siendo uno de los dispositivos más equilibrados en la gama de entrada.

Destacar su excelente procesado de imagen, un sistema de menús sobresaliente y todas las posibilidades de la serie Bravia. En el lado negativo los defectos en la iluminación del panel aunque, como hemos comentado, no supondrá problema alguno para la mayoría de los usuarios y sólo los más exigentes lo apreciarán. La pérdida de MotionFlow respecto a la W5500 si debe ser tenida en cuenta si queremos la máxima calidad en escenas de mucho movimiento.

  • Share This