Diez desafíos para el nuevo CEO de Microsoft

Diez desafíos para el nuevo CEO de Microsoft
16 de octubre, 2013

Microsoft-CEO

La elección del nuevo CEO de Microsoft tras la retirada de Ballmer es un asunto clave para la firma y el mercado tecnológico en general, por lo que medios, analistas e incluso casas de apuestas, intentan descubrir antes de tiempo su sucesor.

Un relevo para el que Microsoft se daba 12 meses de plazo aunque las últimas informaciones señalan que se conocerá antes de fin de año. Para la elección, el consejo de administración ha nombrado un comité especial presidido por John Thompson, director independiente de la junta de Microsoft y del que forma parte nombres tan importantes como Bill Gates.

Independientemente del ‘nombre’ los retos a los que se enfrenta el nuevo CEO de Microsoft son colosales y desde v3.co describen diez desafíos para mantener la posición de número uno entre los gigantes TI, erosionada por compañías como Apple y Google.

10. Elevar el precio de la acción

Steve Ballmer ha cumplido en cuanto a cifras de negocio globales, ingresos y beneficios, pero el simple anuncio de su retirada, reducía el valor bursátil de Microsoft un 7 por ciento confirmando la falta de confianza de los inversores en el actual CEO de Microsoft.

Las matemáticas son tozudas. Microsoft se ha estancado en valor de mercado mientras que rivales como Apple o Google se han disparado. Aunque el precio de la acción no describe exactamente el éxito de una empresa, se ha convertido en indicativo de la capacidad de una compañía para inspirar confianza. Cualquiera que sea el nuevo CEO de Microsoft deberá de tenerlo en cuenta.

9. Impulsar el crecimiento en búsquedas

Desde que Google Search domina el mercado de las búsquedas en Internet, Microsoft no ha logrado convertirse en una alternativa real a pesar de las mejoras de Bing y la alianza con Yahoo!. El nuevo CEO tendrá que revertir la tendencia y aún no superando a Google, aumentar presencia en un servicio que da acceso a la cuantiosa tarta publicitaria y al dominio global de Internet. La plataforma móvil Windows Phone debe ser un catalizador para el avance por la importancia creciente de las búsquedas en movilidad.

8. Resolver las cuestiones antimonopolio

Tanto en demandas en contra como interpuestas por Microsoft, resolver los numerosos casos sobre patentes y cuestiones antimonopolio abiertos debería ser otro objetivo del nuevo CEO. Un asunto que compete también al resto de compañías para solucionar los mafiosos patents trolls que cuestan a la economía global 29.000 millones de dólares anuales.

7. Mejorar la satisfacción del empleado

Descrito como “un sistema que alienta las puñaladas por la espalda y la traición”, el sistema de clasificación de empleados que da acceso a promociones y bonificaciones ha sido polémico y para algunos analistas, ayuda a explicar el declive de Microsoft en algunos campos al no facilitar la colaboración entre los mismos. Frente a la obligación de rendimiento a corto plazo y como ejemplo de otra serie de políticas, rivales como Google, ofrecen a sus trabajadores la posibilidad de invertir un 20 por ciento de la jornada en proyectos propios. Sí, Google ha encabezado durante varios años los índices de satisfacción de empleados.

6. Hacer de la innovación un elemento clave

Que un periférico como Kinect sea considerado entre lo más innovador de Microsoft en la última década, da una idea de la percepción que se tiene de Microsoft en cuanto a empresa -poco- innovadora. Difícil no comparar con Apple y productos (iPod, iPhone, iPad, MacBook Air) que verdaderamente revolucionaron el mercado. Microsoft necesita encontrar un espacio para dejar su huella.

5. Mantener la fortaleza en la empresa

Un área que la compañía domina como pocos con una unidad de negocio en la que brilla la suite Office en medio de todo tipo de herramientas empresariales, que ingresa trimestralmente más de 7.000 millones de dólares y que continúa creciendo. El nuevo CEO de Microsoft tendrá el reto de mantener esta gran presencia en empresas y administraciones.

Otro desafío que puede ser muy serio para el futuro es el deterioro de su relación con los OEM. Aliados en las últimas tres décadas y fuente clave de ingresos, consideran ahora a Microsoft como un competidor tras el cambio de estrategia desde la producción de software para convertirse en una compañía de dispositivos y servicios. Clarificar la situación será otro reto para el CEO.

4. Mejorar la reputación de la empresa como marca

Si hay un área en la que Microsoft realmente ha sufrido a expensas de sus rivales, especialmente Google y Apple, es que no ha sido capaz de parecer deseable o ‘cool’. Quizá sea injusto porque en realidad Microsoft ha evolucionado con los tiempos pero la imagen de marca ha quedado atascada en tiempos anteriores. ¿Mayor inversión en marketing? El reciente cambio de logo corporativo por primera vez en 25 años puede ser un comienzo.

3. Mejorar productos de hardware

Si Microsoft continúa en la estrategia de convertirse en una empresa de dispositivos, la mejora de líneas como tablets Surface o los mismos Lumia tras adquirir Nokia, es esencial. Claro que, el conflicto con el resto de fabricantes que apoyan sus plataformas puede estar servido. Mejorar sus productos propios y continuar con sus socios será un equilibrio a buscar por el nuevo delegado ejecutivo.

2. Aumentar la presencia móvil para competir con Android e iOS

Las risas de Ballmer en el lanzamiento del iPhone original las está pagando carísimas Microsoft. A pesar que Microsoft estaba bien asentado en móviles con Windows Mobile/CE y una década antes de la llegada del iPad, ya había Tablet PC con Windows en el mercado, errores graves de percepción ante la revolución móvil que se venía encima ha provocado que Google y Apple combinados, tengan hoy un 90 por ciento del mercado.

Cuando todas las alarmas sonaron en Redmond, Microsoft comenzó una gran inversión en Windows Phone que todavía continúa y que seguirá tras la compra de Nokia. El crecimiento de la plataforma móvil será uno de los grandes desafíos. En cuanto a tablets, los nuevos modelos de medio formato y precio con Windows 8.1 deben reducir las distancias con iOS y Android.

1. Resover el enigma de Windows 8

Quizá la cuestión más apremiante. De alguna manera la compañía de software más grande del mundo ha tomado el sistema operativo más popular del planeta y lo ha convertido en un producto al que una gran base de usuarios no quiere actualizar, con especial incidencia en empresas que simplemente lo están ignorando y la acumulación de cuota, en torno a un 8 por ciento, se consigue por equipos nuevos.

La nueva interfaz y aplicaciones Modern UI (Metro) son las responsables. A pesar de funcionar perfectamente en tablets y en general en pantallas táctiles, es prescindible y hasta molesta para trabajos en escritorio. Windows 8.1 llega al mercado esta misma semana corrigiendo algunos de esos problemas pero no es fácil predecir su éxito. ¿Esperará Microsoft a que los usuarios aprecien las novedades de Windows 8? ¿Tendrá que dar marcha atrás en la estrategia Metro?

Múltiples desafíos independientemente quién sea el elegido para dirigir Microsoft los próximos años ¿Qué te parece?

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