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Análisis

Mazda MX-30, contemporáneo

Publicado el
Mazda MX-30

It’s now or never Elvis Presley (It’s now or never, 1960)

«¿A dónde vamos?» pregunté. «Lejos» me contestó. «Cómo de lejos» volví a preguntarle, aunque intuyera la respuesta: «mucho, muy lejos». Es la mejor propuesta que me han hecho en muchos años de frustraciones más o menos importantes y de intentos fallidos de trazar un plan para mi vida. No es que el destino quebrara una vocación, un sueño que me guiara desde niño. Más bien ha sido la publicidad la que ha guiado mis ambiciones: una casa en propiedad, un buen coche, un televisor más grande… Empleándome un poco en lo que me iba a saliendo, nunca busqué con determinación, conseguí colmar alguna de esas ambiciones, las más modestas, que me condujeron a otras aspiraciones inducidas. Sueños que infectaban mi pereza existencial porque el consumismo me quería mínimamente solvente, pródigo y con vida.

Yo tenía que entregarle un pedido de comida mexicana en un día lluvioso así que le había maldecido sobre mi bicicleta sin conocerle. Me abrió la puerta y detrás de él se dibujaba una penumbra lóbrega y fría, tan oscura como las gafas de sol redondas que le colgaban de la punta de la nariz. Era corto de estatura y de pelo muy desaliñado. Pareció darse cuenta de que lo pensaba y se pasó la mano por la cabeza para dejar esos cuatro cabellos grasientos más descolocados que antes. Me miró de arriba abajo sin decir una palabra. «Su pedido» le dije mientras mi nariz goteaba sobre su felpudo. Entonces sacó la pistola «Ven conmigo». Y empezó todo.

¿Cómo hemos llegado al Mazda MX-30? Mazda es una compañía automovilística pequeña que tiene una historia curiosa de innovación pero también de supervivencia. No en vano su sede central se encuentra en Hiroshima y en el ataque nuclear que sufrió la ciudad pudo salvar la fábrica gracias a que una montaña bloqueó parte de los efectos de la explosión. El propio Jujiro Matsuda, fundador de la marca, se salvó de milagro aunque la onda expansiva arrojó su coche de la carretera y él mismo saliera despedido. Según cuentan gracias a que salió más pronto de lo previsto del peluquero…

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Modelo analizado Mazda MX-30
Motor y acabado Zenith
Potencia 143 CV
Velocidad máxima 140 Kmh (autolimitados)
Aceleración o-100 9,7 s
Largo/ancho/alto 4395/1795/155 mm
Potencia máxima RPM 143 CV
Par máximo Nm/RPM 265 Nm
Caja de cambios automático
Web https://www.mazda.es/
Precio 37.040  euros

Así que en esta época de cambio de paradigma de la industria una empresa modesta como Mazda y sin grandes aliados en el mundo de la automoción más que interesantes colaboraciones con Fiat y Alfa Romeo para versiones deportivas tenía que volver a sacar ese espíritu de supervivencia para proponer, como siempre, algo innovador.

Y así lo ha hecho con su peculiar acercamiento al mundo híbrido al desarrollar sus motores microhíbridos Skyactiv G y X. Prescindiendo de otras consideraciones son tecnológicamente muy avanzados y proponen una configuración con un motor eléctrico de menor potencia que no es la que ha adoptado la gran mayoría de la industria en sus propios diseños.

El camino de la electrificación

El MX-30 es el resultado en dar un paso más en el camino de la electrificación de su oferta automovilística. Se trata, como no, de un modelo atípico. Se trata de un SUV compacto con un chasis derivado directamente del CX-30 con el que comparte las medidas aunque sea algo más alto. Tiene un sistema de apertura de puertas traseras, más pequeñas que las normales, que se abren al contrario que en la mayoría de los coches (sistema que comparte con el i3 de BMW y el nuevo 500 eléctrico).

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Si Mazda tuviera que diseñar una nave espacial no se si sería la mejor, pero seguramente llamaría la atención por su aspecto exterior además de ser cómoda y elegante por dentro. Pensándolo bien en Mazda además son unos ingenieros condenadamente buenos, así que es posible que fuera además una nave espacial eficiente y desde luego bien diseñada y fabricada.

Y así es el Mazda MX-30, el primer eléctrico del fabricante japonés tiene un diseño exterior vistoso. Es una línea estrechamente emparentada con sus compañeros SUV con motor de explosión pero con un toque de personalidad propia. El frontal consta de dos faros afilados de diseño parecido a los del CX-30 pero con una parrilla mucho más pequeña (ya que no es necesaria para la refrigeración del motor) todo hundido en la carrocería de la parte delantera y formando una pieza continua.

Como resultado el parachoques delantero es más alto y voluminoso. La línea del lateral también es distinta con un perfil más aerodinámico que baja más en la parte trasera. Además las ventanillas de la parte de atrás son más pequeñas y se encuentran divididas en dos y sin pilar central por el diseño de las puertas de los pasajeros que ya hemos mencionado. El techo y otros elementos de la carrocería como la moldura que rodea al cristal del portón posterior están en color distinto a la del resto

Líneas reconocibles pero originales

La parte trasera aparentemente es más parecida pero los faros son distintos con un relieve en forma de cilindro en la parte central y otra pieza trapezoidal sobre el portón. El parachoques también es más ancho en esta parte trasera lo que protege más en las posibles maniobras y circunstancias del tráfico urbano en general.

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Pero es en el interior del MX-30 donde los diseñadores japoneses han dado rienda suelta a sus propuestas de diseño. Los asientos están fabricados en una combinación muy vistosa de cuero artificial y tela con una textura realmente agradable. Encontramos más tela en los revestimientos de las puertas y cuero acolchado en los apoyabrazos tanto el de las puertas como el central.

El salpicadero tiene un diseño sobrio con elementos en plásticos blandos con pespuntes en la parte superior. Las tomas de aire son estrechas y siguen la línea de la parte central de un lado a otro. Para la instrumentación se ha optado por el diseño tradicional de tres diales siendo el central una pantalla que podemos configurar para mostrar la información de la velocidad y otros datos sobre el funcionamiento del coche.

Información eléctrica

Obviamente en este caso dispondremos de datos de la carga de la batería así como el consabido dial en la parte izquierda que en vez de las revoluciones indica si el coche está en estado de recuperación de energía o de consumo de la misma y el grado de éstas. En la parte derecha además del nivel de carga se muestra la temperatura de la batería.

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En la parte central del salpicadero saliendo por arriba, al igual que en los otros modelos de Mazda, encontramos la pantalla del sistema de información y entretenimiento. Al igual que en el resto de la gama no se trata de una pantalla táctil sino que sus funciones pueden controlarse con un gran dial y una especie de joystick en la consola central.

A diferencia de los sistemas de información de sus hermanos, en éste encontramos una completa sección donde obtener información y configurar todos los aspectos del funcionamiento del sistema de propulsión eléctrico como el calefactor de la batería para días de frío extremo, establecer límites y horarios de carga predefinidos, programar el arranque del climatizador para que funcione antes de que subamos al vehículo, bloqueo del conector de carga etc. Tareas como el programado de la carga, importante para cargar en casa en horas de tarifa valle, es sencillo e intuitivo y permite varias programaciones diarias, semanales o solamente para una ocasión.

La consola flotante

Y es precisamente esta consola donde se encuentra el ejercicio de diseño más vistoso. La parte en la que se encuentra la palanca de cambio y el área de control del sistema de información y entretenimiento es una especie de elemento flotante que se eleva para dejar un hueco en la parte delantera para guardar objetos mientras que detrás más abajo encontramos dos huecos portabebidas.

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Tanto el mencionado hueco portaobjetos, de tamaño realmente generoso, se encuentra muy abajo y es algo incómodo acceder a él. Tanto este espacio como muchos otros elementos como la parte interior de los tiradores de las puertas o las tapas de los posavasos se han fabricado en corcho, un material con el que Mazda transmite compromiso con materiales más sostenibles.

La consola «flotante» se encuentra unida al salpicadero por una curiosa pantalla adicional que muestra el funcionamiento de la climatización que se encuentra rodeada de botones táctiles para el control de todas sus funciones. Los posavasos pueden transformarse en una superficie para apoyar objetos mediante dos tapas independientes. Estas mismas dos tapas pueden transformar el espacio bajo el apoyabrazos central de un espacio cerrado a uno abierto para, también, depositar objetos.

Los asientos delanteros nos han parecido muy cómodos y envolventes. Además gracias a las amplias posibilidades de configuración de los mismos así como del volante es sencillo encontrar una buena postura de conducción y una buena visibilidad. En cualquier caso para las maniobras recibiremos la ayuda del completo sistema de cámaras y sensores del vehículo.

Una parte trasera diferente

Como hemos apuntado, la parte trasera también tiene un diseño muy personal. Las puertas para acceder a esa zona se abren en sentido contrario de la marcha y solamente cuando hayamos abierto la puerta delantera. Son puertas de menor tamaño de lo normal pero para acceder no es necesario desplazar el asiento delantero pero se puede hacer para facilitar aún más el acceso mediante un botón en la parte trasera del asiento o mediante un tirador en la parte delantera.

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La apertura se realiza mediante un gran tirador colocado en la parte interna de la puerta y al hacerlo el pasajero de la parte delantera tiene que quitarse el cinturón. El hueco que resulta de abrir ambas puertas es muy amplio lo que permite realizar de forma más sencilla operaciones como la de instalar una silla para niño o cargar objetos en la parte de atrás. Sin embargo acceder a la fila trasera resulta inevitablemente más difícil que, por ejemplo, en un CX-30 ya que el hueco para acceder empieza más atrás.

En cualquier caso en cuanto uno se acostumbra al vaivén de la apertura de puertas la operación es sencilla y bastante cómoda. Además las puertas traseras son «de verdad» y se notan robustas y resistentes con un sistema de cierre sólido y seguro. El espacio en los asientos es algo menor que en un CX-30 pero dos adultos viajarán cómodos e incluso un tercero si no es demasiado grande.

Un poco justos atrás

El inconveniente de las plazas traseras es que el espacio en altura es menor que en otros modelos de Mazda. Además las ventanillas son más pequeñas por lo que la visibilidad exterior y la luminosidad natural es inferior. Por lo demás son asientos muy cómodos y bien acolchados y hay espacio para los pies y no hay un túnel central que entorpezca.

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El maletero del MX-30 no es de los más grandes, tiene un espacio disponible de 366 litros que es algo justo para un coche de su tamaño pero más que suficiente par aun urbano de uso mixto que en realidad es el concepto de este modelo japonés. Los revestimientos del mismo son robustos y de buena calidad.

Llega pues el apartado de conocer el comportamiento del coche y la revisión de las especificaciones técnicas. En lo que respecta al sistema de propulsión eléctrico, el MX-30 dispone de un motor que rinde 143 caballos y 265 Nm. La batería de iones de litio de la marca Panasonic tiene una capacidad de almacenamiento de 35,5 kWh y está colocado debajo del habitáculo para que el centro de gravedad sea lo más bajo posible.

Esta capacidad de la batería, menor que la de algunas de sus alternativas, es un supuesto talón de Aquiles pues la autonomía homologada WLTP es de 200 kilómetros, que se reduce mucho si utilizamos el coche en autopista o carretera. Para Mazda es una autonomía suficiente para el uso diario urbano y ya se ha anunciado una posible versión de rango extendido con un pequeño motor rotativo que permita recargar la batería con el coche en marcha.

Buenas prestaciones

Las prestaciones son buenas pero tampoco son de las mejores con respecto a sus rivales con una velocidad máxima de 140 kilómetros por hora, autolimitada como suele ser habitual, y una aceleración de cero a cien kilómetros por hora en 9,1 segundos. Sobre el papel, como decimos, no son cifras demasiado espectaculares.

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Pero la realidad es que desde el primer momento conducir el MX-30 es todo un placer. Lo primero por la excelente insonorización y la calidad de la vida a bordo en lo que respecta a los asientos, tacto de los materiales etc. Todo parece diseñado para que los ocupantes del coche disfruten de la experiencia del viaje sin sobresaltos y de forma muy cómoda.

Lo segundo es el comportamiento del propio coche que tiene una concepción en la amortiguación, suspensiones y chasis dirigida a transmitir el máximo confort. Las irregularidades del terreno se filtran de forma muy eficaz en cualquier circunstancia. El conjunto de la insonorización y amortiguación parecen propios de un coche de una gama mucho más alta.

Eléctrico progresivo

Lo siguiente por el propio diseño del sistema de propulsión que es menos violento y directo que otros rivales aunque conserva esa sensación de aceleración continua en toda circunstancia. Por definirlo de alguna manera el MX-30 tiene un circular más elegante que cualquier eléctrico que hayamos probado sin dejar de transmitir una pizca de deportividad. Curiosamente es una personalidad que puede reconocerse en otros coches de la marca con sistemas de propulsión totalmente distintos al del MX-30.

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Para que esta sensación de agradable control sea completa en Mazda han estudiado con mucho cuidado los sistemas de retención y han adoptado uno muy particular para el MX-30. Tendremos un nivel de retención estándar que es el que se activa por defecto y luego podemos, mediante las levas del volante, bajar dos niveles esta retención hasta que el coche prácticamente no oponga resistencia mediante la misma o subir dos niveles.

Incluso en el nivel más alto de retención el coche no se detendrá solo aunque reducirá mucho la velocidad y tendremos que pisar el freno. Este sistema es uno de esos detalles en los que los ingenieros de Mazda dedican muchas horas y lo cierto que la experiencia es muy positiva y el uso realmente natural con un período de adaptación corto.

Sonido eléctrico

Otro detalle que contribuye a la exclusividad del enfoque de la movilidad eléctrica por parte de Mazda es que se ha incorporado un generador de sonido que de forma muy suave nos transmite qué esfuerzo está haciendo el motor, de una forma similar a cuando subimos las revoluciones en un motor de explosión pero de una forma casi melódica. Este sonido se filtra en el interior a través de los altavoces, no se utiliza para avisar a los peatones de la presencia del vehículo. Se puede desconectar pero resulta tan agradable e incluso útil que no sentimos la necesidad de hacerlo.

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En ciudad el MX-30 encuentra un terreno ideal para sus características, con un tamaño compacto perfecto para caracolear por el tráfico y la eficiencia en aceleración propia de un vehículo eléctrico que permite ser muy ágiles. En carretera resulta muy agradable de conducir y, como hemos apuntado, muy confortable y silencioso.

El centro de gravedad bajo contribuye a que podamos realizar trayectos en carreteras viradas a buena velocidad sin problemas de estabilidad o adherencia. Solamente hemos notado que la dirección es menos precisa y directa que la de sus hermanos, lo que le resta algo de sensaciones de deportividad que se sacrifican para un confort de marcha, insistimos, impecable.

En cuanto a la carga Mazda ha dispuesto un sistema de corriente alterna de un máximo de 6,6 kW (suele ser algo mayor en competidores) y de 50 en corriente continua. En un Wallbox para casa de una potencia estándar de 3,7 kW podremos conseguir la recarga completa de la batería en unas 10 horas. Utilizando cargadores de corriente continua a 50 kW se podría conseguir aproximadamente en una hora (hay que tener en cuenta que la velocidad de carga disminuye cuando se acerca al 100%).

Conclusiones

Aunque estamos en una batalla en ciernes, el mercado de los coches eléctricos empieza a animarse, en parte gracias a la legislación que impone cupos de modelos electrificados y en parte porque la infraestructura de carga pública, subvenciones y otros factores van evolucionando de forma positiva. En este terreno el MX-30 es claramente un acercamiento a la movilidad eléctrica donde podemos identificar la personalidad de Mazda.

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El fabricante japonés ha unificado algunos elementos comunes con otros vehículos eléctricos con un confort y unos acabados incluso superiores a los niveles altos que ya ofrecen sus otros modelos con soluciones entre ingeniosas y ocurrentes para dar como resultado un coche único que no se parece a ningún otro vehículo eléctrico que hayamos probado. Algunas lagunas como la autonomía o la habitabilidad trasera son pequeños sacrificios para una experiencia que nos ha parecido muy recomendable. En cualquier caso el Mazda MX-30 es un coche que no deja indiferente.

*Nota

Recomendamos consultar pues Mazda ofrece distintas ventajas con la compra del coche como cargador gratis o tarifas eléctricas especiales fruto de colaboraciones.

Valoración final
8.4 NOTA
NOS GUSTA
Gran confort de marcha
Diseño original
Excelente calidad de interiores
A MEJORAR
Espacio escaso atrás
Maletero algo pequeño
RESUMEN
El Mazda MX-30 es el primer eléctrico del fabricante japonés en el que ha instilado toda las características que distinguen a los modelos de la marca con soluciones originales grandes acabados y un gran confort de marcha
Prestaciones8
Diseño9
Consumo7.5
Confort9
Sistema de infoentretenimiento8.5

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