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Desde hoy, un kilo ya no pesa un kilo

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¿Cuánto pesa un kilogramo? 1.000 gramos pero ¿cuánto es exactamente eso? ¿de dónde procede esa cantidad y cómo sabemos que siempre es la misma? A partir de hoy, el cilindro de iridio y platino que durante los últimos 130 años ha servido como referencia universal para saber cuánto pesa un kilo exactamente va a ser relevado por una solución mucho menos romántica: una constante natural.

Desde 1889, los países miembros de la Conferencia General de Pesas y Medidas utilizan un bloque de metal (guardado cerca de París y apodado como «Le Grand K») para definir el kilogramo. Custodiado en una cámara cerrada y bajo tres llaves en posesión de tres personas distintas durante años ha sido la referencia para saber que un kilo es, efectivamente, un kilo. Hasta hoy, la calibración de las básculas de todo el mundo está basada en ese discreto bloque.

El Grand K solo ha salido de la cámara en ocasiones muy contadas y cada vez que sucede sus guardianes siguen un estricto protocolo para limpiarlo con un trapo húmedo, con el objetivo de no dejar restos que pudieran variar su masa. Aunque el modelo original se fabricó en una de las aleaciones más estables que se conocen y existen seis copias de referencia, las mediciones que los científicos han ido realizando desde 1939 confirmaron que teníamos un problema: había una variación de unos 50 microgramos entre el Grand K y sus copias.

Para evitarlo y tal y como se ha venido haciendo con otras unidades como el segundo o el metro, el kilogramo se definirá utilizando la medida de un valor fijo: la constante de Planck (h), definida como 6,62607015×10−34 segundos julios y que se puede hallar dividiendo la cantidad de energía que porta una partícula de luz o «fotón» por su frecuencia electromagnética.

Esta constante también se puede expresar en metros cuadrados de kilogramos por segundo y dado que las dos magnitudes también están definidas por constantes, podemos obtener una definición de lo que es un kilogramo de manera muy precisa. La ventaja más evidente es la independencia del lugar y el tiempo donde nos encontremos, al estar definido por un invariable un kilo siempre será un kilo para cualquier tiempo o civilización.

A pesar del relevo forzoso y necesario, el «Le Grand K» continuará custodiado bajo tres campanas de cristal en algún sitio del Pabellón Breteruil, en la sede de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM). Su ubicación exacta seguirá siendo un secreto, siguiendo las estrictas medidas de seguridad que han permitido que siga haciendo su función hasta el día de hoy.

Con el abandono de una referencia física se cumple un antiguo sueño de los científicos de la Ilustración y padres del Sistema Internacional de Unidades: crear una solución racional y exacta que permitiera acabar para siempre con las pulgadas, las yardas, los pies, la vara y los cientos de medidas de la época. En su primera comisión, celebrada en 1793, escribieron «Para todos los pueblos, en todo momento».

Nota: Obviamente sabemos que el kilogramo es una unidad de masa, no de peso, pero nos hemos permitido una pequeña licencia periodística.  La masa es una medida de la cantidad de materia que posee un cuerpo mientras que el peso es una medida de la fuerza que es causada sobre el cuerpo por el campo gravitatorio de otro.

 

Me encargo de traer innovación y nuevo negocio al grupo TPNET. Además colaboro en varios de nuestros sitios como MC y MCPRO.

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