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NVIDIA DLSS a prueba en portátiles: más rendimiento y más autonomía

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Dying Light 2 DLSS

El DLSS de NVIDIA tuvo un debut complicado. Está claro que esta no estuvo a la altura en su versión 1.0, pero con la llegada de la versión 2.0 el gigante verde logró redimirse por completo, y llevó el clásico reescalado de resolución a un nivel que, hasta aquél momento, nos parecía imposible.

Antes del lanzamiento de esta tecnología yo ya estaba familiarizado con el reescalado porque había investigado a fondo sobre su uso en PS4 Pro, una consola que como sabrán muchos de nuestros lectores recurre a lo que se conoce como «checkerboard», un método muy básico que se limita a renderizar solo la mitad de los píxeles de la resolución objetivo y a «estirarlos» para cubrir el espacio necesario dejado por los píxeles adyacentes.

El «checkerboard» cumplía con su trabajo, pero daba problemas importantes de calidad de imagen que resultaban visibles sin demasiado esfuerzo, incluyendo desde una importante pérdida de nitidez hasta artefactos y fallos en el renderizado que se veían agravados por el uso de un método de suavizado de bordes temporal que, en muchos casos, solo lograba emborronar todavía más la imagen.

DLSS 1.0 vs 2.0

NVIDIA desarrolló el DLSS como una alternativa al reescalado tradicional que superaría todas las limitaciones clásicas de este, tanto a nivel de nitidez y calidad de imagen como de rendimiento, y que por tanto estaría por encima de aquel y jugaría directamente en otra liga. No lo consiguió a la primera, pero sí a la segunda.

El DLSS de segunda generación ha demostrado que no solo es capaz de alcanzar la calidad de imagen de la resolución nativa, sino que además es capaz de superarla, algo que pudimos confirmar en nuestro análisis de dicha tecnología en Death Stranding. Dicha tecnología también se ha mostrado como una excelente manera de contrarrestar la pérdida de rendimiento que produce el trazado de rayos.

Esto ha sido posible gracias a la utilización de inteligencia artificial y hardware dedicado. NVIDIA DLSS utiliza elementos temporales (fotogramas anteriores) y elementos espaciales (información de píxeles cercanos), además de vectores de movimiento, para reconstruir la imagen y completar el proceso de reescalado. Todo esto permite elegir y combinar los mejores elementos para crear un fotograma reescalado perfecto y de alta calidad, pero consume un tiempo de renderizado muy valioso. Para acelerar el proceso y mejorar el rendimiento tenemos los núcleos tensor, que se ocupan de sacar adelante toda la carga de trabajo que representa el DLSS.

Es una cuestión muy importante porque, al final, cualquier técnica de reescalado tiene un cierto impacto en el rendimiento. Dicho impacto dependerá de lo compleja que sea dicha técnica, lo que significa que utilizar un método complejo y capaz de generar imágenes de alta calidad no sería viable sin los núcleos tensor, porque su impacto a nivel de rendimiento sería demasiado grande.

Por otro lado hay que tener en cuenta que el DLSS tiene una ventaja importante, y es que al utilizar inteligencia artificial puede ser entrenado para ofrecer un rendimiento, y una calidad de reconstrucción y reescalado de la imagen, cada vez mejor. Esto también pudimos confirmarlo con el lanzamiento del DLSS 2.3, que mejoró la utilización de los vectores de movimiento para reducir el «ghosting».

NVIDIA DLSS puede triplicar el rendimiento de tu portátil en juegos y mejorar su autonomía

Ya sabemos cómo funciona el DLSS, y tenemos claro por qué es una tecnología que necesita de hardware dedicado, ¿pero qué es capaz de ofrecer realmente? Ya lo hemos visto en numerosos análisis técnicos, como por ejemplo este que dedicamos a Dying Light 2, donde mostramos de forma comparativa el nivel de calidad de imagen que puede mantener y cómo se compara frente al FSR 1.0 de AMD. La diferencia era enorme, tanto que incluso en modo rendimiento el DLSS de NVIDIA hace un mejor trabajo que la tecnología FSR 1.0 en modo ultra calidad.

Cuando se utiliza en ordenadores portátiles, el DLSS marca una diferencia todavía mayor porque no solo mejora el rendimiento sin hacer sacrificios importantes en calidad de imagen, sino porque además puede mejorar la autonomía del equipo. En efecto, el DLSS puede reducir el consumo de batería para que puedas jugar durante más tiempo, un valor importante que había quedado un poco más en segundo plano, y que francamente me parece injusto.

Empecemos por el principio, por la calidad de imagen que ofrece el DLSS en ordenadores portátiles. Cualquier tarjeta gráfica que cuente con núcleos tensor es capaz de trabajar con esta tecnología, lo que significa que podemos disfrutar de sus ventajas tanto en una modesta GeForce RTX 3050 Mobile como en una potente GeForce RTX 3080 Ti Mobile.

El trabajo que hace es exactamente el mismo, y los resultados son igual de buenos, aunque es importante tener en cuenta que el DLSS consigue una mejora de rendimiento más marcada cuanto más alta es la resolución objetivo, y que la calidad final de la imagen también varía en función de la resolución objetivo y del modo de calidad utilizado. Así, por ejemplo, el DLSS en modo calidad logra un resultado final superior al modo rendimiento, pero este lo compensa con una mayor tasa de fotogramas por segundo.

Para entender mejor lo bien que reconstruye y reescala la imagen, os propongo un juego. Mirad las cuatro imágenes adjuntas y decidme cuál creéis que está renderizada en modo nativo, y cuáles con DLSS en modo calidad, equilibrado y rendimiento. Podéis ampliarlas haciendo clic en ellas, o abrirlas en una ventana separada para compararlas mejor. Fijaos en los pequeños detalles, que en el salto de párrafo os resuelvo el misterio.

¿Tenéis una respuesta? Pues quizá os sorprenda descubrir que todas se han renderizado en 1600p con DLSS en modo rendimiento sobre un Lenovo Legion 5i Pro 16, un equipo que tuvimos la oportunidad de probar recientemente, y que aprovechamos para extraer bastantes datos con los que dar forma a este artículo. No te preocupes si no has acertado, es normal, la calidad de imagen que consigue el DLSS es tan buena que incluso para el ojo experto puede ser complicado diferenciar cuándo se utiliza y cuándo no. Tened en cuenta que he reducido el peso de las imágenes, y que las originales se ven todavía mejor. Si queréis verlas, dejad un comentario y os las comparto por WeTransfer.

La calidad de imagen que mantiene el DLSS es tan buena que incluso con el modo rendimiento activado la experiencia es excelente, ¿pero qué hay del rendimiento? Es una excelente pregunta, y para descubrirlo vamos a ver cómo puede marcar la diferencia en dos de los juegos más exigentes que existen actualmente en el mercado, Cyberpunk 2077 y Dying Light 2.

En el primer vídeo podemos ver cómo funciona Cyberpunk 2077 en el Lenovo Legion 5i Pro 16, que monta una GeForce RTX 3060 Mobile, configurado en calidad ultra y con trazado de rayos en ultra bajo resolución  de 2.560 x 1.600 píxeles. Es injugable, tanto que podemos considerarlo prácticamente como un pase de diapositivas, ya que la media no llega a los 12 fotogramas por segundo. El mínimo para disfrutar de una experiencia aceptable son 30 fotogramas por segundo.

Cuando activamos el DLSS en modo rendimiento manteniendo esa misma configuración la tasa de fotogramas sube hasta llegar casi a los 41, y hay una mejora de fluidez enorme. Es comprensible ya que gracias a dicha tecnología hemos podido multiplicar casi por cuatro veces el rendimiento, y como se puede ver en el vídeo la calidad de imagen se mantiene dentro de unos niveles muy buenos.

En vídeo es, al final, donde mejor se ve el trabajo que hace una tecnología de reescalado y de reconstrucción de la imagen, y por eso quiero compartir con vosotros otra prueba más centrada en Dying Light 2 utilizando también el Lenovo Legion 5i Pro 16. En la primera parte del vídeo podéis ver cómo funciona en 2.560 x 1600 píxeles, configurado con calidad máxima y trazado de rayos en ultra.

La tasa de fotogramas por segundo es tan baja que es imposible jugarlo, y algo tan simple como moverse por el menú de configuración es un calvario. Al activar el DLSS en modo rendimiento con esa misma configuración la cosa cambia por completo, y pasamos de una experiencia terriblemente mala a ser realmente buena, ya que la fluidez mejora enormemente. En este caso hay un salto de 15 FPS de media sin DLSS a 44 FPS con dicha tecnología activada en modo rendimiento, es decir, tenemos casi el cuádruple de FPS, y la calidad de imagen sigue siendo fantástica.

Si sacamos el trazado de rayos de la ecuación y nos movemos a resoluciones inferiores, como 1080p, vemos que la diferencia que marca el DLSS de NVIDIA en modo calidad también es muy grande. Por ejemplo, con una modesta GeForce RTX 3050 Mobile, un modelo que se mantiene como la gama de entrada dentro de la serie GeForce RTX 30 Mobile, podemos conseguir una gran mejora de rendimiento y disfrutar con todas las garantías incluso de los títulos más exigentes.

Esta prueba refleja uno de los escenarios menos óptimos para el DLSS, ya que nos encontramos con una baja resolución de partida (1080p), tenemos una tarjeta gráfica más limitada y con solo 4 GB de memoria gráfica, y encima hemos configurado el DLSS en modo calidad. Dicho modo es el que mejor calidad de imagen ofrece, pero la mejora de rendimiento que consigue es menor comparado con el modo rendimiento. A pesar de todo, los resultados son muy buenos, como podemos ver en las gráficas adjuntas.

El DLSS de NVIDIA nos permite jugar mejor, y durante más tiempo

Este es un tema al que, como he dicho anteriormente, se le ha prestado menos atención, pero que resulta muy interesante. Con el DLSS de NVIDIA podemos mejorar el rendimiento, pero también la autonomía de nuestro portátil. Para demostrarlo me decidí a hacer una prueba extrema con el Lenovo Legion 5i Pro 16 que, como os dije, monta una tarjeta gráfica GeForce RTX 3060 Mobile.

batería

Activé la opción «Battery Boost 2.0» a través del panel de control de GeForce Experience, y ejecuté Cyberpunk 2077. Configuré este juego en calidad ultra, sin trazado de rayos y con una resolución de 1.920 x 1.200 píxeles. Sin DLSS, Cyberpunk 2077 no funcionaba de forma fluida, la GPU trabajaba a frecuencias de entre 485 y 705 MHz, tenía una tasa de uso del 99% con temperaturas de entre 59y 61 grados C, y la tasa de fotogramas oscilaba entre los 17 y los 30, aunque casi siempre estaba por debajo de los 20 FPS. El consumo de la GPU era de 40 vatios. Esta prueba finalizó con una autonomía de 46 minutos y 11 segundos.

Al activar el DLSS en modo rendimiento manteniendo la misma configuración la tasa de uso de la GPU bajó notablemente y pasó a oscilar entre un 60% y un 69%, manteniendo unas frecuencias estables de 780 MHz y una temperatura de entre 53 y 57 grados C. El consumo de la GPU se redujo a una media de 31 vatios, con pequeños picos de 34 vatios, y la autonomía aumentó hasta los 50 minutos y 22 segundos. Lo mejor de todo es que el juego se mantuvo en todo momento en 30 FPS estables, gracias al DLSS.

En ambas pruebas desactivé la iluminación del teclado y mantuve el brillo de la pantalla al máximo. Detuve la medición cuando el portátil me dio el aviso de que quedaba menos de un 10% de batería, así que la diferencia a favor del DLSS habría sido un poco mayor de haber apurado hasta dejar que el portátil se apagase por completo.

La verdad es que quedé muy sorprendido. El DLSS se mostró como un complemento fantástico del «Battery Boost 2.0», ya que redujo el uso de la GPU y el consumo de esta, y al mismo tiempo dio un impulso tan grande al rendimiento que en algunos momentos llegaba casi a doblar la tasa de fotogramas por segundo. Sin DLSS no solo registré una menor autonomía, sino que además la experiencia al jugar con la batería fue muy mala por la pobre tasa de fotogramas por segundo. Con el DLSS pude jugar durante unos minutos más, y la experiencia fue buena  gracias a esos 30 FPS estables.

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