LG W53 SMART

LG W53 SMART
25 de junio, 2009

La nueva serie de pantallas W53 ofrece una resolución nativa 1.920 x 1.080 píxeles, diseño estilizado con formato panorámico 16:9 y una espectacular relación calidad/precio. Probamos una de las opciones más interesantes de la gama, el modelo de 23 pulgadas con entrada HDMI, una pantalla versátil perfecta para trabajar durante horas, disfrutar con nuestros contenidos multimedia o jugar una consola de última generación.

LG apuesta por un diseño elegante y moderno.

El nuevo monitor de LG se presenta en una caja de considerables dimensiones, perfectamente protegido y acompañado de documentación, un CD con drivers y cables de alimentación, DVI y VGA. Como suele ser habitual, el cable HDMI (la mejor opción si pensamos conectar una consola de videojuegos) no está incluido en el kit.

El montaje es muy sencillo, aunque las presillas de plástico que sujetan el monitor a la peana no parecen demasiado sólidas. No obstante, debemos tener en cuenta que probablemente no volvamos a desmontar el monitor así que no supone mayor problema si tenemos cuidado en el proceso. Es regulable en inclinación pero no en altura.

En el apartado de diseño LG ha optado por líneas sobrias y bordes redondeados, creando un dispositivo espectacular desde un punto de vista estético y mejorando lo visto en sus modelos anteriores. El plástico de color negro piano que recubre la mayor parte del dispositivo (incluida la posterior, normalmente descuidada por los fabricantes) tiene un tacto fantástico y es de gran calidad, aunque todo un imán para las huellas.

El borde inferior en plástico transparente aligera la presencia del conjunto y mejora su estética de forma considerable. Los botones de control son sensibles al tacto y se retroiluminan en color rubí cuando acercamos la mano. Los conectores están bien disimulados y son accesibles.

Las especificaciones técnicas del LG W53 son excelentes: panel de resolución 1.920 x 1.080 píxeles, con un ratio de contraste dinámico 50.000:1, brillo de 300 cd/m2 y un tiempo de respuesta inferior a los 2 ms. En la práctica esto supone que nos encontramos ante un panel multipropósito, que nos ofrecerá una notable calidad de imagen bajo cualquier circunstancia.

Para probar el equipo utilizamos un potente Acer Aspire M7720, que ya analizamos en profundidad en nuestro laboratorio técnico. Además conectamos un reproductor de Blu-ray y una Xbox 360 por HDMI con el fin de comprobar las posibilidades de la pantalla trabajando con contenidos multimedia y videojuegos.

La experiencia con aplicaciones, navegación web y videojuegos de PC es excelente. Quizás la resolución pueda resultar algo densa para algunas personas (no hay que olvidar que hablamos de 23 pulgadas) pero, a cambio, obtenemos un amplio espacio donde trabajar con varias ventanas sin problemas y siempre podemos subir el tamaño de las fuentes. Es conveniente realizar un calibrado manual al dispositivo para obtener unos niveles de color más fieles a los que ofrece por defecto.

La calidad de imagen reproduciendo contenidos multimedia es notable, con unos colores nítidos y viveza suficiente. Los usuarios más exigentes apreciarán poca fidelidad en tonos rojos y anaranjados, escasa profundidad de negros y un exceso de iluminación en las esquinas superiores (algo inherente a un panel LCD de este precio) pero, en términos generales, la experiecia resulta más que satisfactoria.

Merece la pena destacar la opición Cinema Mode que mejora la visualizacion de vídeos web reproduciéndolos a tamaño original y oscureciendo el resto de la pantalla. Aunque es una función más curiosa que práctica, no dejará de ser un plus interesante para usuarios aficionados a visualizar contenidos por streaming.

Con la consola el rendimiento es fantástico, sin que hayamos notado lag ni "efecto estela" en ningún momento. El reproductor de Blu-ray ofrece la máxima calidad posible a 1080p, un buen punto de referencia a la hora de valorar hasta dónde llega el panel, pero como cabe esperar no es posible apreciar el salto de calidad en tan pocas pulgadas.

El conjunto de tecnologías SMART suponen la gran novedad de esta pantalla frente a otros modelos y son un valor añadido muy interesante para el producto. Destaca en primer lugar la nueva función de autobrillo, con la que el monitor detecta la iluminación del entorno y es capaz de ajustar varios parámetros automáticamente. De esta forma, evita la fatiga visual que causa un brillo excesivo y además ahorra energía.

Trabajar o jugar durante horas con la mirada fija en la pantalla puede ser perjudicial para la salud. Para evitarlo, el LG W53 incorporta un temporizador programable que nos avisa de manera discreta iluminando los controles cuando debemos descansar unos minutos.

Conclusiones

El LG W53 es una de las mejores opciones del mercado por su excelente relación calidad/precio/prestaciones. Además incorpora tecnologías que ayudan a mejorar la experiencia de usuario y ahorrar energía.

En el lado negativo esperábamos una construcción más sólida (sobre todo en cuanto a ensamblaje) y no nos convence el sistema de menús, algo confuso (tampoco ayuda la poca precisión de los botones). Los usuarios que pretendan usarlo con una consola quizás echen de menos un sistema de altavoces integrado en la pantalla.

Sin lugar a dudas lo mejor de este periférico es su precio (189 euros), impensable hace tan solo unos meses para un 23 pulgadas. Muy recomendable.

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