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Mis tres semanas con el reloj inteligente Sony Smartwatch 3

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Una vez que ha pasado la resaca de la presentación del Apple Watch, y tras el lanzamiento de unos cuantos relojes inteligentes en el pasado MWC de Barcelona, sigo teniendo las mismas dudas que tenía hace unos meses al aproximarme al fenómemo wearable. ¿Tiene sentido utilizar un smartwatch? ¿Tienen estos dispositivos en el momento tecnonógico en el que se encuentran un factor diferencial? Y lo más importante, ¿Pueden convencer de su utilidad a toda una generación de usuarios que no ha utilizado un reloj en su vida?

Para intentar responder a todas estas preguntas, he realizado una prueba de largo recorrido con el Sony Smartwatch 3, de modo que más allá del factor wow que normalmente se experimenta durante los primeros días de uso, poder comprobar si es un dispositivo que voy a querer seguir utilizando a medio plazo o va a acabar aparcado en un cajón.

¿Por qué el Sony Smartwatch 3 y no otro? En primer lugar porque es de los pocos que incluye GPS y es sumergible, lo cual es ideal a la hora de hacer ejercicio. En segundo término porque es un reloj que pasa perfectamente desapercibido, lo cual puede ser un plus para los usuarios que no están acostumbrados a llevar reloj.

Si omitimos estaos dos detalles descubrimos que en los fundamental, el Sony SmartWatch 3 comparte características con la mayoría de los relojes inteligentes del mercado: 4 GB de almacenamiento interno, pantalla de 1,6 pulgadas (320 x 320), 512 MB de RAM y un procesador Quad ARM A7 de 1,2 Ghz, más que suficiente para gobernar un dispositivo que no olvidemos que en la mayoría de sus funciones, va a seguir dependiendo de nuestro smartphone. Como el resto de relojes inteligentes, tendremos que cargar la batería del smartwatch de Sony a diario.

Y este punto, conflictivo e incómodo para muchos usuarios, en mi experiencia no me ha parecido el peor. Podemos cargar el reloj en media hora, en una operacion tan sencilla como por ejemplo llegar al trabajo y enchufarlo a un puerto USB de nuestro ordenador. En este punto sí se agradece por ejemplo que Sony haya apostado por una conexión micro USB y no por un cargador propietario, lo cual nos evita llevar con nosotros un cable adicional.

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Notificaciones

A pesar de que existen unas cuantas apps para nuestro smartwatch, enseguida descubriremos que de momento su funcion principal no va a ser otra que notificar, contarnos lo que está pasando en nuestro smartphone: correos que llegan a nuestra bandeja de entrada, tweets que nos mencionan, tareas a punto de vencer, etc.

Mientras que con algunas de estas notificaciones podremos interactuar (por ej. responder un Whatsapp con nuestra voz o redactar un pequeño correo electrónico), en la mayoría de los casos tienen un propósito meramente informativo y si queremos hacer algo al respecto, deberemos recurrir a nuestro smartphone. ¿Son entonces útiles en realidad? Por mi experiencia, responder a esta pregunta depende fundamentalmente de dos factores: del tamaño de nuestro smartphone y de dónde lo llevemos.

Cuanto mayor sea nuestro smartphone, más agradeceremos poder consultar las notificaciones en nuestra muñeca. Poder hacerlo con un simple gesto de muñeca sin necesidad de utilizar las dos manos que nos exige un phablet, es todo un punto a su favor. En el caso de utilizar bolso, mochila, etc. para transportar nuestro smartphone también descubriremos pronto su utilidad. Por ejemplo, el poder contestar un Whatsapp mientras caminamos sin tener que pararnos, buscar nuestro smartphone, desbloquearlo, etc. estoy seguro que va a ser para muchos usuarios una de las características más interesantes.

En el otro lado de la balanza, si tenemos activado en nuestro smartphone Google Now, vamos a recibir un buen número de notificaciones en nuestro reloj que puede que no nos vayan a interesar demasiado, como el tiempo necesario para llegar al trabajo o las paradas de bus metro más próximas al lugar donde nos encontramos en cada momento.

Finalmente aunque con un gesto podemos eliminar las notificaciones, esto no va a impedir que se vuelvan a presentar de forma inesperada o al contrario, que desaparezcan sin previo aviso cuando las estamos consultando.  En este apartado como en general, en el conjunto de la experiencia, comprobaremos cómo Android Wear sigue siendo un sistema operativo que todavía está bastante verde. ¿Funciona? A su manera lo hace casi todo bien, pero podría hacerlo muchsimo mejor.

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Aplicaciones

Al menos en su estadio actual, no acabo de tener demasiado claro el valor que aportan las Apps (si exceptuamos las deportivas o cuantificadoras)  a un smartwatch, al menos en el ecosistema Android.  Google incluye algunas de serie como la posibilidad de programar alarmas, grabar recordatorios, o añadir eventos a nuestro calendario utilizando para ello de forma exclusiva comandos de voz.

Si es cierto que tienen su sentido en determinados momentos, su uso en realidad es residual pues el simple hecho de que nos vean hablando con nuestro reloj, crea cierta sensación de incomodidad social especialmente si estamos en espacios cerrados como puede ser el metro. La buena noticia es que no tendremos que «navegar» por una tienda específica para Android Wear (aunque podemos hacerlo). Si la App de nuestro teléfono es compatible o tiene versión para nuestro reloj, se instalará automáticamente.

A partir de aquí y pasado el momento de querer probar las pocas Apps que ahora mismo son compatibles con Wear, descubrimos que en realidad no las utilizamos. Por supuesto que podemos agregar tareas a Todoist, consultar las últimas notas creadas en Evernote o incluso consultar la Wikipedia. Pero es tan incómodo hacerlo, que al margen de su valor testimonial, tienen poco sentido.

La cosa cambia si queremos utilizar nuestro reloj inteliente para nuestro ejercicio deportivo. Aplicaciones como Runtastic, Endomondo, Google Fit o Strava tienen su propia App para Wear y RunKeeper cuenta además con la ventaja de ser la única App que hace uso del GPS del Sony Smartwatch 3, lo cual quiere decir que podremos salir a entrenar sin necesidad de llevar con nosotros nuestro smarphone. Podemos además completar la experiencia utiliando unos auriculares Bluetooth que emparejaremos con nuestro reloj.

Y aunque era un tanto escéptico en este tema, he de reconocer que la experiencia funciona. Tal vez no tengamos toda la potencia y funcionalidades de un reloj dedicado (Polar, Garmin, etc.), pero tendremos un dispositivo más versátil. Eso sí, el utilizar GPS se cobra su precio y antes de salir a correr deberemos asegurarnos que la batería del reloj está al 100%. Si exceptuamos estos usos, pronto nos encontraremos ante un erial. Pocas apps más y no demasiado interesantes.

Conclusiones

¿Me ha gustado tener un smartwatch? Desde luego, he disfrutado de la experiencia y especialmente en el campo deportivo, el Sony Smartwatch 3 cumple dignamente. Pero la verdadera pregunta es: ¿Estoy dispuesto a gastarme 200 o 300 euros en un smartwatch? A día de hoy se me hace difícil justificarlo.

El de Sony, como la mayoría de los del mercado, es un disposiitvo que cumple pero poco más. Ahora que no lo estoy utilizando, no tengo esa sensación de echarlo de menos. Por supuesto que es un gadget interesante, pero a día de hoy y desde un punto de vista puramente personal, no creo que tenga un valor diferencial.

Tal vez la llegada del Apple Watch impulse a los desarrolladores a crear nuevas experiencias e integrar la tecnología de una forma distinta en nuestras vidas. Pero de momento, no es el caso.

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