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Análisis

Renault Scenic, la guerra del espacio

Publicado el

«¡Es una trampa!» Almirante Ackbar, El Retorno del Jedi 1983

El espacio es una de los elementos con los que los fabricantes de coches han emprendido una guerra sin cuartel que por otro lado tiene una limitación que hay que tener muy presente: el envoltorio, la forma en la que arropan ese espacio que parece ser tan codiciado por los compradores de coches. Es decir, no vale poner en el mercado un cubo de dimensiones gigantescas y ponerle cuatro ruedas como si fueran furgonetas de reparto (que tienen por cierto todos mis respetos, menos cuando bloquean la visibilidad en un cruce) sino que ese espacio que anhela debe ir vestido de forma atractiva.

Y en el mundo del automóvil la cosa de vestir el espacio no ha sido moco de pavo, se propusieron alargamientos de la carrocería de modelos ya asentados en forma de Station Wagon (rancheras como se conocieron aquí) imitando las formas de ciertos modelo de coches USA. Estos modelos se aderezaron con cierto glamour y hasta se aportaron tintes de deportividad al etiquetarlos como sport wagon. Pero estos modelos aportaban espacio principalmente en el maletero, así que desde fabricantes como Renault (con su Espace y más recientemente con su Scenic) se propuso el concepto de monovolumen: una furgoneta ennoblecida con formas cada vez más aerodinámicas que aportaban espacio para los pasajeros en todas las cotas además de para la carga.

Tras la fiebre del monovolumen los fabricantes volvieron a inspirarse en otro tipo de vehículos aparte de las furgonetas, en este caso en los recios todoterrenos que levantaban polvo en los caminos de tierra de medio mundo. Así nacieron los SUV y los Crossover, que añaden a la oferta de espacio (algo más reducida que la de los monovolúmenes) algo más de altura sobre el suelo para ilusionarnos con la posibilidad de poder salir fuera del asfalto (cosa que muy rara vez ocurre con estos vehículos) además de una estética de paragolpes y faros anchos, estriberas y otros elementos off road que últimamente están desplazando el foco de los consumidores de espacio apartándolo de los monovolúmenes.

Ficha técnica

Guerra en casa

Esto ha provocado que dentro de la propia casa francesa los SUV hayan superado en ventas a los monovolúmenes y quizás por eso Renault en su nueva generación de Scenic haya querido con su línea invadir el terreno de los monovolúmenes por un lado elevando la altura libre del vehículo hasta los 17 centímetros que lo equiparan con una buena cantidad de crossovers presentes en el mercado, y por el otro mediante la elección de llantas de 20 pulgadas para evitar ese efecto de «ruedas pequeñas» que en ocasiones provoca una carrocería de grandes dimensiones junto con llantas de 16 o 17 pulgadas.  Además el nuevo Scenic puede elegirse con carrocería bitono para ofrecer un toque de personalización propio de los vehículos urbanos inspirados en todoterreno.

El primer vistazo al Scenic que Renault puso a nuestra disposición no transmite tanto una línea SUV sino la de un coche urbano de líneas agradables y aerodinámicas (uno de los caballos de batalla de Scenic desde su lanzamiento en 1995). La parte frontal sí que se acerca a sus hermanos Captur y Kadjar y solamente en la zaga por la forma de los grupos ópticos y el portón clásico de los Scenic, el nuevo modelo recupera el aire de familia. En nuestro caso la carrocería era monocolor por lo que no pudimos apreciar el efecto de la mezcla de dos colores en la pintura externa.

Conducir a gusto

En el interior nos encontramos con un excelente puesto de conducción, un elemento que viene siendo todo un sello de la marca francesa sobre todo en sus últimos modelos. Asientos anchos pero con excelente sujección que en el acabado que probamos incluso proporcionan masaje (en nuestro caso solamente para el conductor). Los acabados tienen un buen nivel, inferior al que encontramos en el Talisman pero desde luego con ese toque moderno que queda subrayado por la imponente pantalla central de 8,7 pulgadas en formato vertical que también se está convirtiendo en inconfundible marca de la casa.

Algunos detalles subrayan la experiencia de Renault con los monovolúmenes como la guantera que se abre mediante un sensor como un cajón, no como una tapa, los huecos para los objetos a mano y de tamaño adecuado o el bloque del reposabrazos central que permite su desplazamiento hacia adelante o hacia atrás lo que facilita distintas configuraciones para encontrar la que nos sea más cómoda o para modificarla según necesitemos. El diseño de la consola central con un bloque «flotante» en el que queda la pantalla vertical, la palanca del cambio y los distintos mandos (muy concentrados) contribuye a «limpiar» el salpicadero y dar un toque aún más moderno.

Como en otros modelos de Renault es posible seleccionar distintas configuraciones para el comportamiento del coche (Sport, Eco, Normal, personalizada…) que modifican el color de la inuminación de ciertos elementos como la pantalla central y el bloque de información de ruta con el cuentarrevoluciones y el velocímetro, que también modifican por cierto la forma en la que se muestra la información. La palanca de cambios se encuentra en una posición algo elevada y adelantada pero gracias a las posibilidades de movimiento del apoyabrazos no supone ninguna incomodidad para el conductor.

Más estrechos atrás…

En la parte trasera se nota que se ha hecho algún sacrificio para facilitar el cambio de diseño de la carrocería. El espacio en anchura no es tan grande como en modelos anteriores y tanto el espacio para las piernas como la altura de las plazas son algo más estrechas. Además los asientos no están divididos de forma individual, hay un asiento individual y un bloque con las dos plazas restantes. En ambos casos podemos desplazarlos hacia adelante y hacia atrás para modificar la capacidad de carga y el espacio para las piernas, gracias también a que el fondo en la parte trasera es plano. Esto hace que el espacio para las piernas sea contínuo a menos que desplacemos el bloque del reposabrazos hacia atrás.

En cualquier caso siempre disfrutaremos de una habitabilidad mayor que la de un turismo e incluso superior a la de muchos SUVs, pero es una pena que por luchar en otros terrenos que no son originalmente el suyo haya perdido parte de su identidad (la excelente habitabilidad trasera) que ha marcado a sus antecesores. En lo que respecta al maletero no defrauda, con una capacidad de 506 litros supera ampliamente a su predecesor. La disposición de la carga es muy cómoda gracias a la amplitud que deja el portón y dispone de múltiples ganchos además del hueco adicional a modo de doble fondo.

Es posible modificar la capacidad moviendo los asientos o plegándolos, incluso hay opción en alguno de los acabados de que este plegado se pueda realizar de forma automática mediante motores eléctricos. Este sistema se puede accionar desde el propio maletero para no tener que acceder al interior del coche para aumentar el espacio de carga en caso de que lo necesitemos. Se puede elevar además el suelo del maletero para que la superficie de carga quede alineada completamente.

Entretenidísimos

El sistema de entretenimiento es el R-Link 2, con el display en posición vertical que facilita el que podamos tener en pantalla información de dos tipos distintos como el mapa y los datos de la reproducción multimedia u otros. Tiene buena visibilidad y una disposición de menús intuitiva y accesible, buena respuesta a la hora de activar opciones y excelente calidad de la cartografía, por lo menos en el modelo que probamos. No nos convence demasiado la elección de botones táctiles en vez de los tradicionales para ir a la home, subir y bajar el volumen, apagar el sistema…

El problema es que no tenemos la posibilidad de notar los botones al tacto además de ser más imprecisos (sobre todo, por ejemplo, para subir el volumen). Por otro lado la superficie satinada bajo los botones táctiles hace que queden manchas de forma casi inevitable. Por otro lado más abajo encontramos diales para otras funciones como subir o bajar la temperatura y botones estándar para otras funciones del climatizador y estos tienen mucho mejor tacto y resultan más útiles. También botones «normales» para las luces de emergencia, el cerrado y apertura de puertas y la activación de funciones como el modo ECO o la calefacción del volante.

Enciendan motores

Una vez al volante ponemos en marcha el motor diésel de 110 caballos que monta la unidad. La combinación de este propulsor y del cambio automático de siete marchas no da una impresión de suavidad, los cambios son algo bruscos y el coche retiene al escalar marchas algo más de lo normal. Curiosamente hemos encontrado un funcionamiento mucho más suave al accionar la opción Sport que apura más las revoluciones al realizar los cambios de marcha. En Sport además dispondremos de más brio para arrancadas y recuperaciones por lo que en poco tiempo se convirtió en nuestro modo de funcionamiento favorito (con mucha diferencia) por su configuración a la hora de los cambios de marcha.

Si conducimos de forma suave el funcionamiento en ciudad y en autopista es agradable y la insonorización hace un buen trabajo y no hace falta recurrir al modo más deportivo, pero no podremos pedir grandes aceleraciones. En carretera sin embargo el motor se vuelve algo más ruidoso y notamos algunos crujidos en algunos elementos dentro del coche. La respuesta en carretera es bastante buena en lo que respecta al chásis, que se comporta de forma excelente en curvas cerradas. No tanto el motor, que vuelve a quedarse bastante corto en ciertas situaciones, sobre todo en modo normal o Eco. En modo Sport el cambio apura más las revoluciones y eso, como hemos apuntado, cambia el comportamiento del coche de forma radical por ejemplo en cuestas.

Para las personas que quieran una motorización que satisfaga más estilos de conducción quizás sea recomendable subir a los 130 caballos de la versión siguiente que hace que no sea tan necesario apurar las marchas para alcanzar buenas prestaciones. El confort de marcha por otro lado es bastante alto y el coche absorbe muy bien las irregularidades del terreno, a pesar de las llantas de gran tamaño, incluso si elegimos la opción Sport. Esto unido a los buenos asientos y las posibilidades de configuración del habitáculo hacen que el Scenic sea un excelente coche para hacer kilómetros que no sean demasiado exigentes (con esta motorización).

Los consumos del Scenic son bastante buenos, es fácil mantenerse alrededor de los 6 litros a los 100 en consumo mixto, incluso si utilizamos el modo Sport (siempre de forma esporádica) en caso de necesidad. En ciudad (en modo Eco) podemos mantener los consumos por debnajo de los ocho litros e incluso mantenerlos sobre los 7,5 si somos especialmente cuidadosos. En este caso es bastante más sencillo gracias a las ayudas a la conducción ecológica que proporciona el sistema y que puntúa parámetros como la anticipación o la aceleración para mantener buenas cifras de consumos y emisiones.

 Conclusiones

El Scenic es un modelo que corría el peligro de quedarse en fuera de juego en un mercado en el que los SUV han entrado con fuerza para cubrir las necesidades de aquellos compradores que buscan espacio para sus necesidades de movilidad. Sin embargo Renault ha hecho un excelente trabajo introduciendo acertados cambios de diseño, elevando el coche e introduciendo con acierto la medida de 19 pulgadas para sus llantas (aunque esto pueda llevar a ciertos problemas a la hora de cambiar pneumáticos). Además la marca francesa ha añadido una buena dosis de tecnología con su sistema R-Link2 y la gran cantidad de ayudas a la conducción.

La habitabilidad ha sido sacrificada en parte en las plazas traseras pero tenemos un buen maletero y unas plazas traseras en las que la vida de abordo es todo un placer. En el modelo probado nos ha decepcionado en parte el funcionamiento de la combinación entre motor diésel de 110 caballos y el cambio automático, pero hay que tener en cuenta que en la vida (automovilística) no todo son prestaciones y seguro que cubre las necesidades de muchos compradores. Por mi parte, sin embargo, recomiendo sin duda rascarse el bolsillo y acudir a una motorización más potente.

Notas finales

8Nota

Prestaciones7

Diseño8

Consumo8

Confort8

Sistema de Infoentretenimiento8

2 comentarios
  • ¿Alguien me puede informar?

    La única pega que he tenido con los renaults (hablo de modelos anteriores al año 2000 , vamos hace más de 17 años ), ha sido con su batería y el sistema eléctrico y electrónica, que siempre me y nos acaban dando fallos sobre los 2 años, y que luego iban a peor, tanto a mí como a mis conocidos.
    Eso sí, en los sistemas «no indispensables» para la circulación y seguridad, nada que no se resuleva o pasando por caja, o haciendo alguna chapucilla o empalme.

    Me gustaría saber, si en las siguientes generaciones, sobre todo en la actual, ahora renault es más fiable en este aspecto, pues quizás mis conocidos y yo hayamos tenido mala suerte, quizás en las demás marcas de coches pase lo mismo (en ford, o citröen no hemos tenido problemas, quizás cuestión de suerte ).

    Pues la renault scenic ( en mi caso era el viejo Megane Scenic ), es un coche muy recomendable y divertido, con una ALTÍSIMA capacidad de carga xD , si en pleno siglo XXI han mejorado ( que supongo que sí ) en los problemas que antes cité, es un coche muy recomendable para familias, y solteros, pues ya en el viejo Megane Scenic te podías echar una buena cabezada, en este supongo que puedes llegar a meter un colchón xD

    En fin, me gustaría que me respondiera álguien con conocimientos en la materia a falta del creador del artículo, quienes han probado cientos de coches y no tienen la ignoracia que tengo yo al respecto.

    Quizás me vuelva a comprar otra renault scenic, sus mandos y su conducción eran muy cómodas en los modelos anteriores al año 2000, hoy en día, deben de ser una gozada.

  • Alberto Calvo

    Pues yo tuve que dejar mi Laguna, de esa misma época, 2002 (más o menos). Por los mismos problemas electrónicos, que ni si quieran sabían arreglar en el concesionario. Me cambie a Skoda.

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