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Análisis

Fiat Panda Sport Hybrid, medida

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So now we see the light Bob Marley (Burnin’, 1973)

Lucas no sabe beber, lo digo siempre, pero hoy después de la comida ha cruzado todos los límites. Es cierto que en la empresa se masca la tragedia porque tenemos poco que hacer y el patrón da vueltas por las líneas de producción con aire preocupado. Casi siempre interrumpen su inquietante paseo con una llamada de móvil a la que contesta siempre con un «¡No, No, No!» y se marcha a su despacho que se asoma a la planta de empaquetado. Sabemos que pasa algo porque cierra las venecianas y eso nunca lo ha hecho. Pero Lucas ha pasado de los chupitos a los cubatas y temo que se desmaye encima de los restos del flan. Cuando parece que se va a desplomar levanta la mirada y empieza a hablar con una voz clara y sin titubeos. No parece la suya. «Hay un lugar en la fábrica que pocos conocen, una puerta escondida tras las máquinas de sellado que se encuentra tapada parcialmente con un poster del sindicato hecho ya trizas. Esa puerta lleva a un sótano que utilizaban los ganaderos propietarios del terreno antes de que se lo comprara Bustos…»

«Lucas, no digas tonterías, estás borracho» le digo haciendo ademán de levantarme. Pero él me sujeta del brazo. «¿Crees que el patrón está preocupado por los pedidos? Yo se la verdad. Hace meses que rechaza cualquier contrato. Esto que pasa es… otra cosa.» Me siento. Lucas ha conseguido intrigarme así que pido a la Paqui mi solysombra para sincronizarme con sus paranoias sobre el grasiento mantel de papel. «Es… ese sótano. El gobierno le ha dicho que tiene que pararlo todo sin levantar sospechas…» apuro mi chupito y pido otro. «¿Pero qué hay ahí? ¿Fertilizantes, venenos? ¿Estamos en peligro?» Lucas niega con la cabeza con fuerza. Apoya el codo sobre la mesa y acerca su cara a la mía como para susurrarme un secreto. «Nada de eso Damián. Nada de eso. Lo que hay ahí abajo es… extranjero. De fuera, de muy lejos.» Dice haciendo aspavientos hacia el techo. «¿Quieres decir extraterrestre?» A Lucas parece ahora que le ha golpeado un rayo. «¡Eso! Y está… vivo».

De los utilitarios históricos quedan ya pocos ilustres exponentes que mantienen fielmente el concepto de un coche de dimensiones y coste reducidos. El mercado ha visto una constante renovación de modelos que de forma relativamente reciente han compartido escaparate con utilitarios con motor eléctrico que miran a un futuro urbano sin emisiones. Pero para los nostálgicos modelos como el Fiat Panda siempre ocuparán un lugar en esta apasionante historia de la evolución de la movilidad.

Modelo analizado Fiat Panda
Motor y acabado Hybrid Sport 70 CV
Potencia 69 CV
Velocidad máxima 164 Kmh
Aceleración o-100 13,9 s
Largo/ancho/alto 3653/1643/1551 mm
Potencia máxima RPM 69 CV 6.000n RPM
Par máximo Nm/RPM 92 Nm
Caja de cambios Manual 6 velocidades
Web https://www.fiat.es/
Precio 15.850 euros

Concretamente el Fiat Panda lleva más de cuarenta años en el mercado como sustituto del legendario 126 basado en un diseño del prestigioso diseñador italiano Giorgetto Giugiaro con múltiples soluciones destinadas a abaratar costes y con un interior realmente espartano y práctico con soluciones como la posibilidad de desenfundar los asientos para lavar la tapicería en la lavadora. El Panda ha sobrevivido hasta nuestros días a muchas revoluciones y cambios en el mercado con buena salud.

Última generación

En este caso hemos podido probar la última generación del utilitario italiano que monta un sistema de propulsión con hibridación ligera que le otorga la etiqueta ECO de la DGT. Esta última generación es resultado de un lavado de cara del modelo lanzado en 2012 que conserva todas las características que han hecho de este pequeño coche una alternativa que siempre está presente para quien necesite un coche eminentemente urbano.

Al primer vistazo se descubre uno de esos signos de identidad: el Panda es un utilitario con una carrocería más bien alta, tanto que puede considerarse que está solamente un escalón por debajo de un pequeño SUV. Gracias a esta altura y al tamaño contenido se obtiene una excelente combinación de visibilidad y agilidad en el tráfico.

Para nuestras prueba hemos elegido la versión Sport, con algunos detalles estéticos para darle un aspecto más deportivo. En la parte delantera los faros se colocan altos en los lados del capó y más abajo nos encontramos con un parachoques prominente y de buen tamaño ideal para protegerse de los golpes o rozaduras de las maniobras en ciudad. Insertados en los lados del paragolpes encontramos en la parte central las luces de posición y más abajo las luces antiniebla.

Personalidad

A la altura de los faros se ha colocado una franja decorativa de plástico negro con el logotipo de Fiat en el centro. Más abajo se ha colocado una toma de aire con varios elementos, una toma más estrecha sobre la zona donde se encuentra la matrícula y otra zona compuesta por varios elementos. El conjunto es desenfadado con cierto toque deportivo.

La línea lateral, como hemos indicado, es alta y recuerda al diseño de un SUV. Las superficies acristaladas también son proporcionalmente grandes e incluso hay un tercer elemento transparente a la altura del maletero. Las llantas tienen un diseño geométrico irregular y en esta variante se incluyen unas pinzas de freno rojas que proporcionan otro elemento deportivo.

En la parte trasera domina un amplio portón en el que domina una amplia superficie acristalada en la parte superior flanqueada por dos grupos ópticos alargados a los lados. En la parte inferior un paragolpes, también de buen tamaño, del que sobresale una defensa en plástico negro que proporciona una protección adicional a los golpes.

Interior sencillo

En el interior Fiat a seguido la tradición de extremar la sencillez en el diseño con formas redondeadas que le dan un toque original al salpicadero. En el centro del mismo se encuentra la pantalla de información y entretenimiento en una posición elevada ideal para poder consultarlo sin apartar la mirada de la carretera. Es un sistema eficaz y moderno que puede conectarse al móvil con Android Auto y Apple Car Play.

A la derecha de la pantalla encontramos un gran hueco portaobjetos bastante práctico y que además deja mucho espacio para las piernas para el acompañante pues esta parte del salpicadero está muy adelantada. En la parte del conductor dos diales tradicionales funcionan para indicar  velocidad y revoluciones con una pequeña pantalla entre las dos para información adicional del funcionamiento del coche.

Los asientos son bastante cómodos con un diseño de inspiración deportiva con pespuntes en color rojo y soporte lateral tanto en el asiento como en el respaldo. El volante también tiene costuras rojas y un diseño de tres radios con botones y diales que dan acceso a diversas funciones del coche de forma más inmediata.

Diseño funcional

La palanca del cambio de marchas se encuentra adelantada en un elemento que sobresale de la parte inferior del salpicadero, lo que deja libre el espacio entre los asientos de la parte delantera entre los que solamente encontraremos la palanca del freno de mano. Sobre la palanca del cambio se encuentran los controles del climatizador así como otras funciones del coche.

En la parte posterior la habitabilidad está algo más sacrificada, inevitable por el tamaño del coche. En altura hay bastante espacio, pero en cambio éste es escaso para las piernas y sobre todo si quieren viajar tres personas ya que el espacio en la plaza central es muy reducido. Por contra las grandes superficies acristaladas dan mucha luminosidad e impresión de espacio. A pesar de todo es uno de los compactos en los que más espacio hay en las plazas traseras.

El maletero es otro de los elementos que sufre la escasa longitud de la carrocería. La capacidad es de 225 litros con una bandeja muy curiosa con relieve, que permite colocar objetos y que éstos no se muevan con el maletero cerrado. Abatiendo los asientos de la segunda fila podemos aumentar la capacidad hasta los 870 litros. Ambas cifras están algo por debajo de lo que ofrecen sus competidores.

Motor pequeño

Llega el momento de poner a prueba el pequeño propulsor de 1 litro de gasolina de este pequeño italiano. Como hemos adelantado éste recibe la ayuda de un pequeño motor eléctrico de apenas 5 caballos que sirve como motor de arranque y para contribuir al empuje del motor de explosión en momentos determinados de su funcionamiento.

El motor de tres cilindros emite un sonido característico pero algo más redondo que otros de la competencia. La insonorización no es demasiado eficaz pero tampoco se trata de un motor especialmente ruidoso, sobre todo después de cierto tiempo de funcionamiento. Al no disponer de un motor eléctrico lo suficientemente potente para mover el coche el motor de explosión funciona en todo momento.

Aunque no dispone de demasiada potencia el funcionamiento en ciudad y a bajas revoluciones es bastante ágil y no necesitaremos revolucionarlo demasiado si no precisamos de demasiada aceleración. En cambio en cuanto necesitemos una aceleración decidida es necesario revolucionar mucho el motor y con un resultado no demasiado brillante. El resultado es una aceleración de cero a cien que demora casi 14 segundos.

La ciudad su territorio

Está claro que los recorridos urbanos son el entorno natural de este coche: su buena visibilidad, un puesto de conducción elevado, tamaño contenido y detalles como el modo City que puede elegirse para la dirección que facilita las maniobras que permite girar el volante con mayor facilidad hacen que la ciudad sea sin duda su territorio preferente.

En carretera no se desenvuelve mal siempre que no tengamos que adelantar o necesitemos potencia para subir cuestas. Aunque con esfuerzo consigue mantener con dignidad velocidades de crucero legales siempre que el terreno sea llano. En carreteras viradas el coche se muestra seguro siempre que no le busquemos las cosquillas pero en ningún caso nos ha parecido que cabeceara o que perdiera adherencia de forma alarmante a ritmos razonables.

Conclusiones

El Fiat Panda sigue manteniendo el espíritu práctico y joven de generaciones anteriores, con la importante actualización de un motor microhíbrido que si bien no es demasiado brillante sí que consigue mantener unos consumos realmente bajos que rondan los cinco litros a los cien kilómetros incluso sin una conducción especialmente austera. Nos ha gustado mucho la estética actualizada, tanto fuera como dentro, y los detalles deportivos de la versión que probamos.

Nos ha gustado la habitabilidad y la luminosidad del habitáculo, algo más sacrificada en la parte trasera pero con una altura que resulta muy práctica. En ciudad es muy manejable y cabe en cualquier lado y en carretera puede usarse siempre que se tenga en cuenta que no es un campeón en las aceleraciones. El ingrediente final es un precio interesante que puede ser el factor decisivo.

Valoración final
7.6 NOTA
NOS GUSTA
Buena visibilidad
Estética actualizada
Buen consumo
A MEJORAR
Prestaciones algo justas
RESUMEN
El Panda de la última generación mantiene sus buenas cualidades como coche urbano con la incorporación de un interesante propulsor microhíbrido que no es demasiado potente pero sí muy austero.
Prestaciones6.5
Diseño8
Consumo8.5
Confort7
Sistema de infoentretenimiento8

 

 

 

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