Voyager 1 cambia de trayectoria por primera vez en 37 años

Voyager 1 cambia de trayectoria por primera vez en 37 años
4 de diciembre, 2017

La sonda espacial Voyager 1, el objeto fabricado por el ser humano más alejado de la Tierra, recibió esta semana una orden muy especial de sus creadores, la primera maniobra de corrección de trayectoria en 37 años, algo que no sucedía desde su encuentro con Saturno en 1980.

Si hay una nave espacial inspiradora esa es la Voyager 1. Fue lanzada el 5 de septiembre de 1977 desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA a bordo de un cohete Titan IIIE. Su misión es localizar y estudiar los límites del sistema solar, incluyendo el cinturón de Kuiper y la exploración del espacio interestelar cercano. “Una botella lanzada al océano cósmico” como la definió el gran divulgador científico Carl Sagan.

Aunque su misión original era visitar Júpiter y Saturno y de hecho fue la primera sonda en proporcionar imágenes detalladas de los satélites de esos planetas, su mayor valor (más simbólico que científico) se encuentra en su interior ya que transporta un objeto muy especial por si una civilización avanzada la encuentra algún día. Se trata del Disco de oro de las Voyager, un disco de gramófono con los “Sonidos de la Tierra” que retratan la diversidad de la vida y la cultura de nuestro planeta, seleccionado por un comité que presidió Sagan.

Voyager 1 no descansa y después de varias aceleraciones gravitatorias actualmente se encuentra a unos 21.000 millones de kilómetros de la Tierra ya en el espacio interestelar. Sin embargo, todavía podemos comunicar con la Voyager 1. La semana pasada ingenieros de NASA hicieron algo muy especial. Ordenaron a la nave el disparo del conjunto de cuatro propulsores de trayectoria para determinar su capacidad para orientar la nave espacial.

Hacía 37 años que no se realizaba una maniobra similar, desde que la Voyager 1 pasó por Saturno. La orden utilizó pulsos de 10 milisegundos y tardó 19 horas y 35 minutos en llegar y otro tanto en recibir la respuesta. Después de casi cuatro décadas de actividad los propulsores de Aerojet Rocketdyne funcionaron a la perfección.

El cambio de trayectoria debe permitir extender unos años la comunicación con la sonda. Voyager 1 (igual que su hermana la Voyager 2) han sobrepasado su tiempo de vida útil prevista para las comunicaciones. Se espera que los tres pequeños RTG, (generador termoeléctrico de radioisótopos) suministren energía para poder comunicarnos con las sondas hasta 2025. Voyager 1 ya tiene un sitio entre las estrellas.

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