Sony Alpha A330

Sony Alpha A330
11 de agosto, 2009

Desde que asistimos a su presentación oficial teníamos mucho interés en probar a fondo la nueva propuesta de Sony para la gama media de réflex. La multinacional japonesa nos vuelve a sorprender con un producto casi redondo que acerca todas las posibilidades de la fotografía digital a cualquier usuario. Analizamos el modelo intermedio de las nuevas Sony Alpha que destaca por una relación calidad/precio muy interesante.

 

 

 La construcción es notablemente más sólida y robusta que la de sus predecesoras.

 

 

La gama de entrada al mercado réflex cada vez cobra más importancia para los fabricantes. Además de los buenos resultados obtenidos en cuanto a ventas, suponen el primer paso en una futura relación con un cliente que, posiblemente, seguirá confiando en la marca a la hora de adquirir nuevas ópticas, accesorios o una segunda cámara digital. Esto redunda en un nicho muy competitivo que suele ofrecer una atractiva relación calidad/precio/prestaciones a consumidores que buscan su primera réflex.

 

 


El diseño del cuerpo facilita el agarre, algo clave si queremos obtener buenos resultados.

 

La Sony Alpha A330 tiene un acabado más cuidado que sus predecesoras, con una estética elegante y atractiva. Aunque en este rango de precios no podemos esperar la calidad de materiales que encontraremos en la gama profesional sí que nos ha sorprendido su robustez y la apariencia futurista de las superficies exteriores. El agarre es cómodo y la disposición de botones se ha rediseñado de manera muy acertada, facilitado el acceso a todas las funciones sin forzar la postura de los dedos.

 

 

Ya con la cámara en las manos notamos su ligereza respecto a modelos anteriores y un equilibrio de pesos más conseguido (en parte motivado por la nueva óptica) que, evidentemente, se va al traste cuando hacemos uso de lentes más pesadas. Como comentamos en nuestro test de la Canon 500D es realmente incómodo usar una cámara tan pequeña con ópticas “grandes” o un flash externo (en este sentido comentar que Sony ha lanzando una serie de accesorios ligeros pensados para este tipo de cámaras).

 

Merece la pena destacar algunos detalles de la construcción como la puerta deslizante para proteger las ranuras de tarjetas (soporta Memory Stick y SDHC), las bisagras de la pantallas -muy sólidas y con la resistencia justa- o la excelente terminación de las superficies de agarre (con apariencia de fibra de carbono).

 

 

 

Sony ha optado por simplificar la parte trasera de la cámara. Encontramos la típica distribución de cruceta y varios botones de acceso directo a las funciones más importantes. El tacto es muy bueno aunque debido al pequeño tamaño del cuerpo los usuarios con manos grandes pueden tener alguna dificultar a la hora de manejar la cruceta. El visor es idéntico al de modelos anteriores y sigue siendo un punto a mejorar en futuras revisiones.

 

 

 

 

El sistema de menú es muy intuitivo y fácil de usar aunque los usuarios habituales de otras marcas pueden sentirse algo perdidos en los primeros momentos. Las opciones se listan verticalmente y están agrupadas en fichas (cámara, ajustes, reproducción, etc), siendo muy sencillo pasar de una a otra rápidamente. El aspecto gráfico está muy cuidado y la mayoría de iconos son fácilmente identificables, suavizando la curva de aprendizaje del dispositivo.

 

 

Si presionamos la tecla función pasaremos a un menú de configuración rápido donde podemos establecer opciones para varios escenarios predefinidos. Un pequeño texto explica las consecuencias de nuestra acción de manera sencilla. Una fantástica ayuda para usuarios novatos con la réflex.

La Sony Alpha A330 cuenta con un sensor CCD de 23,6 x 15,8 mm. (tamaño APS-C) que ofrece una resolución efectiva de 10,2 megapíxeles. Junto al procesador BIONZ y la solvente óptica incluida en el kit (DT 18-55 mm F3,5-5,6) (existe otra opción con dos objetivos) es el gran artífice de la calidad de imagen que podemos conseguir con esta cámara.

 

 

La resolución es más que suficiente para la mayoría de usuarios y el rango dinámico hasta ISO 800 es excelente. La cámara también hace un gran trabajo con el ruido en las imágenes, pudiendo disparar sin problemas hasta a ISO 1600 (los mejores resultados se obtienen en el rango ISO 100-800). Incluso situando la sensibilidad en su valor más alto (ISO 3200) conseguimos una buena instantánea en 10 x 15, desactivando previamente la reducción de ruido automática para no sacrificar el detalle y con una correcta exposición.

 

La estabilización automática funciona tan bien como siempre y las escenas preconfiguradas (retrato, paisaje, macro, deportes, ocaso, retrato nocturno, etc.) ayudarán a los usuarios noveles en sus primeros pasos con su nueva cámara.

 

Uno de los aspectos negativos ha sido la escasa duración de la batería, sobre todo si hacemos uso de Live View o disparamos con flash. Es muy recomendable hacerse con una adicional para afrontar nuestros viajes con garantías.

 

Conclusiones

 

La gama media de Sony se actualiza ligeramente con novedades esperadas, aunque sin que suponan un salto tecnológico relevante.

 

Si bien un repaso concienzudo de las especificaciones revelará la falta de algunas opciones avanzadas que sí están presentes en algunos de sus rivales más directos pensamos que, en la práctica, son aspectos como la calidad de construcción, la facilidad de uso y la relación calidad/precio lo que más van a valorar los posibles compradores de una réflex de entrada.

 

La Sony Alpha A330 hace unas fotos excelentes, es muy sencilla e intuitiva y su pequeño tamaño y peso invitan a llevarla a cualquier parte. El excelente Live View supondrá una ayuda para muchos usuarios y los resultados aplicando automatismos son estupendos.

 

Quizás para muchos lectores estas cámaras estén más cerca de una bridge que de una réflex en toda regla pero no cabe duda que, teniendo en cuenta sus limitaciones, suponen una excelente opción si no queremos gastar demasiado en nuestra primera aventura en el mundillo y buscamos un dispositivo con el que ir aprendiendo al tiempo que obtenemos resultados excelentes desde el minuto uno.

 

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