Miniproyector Shapphire 101

Miniproyector Shapphire 101
27 de mayo, 2010

Si te gustan las miniaturas seguro que este miniproyector que nos ha hecho llegar Shapphire despierta tu curiosidad. Del tamaño de un móvil y con 103 gramos de peso nos ofrece un tamaño de proyección de hasta 65 pulgadas aunque la ideal es poco más de 32 pulgadas en calidad VGA. Eso sí, la luminosidad que ofrece es escasa y la batería corta. Su punto fuerte es el tamaño y los accesorios porque sus prestaciones quedan muy lejanas de los proyectores convencionales. El resultado es bastante decepcionante.

Bien conocida como integradora de tarjetas gráficas, Sapphire es un fabricante respetado por los usuarios avanzados. Recientemente hablábamos en MuyComputer de uno de sus últimos y más sofisticados productos, la Sapphire Radeon HD 5970. Esta vez es protagonista en nuestro laboratorio por un producto de lo más curioso y minimalista: el miniproyector Sapphire 101, un artefacto del tamaño de un móvil, versátil y capaz de proyectarnos la imagen casi desde cualquier salida de vídeo.

Hace unos meses probamos otro dispositivo similar, en este caso de 3M, y la verdad es que hubo división de opiniones entre los integrantes del Laboratorio. Y es que de salida hay que avisar sobre las prestaciones de estos picoproyectores que no llegan, ni de lejos, a las que ofrece un proyector convencional de gama básica. Por otro lado, la reducción del tamaño se paga y el coste de estas soluciones suelen caro, por encima de los doscientos euros.

Ficha técnica

El modelo que nos ocupa se sitúa en la gama baja de los picoproyectores. Con un coste de unos 280 euros, el Sapphire 101 se presenta en estuche de lujo bien acompañado de accesorios para funcionar en todo tipo de ambientes. A saber, la caja incluye el proyector con su batería apta, según el fabricante para cuatro horas, funda de terciopelo negro, cargador propietario, cableado de conexión VGA, para móviles, iPhone, minitrípode, instrucciones, drivers… vamos, todo lo necesario para trabajar desde el primer momento.

Ponerlo en marcha es muy simple. Puede operar conectado a la red eléctrica o “chupando” de batería. Como todo proyector, el “alma” es una lámpara con duración de hasta 20.000 horas basada en la tecnología LED. Es aconsejable sujetarlo en el minitrípode para evitar vibraciones aunque echamos de menos una solución más sólida.

La resolución ofertada es VGA a 640 x 480 puntos de resolución. El dispositivo cuenta con botones de encendido y apagado, un controlador de foco, un keypad, conectores y entrada de audio. La salida de imagen es 4:3, el ratio de contraste, bajo, es de 200:1 y se recomienda situar a un metro de la pared o pantalla de proyección, consiguiendo una diagonal de 32 pulgadas. Las limitaciones de la óptica orientan el dispositivo a uso en espacios reducidos y donde controlemos la iluminación (la sala debe estar casi a oscuras), como una pequeña sala de reuniones o cualquier estancia de tamaño medio sin demasiada luz natural.

En definitiva, un gadget interesante para todos aquellos usuarios móviles que quieren llevar la oficina en el smartphone o el portátil. Por sus prestaciones no es válido en entornos de oficina convencionales (su salida real es menor que la de una televisión de 42 pulgadas) y por un poquito más de inversión uno puede hacerse con un proyector portátil de verdad, no tan cuco pero con una salida en pantalla y una luminosidad respetable.

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