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La GPU de PS5 no estará al nivel de una RTX 2080, sino al de una GTX 1080

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Hemos visto muchos rumores y supuestas filtraciones sobre PS5, la consola de nueva generación que Sony tiene previsto lanzar en la segunda mitad del próximo año, pero lo cierto es que la mayoría son tan descabellados que solo merece la pena comentarlos para poner en evidencia su falta de sentido.

La filtración más reciente que hemos tenido la oportunidad de ver asegura que la APU Oberon, cuya base es teóricamente la misma que la de la APU Gonzalo, utilizada en PS5, puede alcanzar una velocidad de trabajo de 2 GHz en la GPU. Esto ha llevado a algunos a dar por hecho que dicha consola podría ofrecer una potencia casi idéntica a la RTX 2080 de NVIDIA, pero obviamente no tiene sentido.

Podríamos entrar en complicadas explicaciones y extendernos para dar forma a un artículo muy largo, pero realmente no es necesario. Una GPU basada en Navi 10, el núcleo gráfico utilizado en las RX 5700 y RX 5700 XT, con un mínimo de 2.304 shaders activos funcionando a 2 GHz se traduciría en un TDP enorme (unos 200 vatios, aproximadamente), a lo que deberíamos sumar el TDP de la CPU, un Ryzen de tercera generación con 8 núcleos y 16 hilos a 1,6 GHz-3,2 GHz.

Para que os hagáis una idea la GPU de PS4 Pro tiene un TDP de 150 vatios, el mismo que encontramos en la GPU de Xbox One X. La diferencia es muy grande, pero además debemos tener en cuenta que una RX 5700 funcionando a 2 GHz no lograría estar al nivel de una RTX 2080, de hecho como podéis ver en el vídeo adjunto no logra superar a la RTX 2070 Super a frecuencias de stock.

Ya lo hemos dicho en ocasiones anteriores, pero lo repetiremos una vez más. Tanto PS5 como Xbox Scarlett van a ser dos consolas pensadas para jugar en resoluciones 4K manteniendo 60 FPS estables, contarán con más memoria unificada y con un SSD a modo de caché para ofrecer una mayor calidad a nivel de texturas y reducir los tiempos de carga, y tendrán soporte de trazado de rayos a un nivel «básico». La potencia de sus GPUs va a estar, de media, al nivel de una GTX 1080-Radeon RX Vega 64.

Tanto Sony como Microsoft buscarán un diseño eficiente, fácil de implementar y que no dé problemas a corto ni a medio plazo por cuestiones de temperatura. También es imprescindible equilibrar la relación precio-prestaciones, y esto implica no pasar de la franja de los 600 euros. Montar una GPU con un TDP muy alto sería una locura por todo lo que supondría en términos de diseño interno (disipación), de costes y de fiabilidad y vida útil a medio y largo plazo.

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