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QLED vs. OLED vs. MicroLED ¿cuál es la mejor tecnología?

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Hace tiempo que el LCD ha muerto y el LED está viviendo sus últimos días de gloria. La guerra por el salón se libra entre tres nuevas tecnologías: OLED, QLED y MicroLED y a ellas dedicamos este especial. ¿Cuál merece la pena comprar? ¿Tiene sentido adquirir una LED a estas alturas? ¿Qué tecnología será el estándar en unos años?

Aunque hay muchos fabricantes de televisores, cuando hablamos de las compañías que están detrás del núcleo tecnológico de los mismos – el panel y el procesador de imagen – la lista se reduce considerablemente. A día de hoy, podemos dividir el mercado en tres tendencias:

  • QLED, con la apuesta de Samsung y su tecnología Quantum Dot LED
  • OLED, con LG y Sony como principales valedores.
  • MicroLED, la propuesta de futuro de Samsung y a la que podrían sumarse otros gigantes como Sony (bajo el nombre de Crystal LED).

Durante muchos años, la tecnología detrás de un panel de televisión ha sido similar: una capa de cristales a los que se les dotaba de una iluminación externa (primero trasera, luego desde los bordes y en los últimos modelos casi a nivel pixel) para construir una imagen.

Con la llegada de OLED, cada píxel puede iluminarse a sí mismo consiguiendo un contraste brutal, un negro prácticamente puro y unas posibilidades de diseño (pantallas finísimas, curvas, etc) incalcanzables hasta el momento. Como no requieren de una fuente de iluminación externa, los diseños pueden ser mucho más finos y su consumo, menor.

Llegados a este punto, conviene aclarar que QLED no es más que una evolución del sistema LED que teníamos hasta ahora (y una idea de los departamentos de marketing para ponérselo todavía más complicado a los consumidores). Su diferencia fundamental respecto a los LED “normales” es que cada pixel se puede activar de forma individual, ofreciendo prestaciones por encima del estándar pero que no alcanzan a OLED.

Nuestro tercer protagonista, el MicroLED, es todavía un recién llegado pero para muchos, entre los que me encuentro, supone la verdadera apuesta de futuro: la revolución detrás de esta tecnología es reducir el tamaño de pixel hasta 100 veces respecto a un LED tradicional (ya hay paneles con píxeles de 0,15 mm.), multiplicando el número de ellos y reduciendo la distancia entre uno y otro.

De esta forma, MicroLED puede ofrecer lo mejor de los dos mundos: píxeles de tamaño mínimo que se pueden controlar a voluntad, posibilidad de un negro puro, mucho más brillo que un OLED, ángulos de visionado amplios y ningún problema de degradación a medio y largo plazo.

Un panel de MicroLED está formado por pequeños módulos independientes, así que los fabricantes podrían crear televisores de cualquier tamaño y forma; solo es necesario una controladora que indique qué píxeles deben encenderse en cada momento pero las posibilidades son casi infinitas. En la siguiente tabla tenéis una comparativa de las tres tecnologías.

Seguro que más de un lector se está preguntado cómo es posible que no tengamos todavía ningún televisor con MicroLED en el mercado. Los motivos son varios, pero los retos más importantes a los que se enfrenta la industria son dos: los paneles son extremadamente caros de fabricar y generan mucho calor, que es necesario disipar de forma eficiente y sin ruido.

¿Veremos los primeros televisores MicroLED en 2019? Aunque Samsung ya mostró The Wall (uno de 146 pulgadas) en el pasado CES, desde mi punto de vista quedan al menos dos años para que los más afortunados puedan tener uno en su salón.

Como comentábamos, más allá del precio es complicado instalar una solución de refrigeración en televisores pequeños y finos, algo que no es un problema en un panel de cine o destinado a mostrar información comercial. Esos serán los primeros destinos de MicroLED.

Entonces ¿qué televisor debería comprar?

Como siempre, la decisión depende del presupuesto del que dispongamos y del uso principal del televisor. Para ver la televisión convencional no tiene sentido invertir en lo último, pero si sois apasionados del cine y las series en alta calidad o tenéis un equipo con el que jugar a videojuegos con el máximo detalle las diferencias entre una tecnología y otra son importantes.

Si tu presupuesto es inferior 1.500 euros, mi recomendación es optar por un televisor LED (o QLED) de última generación. Se pueden encontrar muy buenas ofertas (más ahora que se acerca el Black Friday) en modelos de 2017 o incluso 2016, con una gran calidad de imagen y soporte para casi todas las tecnologías que veremos en los próximos años. En este rango de precios, el HDR no debería ser una variable fundamental, pero si lo incluye mucho mejor. Respecto al 4K, te costará encontrar un modelo de más de 50 pulgadas que solo sea 1080 así que no hay dudas.

Es posible que encontréis alguna oferta de OLED en torno a este precio pero, en mi opinión, merece mucho más la pena invertir en el mejor LED o QLED que te puedas permitir antes que en un OLED de gama baja. Desde mi punto de vista, la Samsung QE55Q6FN o la Sony KD-55XF9005 son dos opciones muy interesantes.

Por encima de los 1.500 euros no nos quedan muchas dudas: OLED es el presente y en gama media y alta no tienen rival en términos de calidad de imagen. Los televisores se devalúan rápidamente y los saltos tecnológicos no son tanto como nos quieren hacer creer desde los departamentos comerciales, así que antes de decidir echa un vistazo a modelos de años anteriores que pueden merecer mucho la pena. Mis dos recomendaciones aquí son la Sony KD55A1BAEP y la LG 55″ 55E7N, pero la oferta es muy amplia.

Como comentábamos en el texto, MicroLED es una apuesta de futuro todavía no disponible. Por ello, quizás no tiene sentido hacer una inversión muy elevada ahora en un OLED de última hornada pensando que no tendremos que cambiar de televisor en diez años; es probable que en menos de cinco tengamos MicroLED en el mercado que las superen, así que un modelo intermedio que podamos amortizar más rápido puede ser buena opción.

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