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SSD NVMe frente a SSD SATA y HDD: tiempos de instalación de Windows 10

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Hoy en día la mayoría de los usuarios tienen claro que un SSD es una opción muy superior a un HDD, aunque es cierto que las diferencias de precio que existen entre ambos componentes lleva a muchos a plantearse la elección de un disco duro tradicional para no sacrificar demasiado en capacidad de almacenamiento, o a optar por una configuración de SSD como unidad principal y HDD como unidad secundaria para disfrutar de lo mejor de ambos mundos.

No hay duda, un SSD es la mejor opción tanto por rendimiento como por consumos. Su fiabilidad también ha mejorado mucho, tanto que en la mayoría de los casos acabaremos renovando el PC antes de que tengamos que preocuparnos por estar cerca del número máximo de ciclos de escritura que soportan este tipo de unidades. Sin embargo, debemos tener en cuenta que hay diferentes tipos de SSD, tanto por rendimiento como por interfaz, y también por precio.

Los modelos con interfaz PCIE que utilizan el protocolo NVMe se caracterizan por alcanzar velocidades que pueden llegar superar los 3.000 MB/s en lectura y escritura secuencial, una cifra que supera de largo a los 530 MB/s que registran, de media, las unidades SSD basadas en SATA III. Los peor posicionados son los HDDs, que apenas llegan a medias de 180 MB/s.

Ya hemos tenido la oportunidad de hablar de este tema en artículos como éste, donde analizamos el Corsair Force Series MP510 en su versión de 960 GB y comparamos las ventajas que aporta a nivel de reducción de tiempos de carga en juegos frente a una unidad SSD SATA III y un SSHD. Las diferencias son, en algunos casos, bastante grandes, ¿pero cómo afecta el uso de estas unidades al tiempo de instalación de Windows 10? Es una pregunta interesante, y en el vídeo adjunto tenemos la respuesta.

La diferencia entre esos tipos de unidad de almacenamiento también es notable:

  • Samsung Evo 970 (SSD NVMe) de 250 GB: el proceso se completa en 5 minutos y 9 segundos.
  • Kingston SA (SSD SATA III) de 480 GB: termina en 5 minutos y 32 segundos.
  • Seagate Firecuda (SSHD) de 1 TB: finaliza en 8 minutos y 37 segundos.
  • Seagate Barracuda (HDD) de 500 GB: termina en 12 minutos y 47 segundos.

El tiempo de instalación de Windows 10 en un SSD con interfaz PCIE y otro con interfaz SATA III es muy similar. Sin embargo, cuando utilizamos una unidad SSHD (disco duro con una porción de memoria NAND Flash como caché) el tiempo aumenta en más de tres minutos. El peor resultado lo obtiene el HDD, que supera en más del doble el tiempo del SSD PCIE.

La conclusión que podemos sacar de todo esto es doble. Por un lado está claro que los SSD son, a día de hoy, la mejor opción, y por otro lado también es evidente que para cualquier usuario medio los modelos SATA III ofrecen un rendimiento más que suficiente.

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