Análisis de Dead Space 2

Análisis de Dead Space 2
27 de febrero, 2011

Los truculentos sucesos del USG Ishimura, donde perdió a su prometida, han marcado profundamente a Isaac Clarke. Sin embargo su plácida estancia en una celda con su confortable camisa de fuerza se ve interrumpida por el ataque de los temibles necromorfos. Así que Clarke no tiene más remedio que correr por su vida aún empaquetado en su camisa de fuerza por pasillos repletos de pacientes convertidos en letales monstruos espaciales con multitud de cortantes extremidades. Así empieza Dead Space 2.

Desde la aparición de las primeras entregas de la saga de Resident Evil el género denominado survival horror han ido cobrando protagonismo en los estantes de la oferta de videojuegos. La fórmula es simple: encarnamos un personaje que se encuentra por circunstancias de la vida en una situación en la que debe luchar y correr por su vida rodeado por monstruos espaciales, zombies, espíritus y demás especies peligrosas que pululan las imaginaciones más retorcidas.

La diferencia con los “shooters” en los que también tenemos que acabar con criaturas más o menos sangrientas y peligrosas (aquí incluimos obviamente a los humanos) es lo que personalmente llamo el factor “Boo”. Es decir, que además de disparar a diestro y siniestro con las armas más sofisticadas que nos podamos imaginar se nos propone un escenario y una atmósfera inquietantes en la que los enemigos no solo aguardan en las sombras para eliminarnos sino también para darnos un buen susto.

 

 

Dado este paso se podría decir que los títulos de survival horror más importantes y efectivos a la hora de crear esa atmósfera de inquietante tensión añaden como ingrediente fundamental un argumento que atrapa y que nos meta realmente en la piel del protagonista. Y es ahí cuando juegos como Dead Space 2 muestran su verdadero potencial.

Después de la arenga / disquisición teórica pasamos a contaros (por fin) cómo es el juego. Dead Space 2 (como los más astutos habrán deducido por el número 2 del final del título) es la segunda entrega de la saga Dead Space. Qúizás parezca un poco prematuro aplicar el adjetivo de saga a una serie que se compone simplemente por dos juegos, pero la calidad de ambos nos hace presagiar que no faltará un Dead Space 3 y algunos más.

De la anterior entrega esta edición de Dead Space ha heredado muchas cosas que ya funcionaron con mucha eficacia en el título original. La más destacada sea quizás la jugabilidad y el gran despliegue de posibilidades para dañar a nuestros enemigos, todo ello intacto (quizás con demasiados pocos cambios) en esta segunda parte.

 

 

El principal añadido ya lo hemos anticipado: la trama. La historia de Isaac Clark mezcla sentimiento de culpabilidad, problemas mentales y ansias de supervivencia. Todo ello se transmite al jugador que no se mete en la piel de una máquina de eliminar alienígenas, como en otros títulos en los que los ingredientes son armas altamente destructivas y extraterrestres de mal vivir, sino que encarna a un personaje inquieto que en muchas ocasiones no sabrá distinguir lo real de lo imaginado.

Ficha técnica

 

Otro cambio fundamental es el de la ambientación. El juego se desarrolla en una imponente estación espacial en órbita en la que podemos encontrar desde iglesias o minas hasta restaurantes de comida rápida, colegios… Los escenarios están muy cuidados, juegan mucho con la luz (más bien con la oscuridad) para demostrar que los lugares más siniestros pueden ser precisamente los más conocidos, si se iluminan (oscurecen) adecuadamente.

 

También nos ha gustado la incorporación de un buen número de personajes secundarios que añaden una interesante complejidad a la trama. Otros secundarios de lujo son precisamente los necromorfos. A la alegre muchachada de la primera entrega se han añadido peligrosas incorporaciones como los stalker de gran velocidad y capaces de ocultarse de forma eficaz y otros con varios brazos o compuestos por muchos pequeños necromorfos.

 

 

Además se han añadido nuevas y destructivas maniobras con las que acabar con nuestros enemigos. Una de ellas es la de disparar a un cristal que proteja del exterior para que el vacío del espacio haga su trabajo y arrastre al exterior a todo el contenido de la habitación y a nuestros enemigos con él. Es mejor hacer el disparo lejos del cristal, pues luego tiene que darnos tiempo a disparar a un interruptor para que baje una compuerta salvadora e impida que nosotros mismos acabemos flotando en el espacio.

Una de las limitaciones del juego es precisamente que al ofrecer un escenario tan grande los diseñadores han tenido que optar por un diseño del juego más lineal. Esto hace que en muchas ocasiones solamente tengamos un camino que tomar. Por otro lado tampoco le han hechado demasiada fantasía en lo que respecta a los problemas que tenemos que resolver para pasar de una habitación a otra, muchas veces simplemente… acabar con todo lo que se mueve.

Esta simplificación del juego por un lado resta frustraciones a aquellos que prefieren juegos con más ritmo, pero le quitan realismo y rebajan la parte intelectual del juego por lo que supongo que es cuestión de gustos valorar este punto. Personalmente, y soy de los que aprecian un buen juego plagado de puzzles, no me ha molestado, sobre todo porque el argumento y la jugabilidad compensan con creces la posibilidad de pasearnos a nuestras anchas o que se nos planteen complejos retos para avanzar.

 

 

En lo que respecta al juego multijugador la novedad más interesante es que podemos encarnar humanos o necromorfos. Esto hace que unos y otros tengan que seguir estrategias muy distintas (menos complejas para los humanos cargados de armas) y eso da un punto de interés a esta modalidad de juego que por otro lado y sinceramente no necesita este modo multijugador, pero como añadido y cuando lo tengamos bien trillado nos permitirá seguir explotándolo.

 

 

En definitiva podemos decir que estamos frente a un juego redondo en el que se cumplen los objetivos de dejarnos con el alma en vilo y el arma apuntando a todo lo que se mueve o a cualquier pequeño ruido que oigamos (fundamental el sonido envolvente) cada vez que avanzamos. Y la espectacular descarga de adrenalina cuando volcamos la potencia destructiva de las armas es un sentimiento ya conocido en la entrega anterior.

Pero son el argumento y la ambientación los elementos que nos hacen considerar al Dead Space 2 un juego maduro, bien cuajado y pensado frente a otros títulos que para mejorar aportan otros elementos más sutiles como gráficos más espectaculares y truculentos, más armas o escenarios cada vez más complejos. Garantizo un buen bombeo de adrenalina desde el primer segundo hasta el último. Y por favor, por favor, haced caso de las advertencias de la caja y mantened a los menores alejados de la horda de necromorfos.

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