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Análisis

Ford Mustang Convertible GT, cortejo

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Please, don’t make me stop now Otis Redding (Otis Blue/Otis Redding Sings Soul, 1965)

Era un niño rubio, delgado, muy delgado y con ojos claros sentado en una silla medio rota apoyada en la pared de la cocina junto a los hornos. El calor le hacía sudar pero el niño estaba quieto balanceando las piernas mientras con las dos manos sujetaba los laterales del asiento. Totalmente ajeno al frenético ritmo de la cocina el niño canturreaba algo inintelegible entre el ruido de las ollas y los platos y las voces de los cocineros dando instrucciones, órdenes, advertencias. La mirada perdida en la sempiterna mancha en los azulejos de la pared encima del extractor de humos que reinaba sobre un infierno que calentaba los recipientes en los que se hervía, freía y calentaba sin descanso, donde llovían ingredientes y especias de forma caótica pero metódica. Nadie parecía reparar en el niño que de cuando en cuando se rascaba la nariz o tosía levemente quizás para demostrar que no se encontraba en trance presa del ritmo vertiginoso de la actividad de la cocina.

Yo era el nuevo y me movía torpemente intentando entrar en armonía con esa danza diabólica de pasos, gestos y gritos defendiendo mi propia parcela de encimera donde tenía el encargo de decorar los postres. Frente a mi cuencos repletos de mil colores con sabor a frambuesa, canela, lima, estragón, polvo de chocolate, vainilla y muchos más, colores y sabores que tardé en memorizar una semana de ensayos en mi propio y minúsculo apartamento para economizar movimientos y no fallar al cubrir de color y sabor las creaciones del chef de partie encargado de los postres. Mientras intentaba colocar con precisión las frambuesas en los platos de cuatro panna cottas noté la presencia del niño rubio. Su nariz apenas asomaba por encima de la superficie donde estaba trabajando mientras me miraba fijamente. Me soprendió que hubiera podido cruzar la cocina en peno frenesí del servicio de mediodía. Pero le sonreí. Cogí una frambuesa y se la ofrecí. El niño sacudió la cabeza y con los ojos entristecidos me dijo «no puedo. Desde el incendio ya… no puedo.»

A veces la carta de presentación de un coche es una larga lista de soluciones tecnológicas y dinámicas que definen un mosaico de características que en muchas ocasiones comparte con otros modelos en el mismo segmento. En otras ocasiones basta con unas pocas pinceladas para darnos cuenta de que se trata de un coche único. V8 descapotable: esta es la tarjeta de visita del Ford Mustang convertible GT que hemos tenido la suerte de probar. Realmente con esto están dichas muchas de las cosas que vamos a contar a continuación y que definen a un coche que realmente no tiene competencia ahora mismo en el mercado si buscamos características y un precio similar.

Modelo analizado Ford Mustang
Motor y acabado Convertible GT 5.0 Ti-VCT V8 450 CV Aut.
Potencia 450 CV
Velocidad máxima 249 Kmh
Aceleración o-100 4,5 s
Largo/ancho/alto 4789/1916/1392 mm
Potencia máxima RPM  450 CV 7.000 rpm
Par máximo Nm/RPM 529 Nm
Caja de cambios Automático 10 velocidades
Web https://www.ford.es/
Precio 63.731  euros

Ya hemos tenido ocasión de probar dos Ford Mustang V8 anteriormente, tanto el GT como el Mach 1 con ese puntito más de picante y este convertible añada una versión descapotable que abre a los cielos la deportividad de este purasangre americano. Era un modelo que hacía tiempo que queríamos probar ya que las versiones descapotables de los deportivos suelen tener su propia personalidad y tienen que afrontar los problemas de rigidez que comporta la ausencia de un techo fijo. Y sobre todo experimentar la sensación de conducir un coche de probado pedigrí deportivo sin la capota.

Líneas descapotables

El diseño de esta versión convertible es el mismo que el del Mustang GT que pudimos probar hace algún tiempo, las líneas de un capó interminable terminan en la parte anterior en un amplia parrilla donde puede lucir el logotipo del caballo a la carrera que lleva mostrando orgullosamente este modelo nada menos que desde 1964. Los faros alargados quedan en los flancos y se colocan por encima del resto de las luces auxiliares. En la parte inferior de este frontal un agresivo spoiler terminado en plástico negro recoje el flujo aerodinámico para empujar el aire a través de una segunda parrilla inferior.

La línea lateral del diseño de la carrocería de este modelo descapotable es lo que más cambia con respecto al modelo cupé. En el modelo de techo rígido este se levanta en el punto en el que termina el parabrisas, con la capota cerrada el convertible dibuja una linea horizontal hasta alcanzar la parte posterior. En este punto, en la parte de atrás, el techo del modelo berlina desciende en ángulo hasta la zaga, mientras que la capota del modelo convertible tiene otra forma y sigue la línea horizontal mencionada hasta llegar a un punto en el que desciende bruscamente hasta el maletero.

La parte trasera de esta versión convertible también cambia con respecto al Mustang de carrocería cupé aunque solamente en la parte del parabrisas trasero, que en el caso de la versión convertible se encuentra integrado en la capota y es de menor tamaño. La tapa del maletero también es distinta y más pequeña en la versión convertible. En cambio el resto de los elementos de la parte trasera son iguales como los grupos ópticos, el paragolpe, el spoiler e incluso el escudo circular con las siglas GT que son comunes a los dos modelos que hemor probado en dos versiones distintas.

Interior Mustang

El interior de este convertible sí que es idéntico al de sus contrapartidas no descapotables. Los asientos, al igual que estos modelos, son grandes y cómodos con un diseño deportivo pero cambian algunos detalles como el diseño de los reposacabezas que disponen de unos ganchos en la parte posterior y los enganches de los cinturones de seguridad incorporados en la parte superior. La instrumentación es digital, como en el resto, y se compone de una pantalla de 12 pulgadas que se puede configurar para mostrar distinta información y que cambia al seleccionar los distintos modos de conducción.

Como ya dijimos en anteriores ocasiones la pantalla es de mucha calidad y aunque igual algún apasionado hubiera preferido los indicadores tradicionales, la verdad es que la gran cantidad de información que es capaz de mostrar, en parte nada habitual, compensa estas «modernidades». Es posible obtener datos en pantalla como la temperatura de las distintas partes mecánicas del coche como la transmisión, la fuerza G a la que está sometido el coche en curva o la posibilidad de utilizar un cronómetro para medir las prestaciones del coche.  También se pueden personalizar los colores de los distintos modos de visualización.

En lo que respecta la pantalla del sistema de información y entretenimiento también volvemos a encontrarnos con la pantalla de 8 pulgadas con un sistema algo anticuado para lo que se estila actualmente pero compatible con los sistemas Android Auto y Apple Car play. Los menús son sencillos de manejar, como los de otros modelos de Ford con el mismo sistema SYNC3, y tiene una calidad de visualización bastante buena. Se encuentra algo abajo para lo que debería ser la ergonomía moderna de los coches actuales, pero suponemos que obedece a respetar la estética del salpicadero inspirada en los Mustang que lleva fabricando Ford durante generaciones.

Asientos de emergencia

En la parte trasera encontramos los dos asientos que podríamos definir de emergencia, que siguen en esta versión sin disponer de reposacabezas y tienen muy poco espacio para colocar las piernas. La diferencia es que incluso con la capota colocada hay más espacio para la cabeza con lo que pueden ocuparlos personas con cierta estatura, aunque durante trayectos cortos pues no son asientos demasiado cómodos. Los acabados en general y los materiales son los mismos que en la versión GT no convertible y están más pensados para la nostalgia que para transmitir lujo o exclusividad.

En lo que respecta la capota esta es de material textil reforzado y tiene un mecanismo eléctrico semiautomático para su despliegue y plegado. Solamente tendremos que accionar un seguro en la parte superior del parabrisas y el plegado de la capota se hará automáticamente en algo menos de 15 segundos. Para ello hay que mantener el botón pulsado hasta que se completa la operación. El coche debe estar detenido o como mucho moverse hasta a 5 kilómetros por hora, que virtualmente es como si estuviera detenido. Para volver a poner la capota la operación es la misma y al final hay que fijarla a través del seguro.

Hemos notado que a pesar de ser de tela la capota aisla bastante del ruido, aunque no tanto obviamente como en la versión no convertible. La visibilidad trasera es algo menor ya que el parabrisas de la parte de atrás es bastante más pequeño. Problema que desaparece al plegar la capota que queda totalmente oculta en el maletero sin que quede ninguna protuberancia. Algo que echamos en falta son los deflectores que se pueden encontrar en otros modelos de coches descapotables y que sirven para que el viento no sea tan molesto cuando se circula sin capota. Tampoco hay sistema de calefacción adaptato.

Maletero suficiente

En este caso el maletero y al tener que reservar un espacio para la capota, este es de menor tamaño que el de la versión no convertible del Mustang. A pesar de ello se mantiene un espacio de carga bastante respetable para ser un deportivo con un total de 332 litros, más que suficientes para el equipaje de una pareja para una escapada con el cabello al viento… Además aunque la tapa del maletero es de menor tamaño que la de la versión no convertible, el acceso al interior sigue siendo amplio y cómodo. Desde luego podemos decir que de los descapotables deportivos es el que mayor maletero ofrece.

Para hablar de las pruebas en carretera tenemos que volver a hablar del motor y la transmisión de este coche. En lo que respecta al propulsor se trata del conocido V8 de gasolina de tipo atmosférico, sin sobrealimentación, que rinde 450 caballos y dispone de un par motor 529 Nm respectivamente a 7.000 y a 4.600 revoluciones. En cuanto al cambio estamos hablando de uno automático de diez marchas de tipo de convertidor de par, el mismo que probamos cuando tuvimos en nuestras manos la variante Mach 1. Para mejorar la rigidez de torsión del coche se han añadido piezas estructurales de aluminio que aumentan el peso unos 60 Kg.

Sonido V8 V.O.

Lo primero que nos dispusimos a apreciar es el ronco sonido del V8 con el escape cuádruple con la capota retirada. Esa sensación de estar sentados sobre un felino ronroneando primero y rugiendo al apretar el acelerador queda drásticamente acentuado cuando nos desprendemos del techo y es una sensación que si los vecinos y el horario nos lo permite es imprescindible experimentar. El V8 se comporta estupendamente bien, como ya comprobamos cuando lo hemos probado anteriormente. Es un motor progresivo que devuelve sensaciones al apretar el acelerador sin brusquedad pero con una decisión que emociona.

Como ya hemos comentado aunque el cambio automático es muy competente y puede modificarse su comportamiento con los modos de conducción, pierde sensaciones con respecto al cambio manual, incluso si utilizamos las manetas para apurar las marchas y no dejar las decisiones al sistema del coche. Una cosa que hemos notado en esta versión convertible es que las suspensiones son algo menos duras, más civilizadas y más preparadas para recorrer kilómetros con una personalidad más de Gran Turismo que de superdeportivo. Sin embargo en curva, incluso buscando algo las cosquillas, las sensaciones al volante son seguras y precisas.

Retoque de las suspensiones

No sabemos si este retoque de las suspensiones obedece a la menor rigidez del chásis o al aumento de peso (que en realidad no es demasiado con respecto a otros modelos descapotables) pero no nos ha disgustado para nada y convierten al Mustang en un coche algo más versátil en lo que respecta al equilibrio entre sensaciones deportivas y comodidad al viajar muchos kilómetros. Un dato curioso es que el coche en esta versión tarda dos décimas de segundo más en acelerar de cero a cien. Es anecdótico y nosotros no hemos notado mucha diferencia, en el fondo parar de parado a los cien kilómetros por hora en 4,5 segundos parece suficiente, ¿no?

Viajar sin capota es agradable con la temperatura y el tiempo atmosférico adecuados, aunque se convierte en incómodo más o menos a partir de los 90 kilómetros por hora ya que el aire resulta muy molesto, máxime cuando como hemos comentado no se ha colocado un deflector en la parte trasera para que los flujos de aire no supongan una presión tan grande sobre los ocupantes. Otro tema a tener en cuenta es que los consumos, ya de por si altos, aumentan al perjudicar sin la capota la eficiencia aerodinámica. En cualquier caso nunca es recomendable hacer un viaje largo sin capota, en ningún modelo descapotable que hayamos probado.

Conclusiones

El Ford Mustang GT Convertibe es un coche que mantiene las promesas de su carta de presentación. El motor V8 atmosférico de gasolina sigue siendo una de las fuentes de diversión más genuinas con las que nos hemos encontrado probando todo tipo de coches. Un motor que desde el empuje hasta el sonido todo es entretenimiento y sensaciones, que en este modelo descapotable se acentúan aún más. Los retoques a la línea de este Mustang para dar paso a la capota no le restan deportividad y sigue siendo todo un icono y representante de los pony o muscle cars americanos en Europa.

El buen funcionamiento de la capota y el rendimiento en curva a pesar de la inevitable menor resistencia a la torsión por la falta del techo hacen que esta versión tampoco pierda sensaciones de conducción con respecto a las versiones no convertibles. Sigue manteniendo la garra y el excelente aplomo en curva de sus compañeros, a pesar de que las suspensiones tienen una dureza menor y por lo tanto más confort en carretera. Una lástima que no se haya cuidado el aspecto del confort de los pasajeros algo más con deflectores y un sistema de calefacción especial, pero por lo demás un juguete que cualquiera puede apreciar y con un precio no estratosférico.

Valoración Final
7.5 NOTA
NOS GUSTA
Grandes prestaciones
Buen manejo en carreteras viradas
Motor V8
Buen cambio automático
A MEJORAR
Sin sistemas para confort sin capota
RESUMEN
La versión descapotable del Ford Mustang GT mantiene todas las sensaciones deportivas subrayándolas con la posibilidad de circular sin capota. Suspensiones más civilizadas y maletero bueno a pesar de tener que alojar la capota.
Prestaciones9
Diseño9
Consumo4
Confort7.5
Sistema de infoentretenimiento8

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