Arranca Spaceborne, la primera supercomputadora espacial

Arranca Spaceborne, la primera supercomputadora espacial
25 de septiembre, 2017

Spaceborne, la supercomputadora espacial desarrollada por HP Entreprise HPE y la NASA como experimento para comprobar el funcionamiento de las máquinas de alto rendimiento en el espacio, ya ha comenzado a funcionar en la Estación Espacial Internacional.

Spaceborne Computer ha sido fabricado por HPE en colaboración con la NASA sobre la base de la plataforma de servidores de hiperescala Apollo 40. Usa un sistema especial de refrigeración líquida y tiene una potencia de 1 TFLOP, unas 30 veces el rendimiento general de un portátil. Se ejecuta sobre una versión especial con base en el kernel Linux, como la inmensa mayoría de supercomputadoras y fue puesto en órbita el mes pasado con un cohete CRS-12 de SpaceX.

El equipo es idéntico a uno instalado en la Tierra y el objetivo principal es confrontar su funcionamiento durante un año, aunque la instalada en la EEI tiene una programación especial de software que permitirá que la máquina reduzca su velocidad de funcionamiento, su consumo o incluso se apague en situaciones críticas, reduciendo automáticamente los errores según las condiciones medioambientales.

Spaceborne

Como sabes, el espacio es tremendamente duro para las personas, pero también para los dispositivos electrónicos. Las mismas radiaciones que dañan el material genético de los astronautas también acortan la vida útil de los ordenadores a solo unos cuantos meses, obligando a la NASA a programar un suministro regular de computadoras.

Por ello, la gran mayoría de las tareas computacionales se siguen realizando en la Tierra y los equipos informáticos (la mayoría portátiles Lenovo) ni siquiera están conectados al sistema principal informático.

El problema es que a medida que nuestras ambiciones se mueven desde la órbita de la Tierra a sitios como Marte, las lunas de Júpiter e incluso más allá de nuestro sistema solar, los científicos necesitan encontrar la manera de realizar trabajos de cómputo intensivo en las propias naves espaciales. Tengamos en cuenta que en el viaje a Marte las comunicaciones tardarán 40 minutos (ida y vuelta) y los problemas críticos deberán ser resueltos “en vuelo”.

Spaceborne abrirá ese campo de investigación con una misión de un año, aproximadamente el tiempo que tardaríamos en llegar a Marte. En una décadas, estas supercomputadoras espaciales serán imprescindibles para la supervivencia en el espacio y la colonización de otros mundos.

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