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Cookie Clicker: juega a no hacer nada (o casi)

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Cookie Clicker: juega a no hacer nada (o casi)

Es más que probable que en los últimos días hayas escuchado hablar sobre Cookie Clicker. Ahora bien, si no lo has probado, y más aún si no estás familiarizado con los juegos idle, lo más probable es que te parezca lo más absurdo que hayas escuchado en mucho tiempo. Y lo entiendo, por supuesto que sí. Y es que, al fin y al cabo, ¿dónde está la diversión? Si ver números moverse en una pantalla fuera divertido, Bloomberg ofrecería su afamada información bursátil en tiempo real a modo de entretenimiento.

Sin embargo, lo que ocurre con los juegos idle como Cookie Clicker es realmente curioso, ya que no solo resultan divertidos para muchos usuarios (entre los que me encuentro), es que incluso pueden llegar a ser adictivos, llevándonos a revisar constantemente los avances, y a comprobar si podemos aplicar alguna mejora que incremente el rendimiento con el que estamos generando galletas, dinero, materias primas, etcétera.

Cookie Clicker no es un juego nuevo, en realidad su origen, como juego online, se remonta a 2013, si bien es cierto que su debut en Steam, con un precio de 3,99 euros, a principios de mes ha tenido mucho que ver con el boom que ha experimentado, y que lo ha llevado a ser un protagonista indiscutible de estos últimos días. En mi caso, y como me conozco, he intentado mantenerme alejado de la tentación, pero finalmente, visto el impacto que está teniendo y pensando que sería interesante escribir sobre él, esta mañana he pasado por caja y lo he comprado en Steam. Sí, desde hace unas horas horas tengo abierto Cookie Clicker.

Cookie Clicker: juega a no hacer nada (o casi)

La mecánica de este juego, como es común en los idle games, no podría ser más sencilla: tienes que empezar haciendo click en algún objeto (en este caso una galleta) para producir nuevas galletas. Cuando hayas conseguido las suficientes, podrás comprar la primera mejora (en este caso los cursores automáticos). Desde ese mismo momento, si lo deseas, ya no tendrás que hacer click, las mejoras producirán galletas automáticamente. En este punto, que se alcanza a los primeros segundos, ya podrías cruzarte de brazos y ver como tu patrimonio en Cookie Clicker no deja de crecer.

En este contexto podríamos traducir idle como desatendido, puesto que sin que hagamos absolutamente nada, el juego seguirá avanzando y generando beneficios, galletas en el caso de Cookie Clicker, que encontraremos cuando volvamos a su interfaz. No obstante, esto no significa que debamos descuidarlo. Al contrario, a medida que vayamos generando bienes, podremos reinvertirlos para incrementar nuestro volumen de producción.

Como ya he  dicho antes, en Cookie Clicker empezaremos haciendo clicks en la galleta, pero poco después podremos empezar a comprar cursores que harán click automáticamente por nosotros. Después vendran las abuelitas, que hornean galletas, las granjas de cultivo de galletas, las minas en las que se extraen galletas, la fábricas de galletas… y la lista sigue, por supuesto. El valor de estas mejoras va en relación con su velocidad de producción, y además se incrementa por cada nueva adquisición.

Cookie Clicker: juega a no hacer nada (o casi)

ProgressQuest, considerado por muchos el primer idle game, y que era una parodia de EverQuest y demás MMOs en los que se automatizaban tantas funciones, que al final el jugador podía evolucionar simplemente manteniendo el juego abierto.

Adicionalmente, en Cookie Clicker puedes obtener galletas doradas, que te darán una gratificación, terrones de azúcar, con los que mejorar tus elementos de producción, modificadores que también incrementan el rendimiento… Los ítems que al principio te parecían inalcanzables, a poco los encontrarás tirados de precio pero, claro, aparecerán otros nuevos con un rendimiento excepcional, y excepcionalmente caros. Y cuando tu imperio empiece a aburrirte, siempre puedes sacrificarlo a cambio de obtener más prestigio, con el que empezarás una nueva partida.

La clave de los juegos idle es, sin duda, que estén bien balanceados, es decir, que al tiempo que observas claramente tu evolución y te sientes satisfecho con ella, sigan apareciendo nuevas metas a las que aspires. A ese respecto, la evolución de Cookie Clicker es más que evidente, pues a lo largo de los años ha ido sumando nuevos elementos, que a día de lo hoy convierten en uno de los mejores títulos de su género. Un género muy peculiar, eso sí, y que desde luego no gusta a todo el mundo.

¿Juegas a Cookie Clicker o a algún otro juego idle o, por el contrario, piensas que su falta de interactividad hace que sea justo lo contrario que esperas de un juego?

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

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