Nokia N900, algo distinto

Nokia N900, algo distinto

El N900 supone un curioso paso por parte de Nokia para su exitosa serie N de smartphones. En un momento en el que se tambalea su dominio en la industria de la telefonía móvil, el experimento de un móvil con Linux puede ser importante. No es la primera vez que Nokia coquetea con Linux, pero sí la primera que pretende lanzar con éxito un móvil basado en Maemo 5 con intención de marcar una tendencia. Un primer modelo importante que podría marcar el futuro de los desarrollos de la compañía.

 

Con el N900 Nokia ha llevado a  cabo una especie de cruce entre sus internet tablet “experimentales” como el N800 y su gama de terminales multimedia etiquetados con el apellido N. De sus hermanos navegadores de Internet, el N900 ha heredado el sistema operativo Maemo, una implementación de Linux, además de otros elementos de la filosofía como una navegación web más potente y una pantalla más que generosa.

 

 

 

Se la serie N Nokia ha intentado aportar la facilidad de uso y sus amplias posibilidades de reproducción multimedia y la incorporación de otros elementos como cámara de 5 megapíxeles y el receptor de satélite GPS. Se trata de un experimento con el que Nokia está siendo muy ambiciosa, marcando quizás el camino para unos nuevos smartphones con sistemas operativos más potentes y abiertos y un hardware con mayores capacidades.

 

Primeras impresiones

 

Como siempre el primer vistazo es importante, y al abrir el paquete del Nokia N900 lo primero que salta a la vista es que es un teléfono voluminoso y con un peso que lo coloca sin duda en la categoría de pesos pesados con 181 gramos. En la parte frontal luce una gran pantalla táctil resistiva de 3,5 pulgadas y la parte inferior alberga un teclado ocultable completo.

 

 

 

En la parte trasera podemos ver el objetivo de la cámara, que puede taparse, y un pequeño soporte que permite apoyar el teléfono para colocarlo sobre la mesa con cierto ángulo. El uso de este soporte es exclusivamente para la reproducción multimedia o para utilizar un teclado externo Bluetooth, ya que utilizar el teclado incorporado en esta posición no es posible.

 

 

 

Al abrir el compartimento trasero veremos la batería de 13209 miliamperios, algo escasa para un teléfono de esta potencia. Tampoco nos convenció que haya que retirar la batería para utilizar la ranura de expansión MicroSD. En cualquier caso la impresion general sobre el acabado y robustez del terminal está en línea con toda la serie N: excelente en todos sus partes, incluidos detalles como el mecanismo de apertura del teclado.

 

 

 

El teclado es algo más pequeño que el de otros modelos con sistemas similares y es más adecuado para teclear con los pulgares que de forma algo más tradicional. El formato es el de tres líneas de teclas, lo que obliga a prescindir de unteclado numérico y en general a aprovechar lo posible el espacio. No ha sido en definitiva el apartado que nos ha impresionado más positivamente.

 

Maemo 5

 

No nos detuvimos demasiado en analizar el diseño con respecto a otras veces pues estábamos ansiosos por ver Maemo 5 en acción, el sistema operativo basado en Linux. Se trata de una plataforma con la que Nokia quiere cambiar el paso para alcanzar el ritmo de otros fabricantes cuyos sistemas se encuentran en alza como iPhone o RIM e incluso el inminente Windows Mobile 7.

 

 

 

La clave, además del rendimiento y otros detalles, de la batalla de las plataformas se decidirá sin duda en el terreno de las aplicaciones. Nokia en este sentido juega a dos barajas, con una plataforma como la S60 que lleva muchos años en el mercado y para la que existe una gran cantidad de aplicaciones y esta nueva Maemo que pretende abrir grandes posibilidades para desarrollos de terceros.

 

 

 

Al iniciar el teléfono el terreno es totalmente desconocido. La filosofía del entorno de usuario es completamente distinta a la de los N basados en plataforma Symbian, por lo que es necesaria una cierta adaptación. No hay que perder de vista que se trata de un sistema operativo multitarea con el hardware adecuado para sacar partido de esta posibilidad.

 

A pesar de que requiere algo de adaptación, no es demasiado complejo de aprender a utilizar. Encontramos una especie de escritorio con hasta cuatro ventanas a las que podemos acceder deslizando una tras otra y que podemos configurar con accesos directos y widgets. También podemos acceder a una vista con aplicaciones y configuración más parecido al entorno clásico de los demás modelos N.

 

 

 

Tras la primera hora de adaptación el uso es fluido. La pantalla, como de costumbre en Nokia, es de muy alta calidad aunque la sensibilidad táctil no es de las mejores que hemos visto, y recomendamos el stylus para controlar las funciones, sobre todo al principio. Eso hace que el N900 pierda algunos puntos frente al iPhone, con una interfaz multitáctil mucho más intuitiva y sensible.

 

Aplicaciones, web y más web

 

Por lo demás la sorpresa más agradable fue el excelente rendimiento, con una carga casi instantánea de las aplicaciones y un cambio de tareas también extremadamente rápido. No pudimos probar en condiciones el procesador gráfico con aceleración para OpenGL, aunque bien utilizado puede ser muy interesante para entornos y aplicaciones tridimensionales.

 

En la reproducción multimedia se nota mucho la potencia del hardware de este dispositivo. Es capaz de mover archivos DivX con buena resolución sin ningún problema, y es que el procesador ARM de 600 MHz tiene potencia para este tipo de aplicaciones y mucho más. En todo caso la gran calidad de la pantalla, el buen rendimiento y la compatibilidad con DivX hace que la reproducción de vídeo sea uno de los caballos de batalla del terminal.

 

 

 

Pero el que es su punto fuerte realmente es la navegación web. Un navegador derivado del Mozilla Firefox con historial de navegación visual, buscador Google integrado, zoom facilitado por la pantalla táctil, compatibilidad con Adobe Flash (algo casi inédito en los navegadores para smartphones), además de los ya mencionados aspectos del rendimiento y buena visibilidad de la pantalla hacen que el N900 sea el dispositivo de bolsillo con el que mejor hemos navegado en la web.

 

 

 

Hay otras menciones positivas en el terreno de las aplicaciones como el editor de imágenes o el visor de PDF. Sin embargo, la aplicación de control de la cámara fotográfica no es demasiado potente y por ejemplo el reproductor de música no está a la altura de los que podemos ver en otros modelos de la serie N de Nokia. Tampoco Ovi Maps puede competir con programas de navegación dedicados. Por otro lado otro talón de aquiles del teléfono es la poca oferta de aplicaciones para la plataforma.

 

¿Y como teléfono?

 

Una de las cosas que llama la atención, sobre todo considerando la calidad de ciertas aplicaciones y de la calidad de la experiencia de la navegación web, es lo simple de la agenda de teléfonos. Por ejemplo no es posible asignar un tono de llamada distinto dependiendo de quién sea el que llama, algo que ya está a disposición de la mayoría de teléfonos.

 

 

 

También sorprende la omisión de la posibilidad de utilizar mensajes multimedia MMS. En cuanto a la calidad de recepción y del sonido de las llamadas, el teléfono se comporta bien, en línea con otros modelos de la serie N aunque con una calidad de sonido algo inferior por lo que pudimos comprobar. La autonomía no es de las mejores, algo que es lógico dado que la batería no es de las más potentes y dispone de una pantalla grande y un hardware bastante “imponente”.

 

En condiciones normales de uso el N900 llega a los dos días de autonomía, pero se reduce drásticamente si se hace uso intensivo de la conectividad WiFi y Bluetooth y de aplicaciones que saquen partido de la aceleración 3D.

 

Conclusiones

 

Como ocurre en otras ocasiones, para valorar un producto tan innovador como el N900 hay que tener en cuenta también precisamente ese factor, el de la innovación. Considerando frente a frente las características del N900 frente a otros smartphones como el iPhone o los propios compañeros de la serie N, este nuevo terminal no destaca de forma clara.

 

 

Pero la adopción de Maemo, el excelente acompañamiento hardware de este modelo y la perfección de la experiencia de navegación web sí que lo convierten en un terminal destacado. Y si se añade ese plus de la innovación y lo potencialmente revolucionaria que puede ser esta plataforma, basada en un popularísimo estándar abierto, hace que la valoración del teléfono suba enteros. Un desafío claro a la plataforma Android.

 

En realidad, para dar una valoración definitiva hay que tener en cuenta el posible futuro de la plataforma. Si lo que valoramos es lo que nuestro teléfono puede hacer ahora, es posible que un modelo como el N97, algunos modelos basados en Windows Mobile o el propio iPhone ofrezcan más cosas positivas y un amplio catálogo de aplicaciones. Pero el N900 se coloca en la misma liga que los nuevos Android, se trata de una plataforma con vistas al futuro, y en ese sentido el N900 es extremadamente prometedor ya que muchos detalles a pulir son estrictamente software y por ello solucionables de forma sencilla.

 

En este vídeo se puede ver la toma de contacto con el N900 en nuestro laboratorio.

 

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