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Descubre los problemas más frecuentes que afectan a tu conexión a Internet y cómo resolverlos

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Estar conectado a Internet se ha convertido en algo fundamental para poder afrontar nuestro día a día, una realidad que se ve afectada con cierta frecuencia por problemas concretos que pueden llegar a limitar, de forma total o parcial, nuestra experiencia de uso.

Somos conscientes de ello, y también de la importancia que tiene Internet para todos nuestros lectores, así que hemos decidido compartir con vosotros este artículo especial en el que vamos a repasar algunos de los problemas más frecuentes que pueden afectar a nuestra conexión a Internet, y os explicaremos todos los pasos que debéis dar para poder resolverlos.

En la mayoría de los casos los problemas más habituales que afectan a nuestra conexión a Internet no son graves desde el punto de vista técnico, así que no requieren conocimientos técnicos avanzados para solucionarlos, pero pueden limitarnos por completo si no los resolvemos, así que su importancia está fuera de toda duda.

1.-Estoy conectado al Wi-Fi pero no tengo Internet

Es, sin duda, uno de los problemas más habituales y de los más molestos. Pocas cosas son tan frustrantes como ver el icono de Wi-Fi en nuestro dispositivo y comprobar que, a pesar de ello, no tenemos acceso a Internet.

Por lo general este problema de conexión a Internet se produce debido a errores o pérdidas de conexión que pueden tener su origen en la configuración tanto del router como del propio dispositivo, aunque también cabe la posibilidad de que nos encontremos en una zona donde el Wi-Fi no llegue con un mínimo de intensidad.

Cómo solucionar este problema: lo primero que debes hacer es asegurarte de que no hay ningún fallo en el servicio que te proporciona tu ISP (proveedor de acceso a Internet), puedes hacerlo comprobando el estado del mismo o contactando con él directamente. Hecho esto, te recomendamos reiniciar el router y el dispositivo. Desconecta el router de la corriente eléctrica, espera 60 segundos y vuelve a conectarlo. Hecho esto reinicia también el dispositivo. Si no funciona, asegúrate de que los cables están bien conectados al router y de que tu dispositivo tiene activado el modo DHCP.

2.-El Wi-Fi se desconecta de forma espontánea

Resulta muy molesto, y también muy frustrante. Imagina que estás en casa disfrutando de tu película favorita en tu smartphone y decides cambiar de habitación para verla con más comodidad, pero te acabas quedando con las ganas porque se corta la conexión.

Normalmente esto se debe a una pérdida de la señal, que puede ser total o parcial. El Wi-Fi tiene un alcance limitado, así y cuando este llega a su máximo la señal empieza a perder intensidad hasta que se crea una «zona muerta», es decir, un lugar al que dicha conexión no llega.

Cómo solucionar este problema: no es complicado. Mover el router y colocarlo en una zona céntrica, libre de obstáculos y elevada nos ayudará a mejorar el alcance de nuestra conexión Wi-Fi. También es útil dejar abiertas las puertas para limitar el número de barreras físicas que encontrarán las ondas Wi-Fi. Si nada de esto funciona nuestra única opción es recurrir a dispositivos que nos permitan ampliar el alcance, como repetidores, PLCs o puntos de acceso.

3.-Buen rendimiento con cable, pero Wi-Fi lento

Las conexiones cableadas a Internet suelen ofrecer un rendimiento más elevado y estable, y una latencia menor, lo que las convierte en la mejor opción para jugar y disfrutar de contenidos multimedia.

Si notamos que nuestra conexión Wi-Fi funciona muy lenta y no encontramos ese mismo problema al conectarnos por cable es probable que hayamos colocado el router en una posición inapropiada, que hayamos superado su alcance óptimo o que tengamos algún error importante en la configuración de los canales.

Cómo solucionar este problema: lo primero que deberíamos hacer es comprobar si hemos colocado el router en una posición óptima y si este está libre de obstáculos que puedan generar interferencias. En segundo lugar es recomendable revisar la configuración de los ajustes de nuestra conexión Wi-Fi centrándonos, principalmente, en los canales utilizados y el ancho de los mismos. Los routers de última generación suelen buscar por sí solos los canales menos saturados y ajustan la configuración de forma automática.

4.-Un dispositivo no puede conectarse al Wi-Fi

Es uno de los problemas de conexión a Internet más frecuentes debido al auge de los dispositivos móviles y de las conexiones compartidas entre varios usuarios. Imagina que tienes una red Wi-Fi en casa donde todo funciona a la perfección, llega una visita y te piden acceso a tu red para poder conectarse a Internet durante unos minutos, pero no consiguen que funcione.

Molesto, ¿verdad? Y lo peor es que puede hacer que perdamos un tiempo muy valioso en lugar de disfrutar al máximo de la visita. Cuando tenemos varios dispositivos conectados, todos funcionan bien y nos encontramos con este problema es fácil frustrarse, pero tranquilo, es fácil de resolver.

Cómo solucionar este problema: el primer paso es asegurarnos de que ha introducido bien los datos de la red, ya que en la mayoría de los casos se debe a errores cometidos al introducir el nombre de la red o la contraseña de la misma. Hecho debemos asegurarnos de que está intentando conectarse a una banda compatible, ya que todavía hay muchos dispositivos que no son compatibles con Wi-Fi 5 (AC). Como última opción deberíamos considerar un reinicio del dispositivo que no logra conectarse y volver a intentarlo.

5.-El router se reinicia y falla con frecuencia

No es un buen síntoma y se trata, sin duda, del problema más importante de todos los que hemos listado, ya que afecta a nuestra conexión a Internet en general y puede acabar obligándonos a comprar un router nuevo.

Si esto ocurre solo de manera ocasional no tenemos nada de lo que preocuparnos, de hecho es normal que tengamos algún fallo puntual en este sentido, pero cuando sucede varias veces al día la cosa cambia, y ese es el caso en el que nos hemos centrado.

Cómo solucionar este problema: lo primero que debemos hacer es probar a reiniciarlo desconectándolo de la corriente durante al menos 60 segundos. Si esto no funciona es buena idea revisar la configuración básica y los cables, ya que una mala conexión puede dar problemas de este tipo. Actualizar el firmware del router también puede ayudarnos a salir de esta encrucijada. Si nada de esto funciona comprar un nuevo router queda como la única opción viable.

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