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Prácticos

Guía Windows 10 y Ubuntu 18 ¡Aprovecha ambos en el mismo equipo!

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Windows 10 y Ubuntu 18

Windows 10 y Ubuntu 18 es una combinación excelente para aprovechar las ventajas del sistema operativo de referencia en Microsoft y la distribución GNU/Linux más popular del mercado propuesta por Canonical.

La reciente liberación de Ubuntu 18.04 LTS (versión importante por su soporte de largo término) y el inminente lanzamiento de la nueva versión mayor de Windows 10, conocida como Spring Creators Update y que puede llegar como Windows 10 April 2018 Update, nos permite actualizar una guía de instalación que hemos venido realizando con versiones anteriores de Windows y Ubuntu.

Windows 10 y Ubuntu 18 es una combinación ideal, pero no la única, y la guía sirve básicamente para instalar dos o más sistemas operativos, sean otros Windows, Linux o incluso macOS bajo hackintosh. En todos los casos y más allá de discusiones insustanciales sobre cuál es “el mejor sistema operativo” del mercado, el objetivo es aprovechar las ventajas de cada uno (que las tienen) y en este caso concreto, que un usuario típico de Windows pueda instalar y probar Linux. Algo que jamás ha sido tan sencillo como verás.

Windows 10 y Ubuntu 18: planteamiento inicial

Ubuntu 18.04 LTS (nombre en clave Bionic Beaver) puede instalarse como cualquier sistema operativo en un equipo compatible, de diversas maneras. Puede ejecutarse como “Live CD” o “Live USB” ejecutándose desde estos mismos dispositivos externos y sin necesidad de tocar para nada sistemas instalados como Windows. Es la opción preferente para empezar en el mundo Linux y para pruebas. Otra manera sin tener que modificar sistemas instalados es utilizando máquinas virtuales en equipos con Windows, OS X o Linux.

También puede instalarse en un equipo que ya tenga otros sistemas operativos. Es la opción ideal por rendimiento y utilidad aunque ya exige realizar una serie de cambios en el equipo. Es la opción que vamos a revisar en este práctico, instalando Ubuntu 18 en un portátil con Windows 10 actualizado a la última versión. El resultado será dos sistemas operativos en el mismo equipo (juntos pero no revueltos) a los que podremos acceder en segundos gracias al gestor de arranque que ofrece Ubuntu.

Equipo hardware

Sobre el papel, cualquier equipo con Windows 10 instalado o en el que instalemos una copia nueva del sistema de Microsoft, está capacitado para ejecutar Ubuntu 18 porque sus requisitos mínimos de hardware son muy similares. Eso sí, no podemos olvidar que Windows tiene un soporte hardware mucho más completo que Linux y los grandes fabricantes no suelen soportar Ubuntu de manera oficial y general salvo equipos específicos.

Por ello, puede suceder que algún componente secundario no te funcione correctamente. Afortunadamente, el hardware primario (placa, procesador y gráfica) van a funcionar en la inmensa mayoría de equipos porque Ubuntu cuenta hoy con un gran soporte para las arquitecturas principales y controladores, sean usando drivers libres o privativos.

Para que tengas una referencia, el equipo donde realizamos la prueba es un portátil MSI Leopard con procesador Core i7-7700HQ, 16 GB de RAM, una gráfica integrada Intel 630, una dedicada GeForce GTX 1050 y una SSD que reemplazó en su día al disco duro instalado originalmente. El equipo cumple sobradamente los requisitos hardware de ambos sistemas y está actualizado a Fall Creators Update.

Preparando particiones

Como va a suceder en la mayoría de equipos con Windows, nuestro portátil tiene ocupado el total de la capacidad de la SSD de 256 Gbytes con una partición, pero tiene espacio libre en ella para instalar Ubuntu 18.04 como vamos a ver. Si tu equipo cuenta con una partición adicional (como te hemos recomendado en otras guías) que puedas vaciar o tienes una segunda SSD (o disco duro) puedes utilizarla. Lo mismo si vas a realizar la instalación en un equipo de sobremesa. Si tienes varias SSD o discos duros instalados puedes dedicar uno de ellos para Linux.

No es obligatorio hacerlo y para este caso práctico no es posible, por lo que necesitamos liberar espacio para las particiones de Ubuntu de la siguiente manera:

  • Accedemos al administrador de discos de Windows 10 desde el Panel de control > Herramientas administrativas o empleando el comando “compmgmt.msc” desde la ventana ejecutar.

Windows10yUbuntu16_2

  • Como verás, tenemos una partición reservada para el sistema y el resto en una partición primaria “C” ocupada con la instalación de Windows 10 que es la que tendremos que reducir para lograr espacio. Para ello pulsamos con el botón derecho sobre ella y marcamos sobre “reducir volumen”.

Windows10yUbuntu16_3

  • La herramienta comprobará el espacio libre disponible en la partición “C” y mostrará el máximo en la que la podamos reducir la partición (en nuestro caso 88730 MB. Fijamos en 60000 MB el espacio a reducir y ese será el tamaño de la partición para Ubuntu. El tamaño es orientativo. Un usuario que trabaje a diario con Ubuntu necesitará más capacidad pero en nuestro caso, para pruebas, tenemos de sobra y realmente no podemos liberar más espacio. Como hemos dicho, en un equipo de producción necesitarás más espacio.

Windows10yUbuntu16_4

  • Veremos como rápidamente se habrá creado un espacio en disco adicional vacío. No toques nada más ni crees nuevas particiones. Ya se encargará el instalador de Ubuntu de crear las particiones necesarias en el espacio libre que hemos creado.

El administrador de discos de Windows 10 es suficiente para manejo básico de particiones, pero si necesitas algo más avanzado puedes acudir a software especializado. Entre los que más nos gusta destacamos el EaseUS Partition Master que tiene versión gratuita. Su manejo no es sencillo y hay que saber lo que se hace, pero funciona de forma automatizada y con él obtendremos control total de las particiones.

Descargando Ubuntu

Accedemos a la página web oficial que ha preparado Canonical y descargamos la versión que nos interese. En nuestro caso optamos por la imagen .ISO de Ubuntu para escritorio (“ubuntu-18.04-desktop-amd64.iso”). Ya te informamos que Canonical eliminó la edición de 32 bits, por lo que la edición de 64 bits es la referencia del lanzamiento. Puedes obtenerla en descarga directa o vía Torrent si los servidores están saturados.

También puedes optar por instalar las otras variantes de la familia Ubuntu, Kubuntu 18.04 LTS , Ubuntu MATE 18.10 LTSXubuntu 18.04 LTSLubuntu 18.04 LTS o Ubuntu Budgie 18.04 LTS.  En cualquier caso, el proceso de instalación es el mismo con cualquiera de las variantes para lo que nos interesa en este artículo.

Windows 10 y Ubuntu 18

Preparando medio de instalación

Una vez descargado Ubuntu 18.04 LTS podemos utilizar un medio óptico (DVD) o una unidad USB (pendrive o disco externo). Vamos a utilizar ésta última, mucho más rápida (USB 3.0) y versátil, además que el MSI donde vamos a instalarlo carece de unidad óptica.

Para ello utilizamos una herramienta que nunca falta en nuestra colección, Rufus, aunque puedes emplear tu aplicación favorita. Descargamos y ejecutamos Rufus. Tiene opción portable que no necesita instalación y funciona a la perfección.

Insertamos el medio USB que utilizaremos en la grabación y seleccionamos la imagen ISO recientemente descargada de Ubuntu. Como tipo de partición vamos a utilizar “GPT para UEFI” que es el que estamos utilizando en el portátil.

Gestionando BIOS / UEFI y orden de arranque

Ya hemos hablado de la problemática de UEFI (reemplazo de las BIOS) a la hora de instalar otros sistemas operativos más allá del Windows 10/8 pre-instalado. Desde Windows 8,  los fabricantes han implementado el firmware conocido como UEFIuna extensión del proyecto EFI de Intel (también usado en equipos Mac) escrito en lenguaje C. Un reemplazo (muy necesario) de unas BIOS de 25 años de antiguedad que proporciona mayor flexibilidad, potencia y facilidad de uso mediante una interfaz de usuario gráfica, pero que complica la instalación de otros sistemas.

Aprovechando las posibilidades de las UEFI, Microsoft activó (a partir de Windows 8) un “sistema de arranque seguro” denominado Secure Boot que obliga a firmar el firmware y el software protegiendo el proceso de arranque del sistema. Varias distribuciones GNU/Linux añadieron soporte para poder instalarse. De hecho, Ubuntu soporta UEFI hace algunas versiones a través del Secure Boot System oficial de Microsoft para Linux, publicado por la Fundación Linux.

Aún así, en este equipo, hemos tenido algunas complicaciones para ajustar la configuración de Secure Boot y UEFI. Si tienes problemas para manejar este tipo de instalaciones mezclando Windows con Linux o utilizando varios Windows como puede ser una instalación dual de Windows 7 y Windows 10, tendrás que utilizar MBR, prescindir de UEFI y sobretodo del Secure Boot. 

Instalando Ubuntu 18.04 LTS

La instalación de un Linux como la última versión de Ubuntu ha avanzado de una manera extraordinaria, en un proceso -casi- completamente automatizado y rapidísimo. Antes de instalar debes asegurarte que la unidad desde donde vamos a instalar el sistema esté por delante de la que contiene el arranque del disco duro o SSD. Entramos en la BIOS/UEFI y seleccionamos la unidad USB como primer dispositivo de arranque.

En este equipo con SSD y desde un USB 3.0, la instalación se completa en apenas 5 minutos. Lo vemos en detalle:

  • Colocamos el pendrive que hemos preparado y reiniciamos el equipo. El menú de arranque de Ubuntu nos permite probar el sistema en modo “Live CD” para prueba o instalar en disco. Elegimos la segunda opción y continuamos:

Windows 10 y Ubuntu 17

  • Seleccionamos español como idioma de instalación.
  • No actives la descarga de actualizaciones ni la instalación de software de terceros. Lo haremos posteriormente desde el mismo sistema.
  • La siguiente pantalla sí es importante y refiere al tipo de instalación. Si controlas las particiones en Linux puedes crearlas a tu gusto utilizando la pestaña “Más opciones”, establecer tamaño, punto de montaje o instalación del cargador de arranque. Si no eres un experto no te compliques la vida porque no es obligatorio hacer nada de eso.
  • Como verás, el instalador reconoce una instalación de Windows 10 y te ofrece instalar Ubuntu junto a él. Esta es la opción que debes elegir sin tocar para nada las particiones.

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  • En esa configuración, Ubuntu creará sus propias particiones en el espacio de la SSD (60 GB) que si recuerdas dejamos libre e instalará el sistema.
  • No hay que hacer nada más salvo indicar el nombre del usuario y contraseña de administrador que utilizaremos. La instalación, como decíamos, es rapidísima en una SSD.

Windows 10 y Ubuntu 18

Una vez completada la instalación de Ubuntu ya tendremos disponible el cargador de arranque, pero es probable que en este tipo de configuraciones UEFI, seleccione por defecto la instalación de Windows. No queremos eso por lo que tendremos que acudir de nuevo a la BIOS y modificar el orden de arranque.

La configuración dependerá de cada equipo y BIOS en particular, pero el objetivo es el mismo, seleccionar la instalación de Ubuntu como primera de arranque para cargar Grub. En el portátil MSI de prueba se realiza desde aquí:

Windows 10 y Ubuntu 17

Una vez gestionada la BIOS ya podemos reiniciar el equipo y encontrarnos con el gestor Grub que nos permite ese arranque dual que buscamos, Ubuntu o la copia previa de Windows 10 (desde Windows Boot Manager).

Finalmente, aquí tenemos el nuevo Ubuntu 18.04, ofrecido gratuitamente como software libre bajo licencia GPL. Una versión importante por el soporte de largo término que ofrece. No nos vamos a extender en sus características porque no es el objetivo de este artículo, pero si lo necesitas, puedes revisar un primer vistazo con las novedades que han publicado nuestros compañeros de MuyLinux.

Por lo demás, recomendar este tipo de instalaciones para usar varios sistemas en el mismo equipo. Sus posibilidades no se acaban con los sistemas utilizados y se pueden utilizar otros Linux, sistemas como Windows 7 e incluso un OS X bajo hackintosh. Sólo hay que tener espacio de almacenamiento libre, cuidar el orden de instalación, lidiar con UEFI y Secure Boot (o anularlos) y tener tiempo y ganas para todo el proceso.

Concluimos insistiendo que Windows 10 y Ubuntu 18 es una combinación excelente para disfrutar de la versión más avanzada del sistema operativo líder del escritorio y de la última versión de la distribución GNU/Linux más popular del mercado. No te dé miedo. La instalación es sencilla y si aún no estás seguro, emplea una máquina no productiva para las pruebas y a disfrutar de ambos.

Coordinador editorial de MC y colaborador habitual en varias webs del grupo TPNET. Al día de todas las tecnologías que pueden marcar tendencia en la industria.

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Google puede rastrearte incluso con la ubicación desactivada: así puedes evitarlo

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Hace unas horas, una investigación de Associated Press revelaba que Google recopila datos de nuestra ubicación, incluso si tenemos esta función desactivada desde el “Historial de Ubicaciones”. Aunque no se muestren en la línea de tiempo, los datos de dónde estamos y dónde vamos van a parar a sus servidores con el objetivo de “mejorar nuestra experiencia”.

El texto de Google (sí, ese que casi nadie lee antes de pulsar el botón aceptar) indica claramente esta característica, razón por al que Google esgrime que no han ocultado nada:

“El ‘Historial de Ubicaciones’ es un producto de Google que está completamente habilitado, y los usuarios tienen los controles para editarlo, eliminarlo o desactivarlo en cualquier momento. Nos aseguramos de que los usuarios del ‘Historial de Ubicaciones’ sepan que cuando inhabilitan el producto, seguiremos usando la ubicación para mejorar la experiencia de Google cuando hacen cosas como realizar una búsqueda en Google o usar Google para obtener indicaciones para llegar en automóvil”.

De esta forma, desactivar ese historial solo sirve para Google no nos muestre un recorrido por los sitios donde pasamos, donde comemos o donde nos alojamos. Si cambiamos la opción se sigue haciendo, solo que no podemos verlo. Para comprobar por tí mismo qué sabe Google de tus movimientos solo tienes que entrar en este enlace e introducir tu nombre de usuario y contraseña (si es que no están ya identificado).

Cómo evitar que Google rastree tu ubicación

En el panel de Mi Actividad, Google proporciona una forma de evitar que el rastreo de muchos de nuestros datos. Entra en https://myactivity.google.com/ y ve a la sección Controles de actividad, que verás en la barra de la izquierda. En la siguiente pantalla, desactiva el rastreo tal y como indicamos en la imagen.

Es importante recordar que con esta acción limitamos el rastreo de datos en el futuro, pero los que ya tiene quedarán almacenados. Por otro lado, es posible que algunas funciones de Google no funcionen correctamente tras desactivar esta función, así que tenedlo en cuenta. Finalmente, si quieres eliminar todo rastro debes entrar en Administrar actividad y borrar todos los registros que aparezcan.

Más información | AP

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Cómo activar Do Not Track en los principales navegadores para escritorio y Android

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Do Not Track

La característica de Do Not Track lleva años siendo un estándar implementado en los principales navegadores web del mercado, aunque también está soportado por algunas aplicaciones debido a que en los tiempos actuales tenemos instalados en nuestros ordenadores y dispositivos móviles decenas de productos y servicios que se apoyan en Internet.

Do Not Track se encarga de indicar a los servidores que el usuario no quiere ser rastreado, pero presenta el inconveniente de que es el servidor el que acepta o no esta petición, por lo que al final no termina siendo totalmente efectivo para evitar el rastreo de los usuarios por Internet. Si se quiere protección total contra el rastreo, es preferible utilizar Tor Browser Bundle o algún servicio de VPN, estando esta última cosa bastante a la mano si tenemos en cuenta a Opera.

Aprovechando la ocasión, vamos a explicar cómo habilitar Do Not Track en los principales navegadores web disponibles para escritorio (Windows y posiblemente Mac y Linux) y Android.

Google Chrome para el escritorio

Para habilitar Do Not Track en el popular navegador web de Google hay que dirigirse primero a Configuración en el menú principal.

El segundo paso consiste en desplegar la Configuración Avanzada.

En el tercer paso hay que activar la opción de “Enviar una solicitud de no seguimiento con tu tráfico de navegación”.

Por último hay que confirmar que se quiere habilitar Do Not Track en Google Chrome.

Mozilla Firefox para el escritorio

Activar Do Not Track en Firefox resulta sencillo debido al fuerte enfoque en la privacidad que tradicionalmente ha manejado Mozilla. Para ello, en primer lugar, hay que ir a las Opciones (Preferencias en Linux) de la aplicación.

Luego hay que dirigirse a la sección “Privacidad & Seguridad”.

Por último hay que desplazarse verticalmente hasta hallar la sección “Protección contra el rastreo” para marcar la opción “Siempre” tanto para bloquear los rastreadores como para enviar la señal de “No rastrear”. Lo primero es un bloqueador de rastreadores más potente que incluye Firefox y que se acerca un poco a lo que ofrecen Ghostery y uBlcok Origin, mientras que lo segundo es la propia característica de Do Not Track.

Opera para el escritorio

Debido a que Opera es un navegador basado en Chromium, los pasos a seguir para la habilitación de Do Not Track son similares a los de Chrome, teniendo que acceder en primer lugar a la Configuración de la aplicación.

El segundo paso es similar a Firefox, ya que hay que ir a la sección de “Privacidad y seguridad”.

El tercer paso consiste en seleccionar “Enviar una petición de ‘No rastrear’ con el tráfico de navegación”.

Al igual que en Chrome, una vez seleccionada la opción hay que confirmar la activación pulsando sobre el botón Aceptar.

Además, a través de la navegación privada, se puede acceder al servicio de VPN ofrecido por Opera.

Microsoft Edge en Windows 10

En el navegador web de última generación de Microsoft hay que dirigirse primero al menú de opción, que está situado en los tres punto que se pueden ver en la parte superior derecha de la aplicación, y luego pulsar sobre Configuración.

Luego hay que pulsar sobre el botón “Ver configuración avanzada”.

Deslizarse verticalmente hasta hallar la opción “Enviar solicitudes de Do Not Track”, que obviamente se tiene que activar.

Internet Explorer 11

Sí, el defenestrado navegador web de Microsoft también soporta Do Not Track y resulta muy sencillo de activar. Para ello solo hay que ir al menú de configuración, dirigirse a Seguridad y luego hacer clic sobre “Activar solicitudes de No realizar seguimiento”.

La activación de la característica, además de confirmación, requiere de reiniciar la aplicación.

Google Chrome en Android

Para activar Do Not Track en Chrome para Android los pasos no son en esencia muy diferentes a los que hay que seguir en la aplicación para el escritorio, teniendo que ir en primer lugar a la Configuración de la aplicación.

El segundo paso consiste en dirigirse a la sección Privacidad, dentro de la “Configuración avanzada”.

Después hay que buscar la sección “No realizar seguimiento” y una vez dentro de esta Activar la característica.

Mozilla Firefox para Android

Los pasos a seguir son similares a los de Chrome, teniendo en primer lugar que dirigirse a la sección de Configuración.

Luego ir a Privacidad.

Dentro de Privacidad, en primer lugar hay que activar “No rastrear” y luego dirigirse a “Protección contra rastreo”, que mostrará un diálogo en el que hay que seleccionar la opción Activada.

 

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Cómo grabar o hacer streaming desde tu PC

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Streaming

Películas, series, videojuegos, vida cotidiana… hoy en día no hay nada que se escape de la tendencia del streaming. Sin embargo, uno de los sectores en el que más impacto ha tenido este servicio es sin duda el de los videojuegos.

Ya sea porque quieras grabar un vídeo para uso propio, como si quieres tratar de subir a bordo de la ola de influencers, aquí te traemos esta guía para mostrarte los métodos más sencillos y de mejor calidad para reproducir y grabar juegos desde tu ordenador Windows, utilizando plataformas dedicadas como Microsoft Mixer o Steam, o los softwares nativos de tu tarjeta gráfica.

Cómo grabar y hacer con Microsoft Mixer

Sin duda Microsoft ha avanzado a pasos agigantados para ofrecernos una mejor plataforma de juegos integrada en sus sistemas operativos, ya que ahora Windows 10 nos permite, más fácil que nunca, grabar o retransmitir nuestras partidas sin la necesidad de tener que descargar ningún complemento adicional.

Grabación

Antes de empezar a grabar, recomendamos que primero repaséis las opciones de este modo. Para llegar a la configuración lo más rápido es utilizar los atajos propios de Windows (en este caso Win + I). Una vez aquí podremos acceder a la configuración de “Juegos”, y al sistema “Game DVR”.

De forma predeterminada, las grabaciones se guardarán en una carpeta llamada “Capturas”, dentro de la carpeta “Vídeos” de Mis Documentos, pero se puede establecer una ubicación diferente usando el explorador de archivos para mover o renombrar esta carpeta de capturas.

Entre todas las funciones, os recomendamos que activéis la opción de “Grabar en segundo plano”, ya que permite grabar de forma automática sin requerir que estemos pendientes de estar pulsando la grabación una y otra vez, y perfecta para no perderse esos momentos inesperados.

Otra de las funciones a destacar es el “Audio grabado”, el cual os recomendamos dejéis activado, o de lo contrario, todos los vídeos que grabemos estarán silenciados.

En cuanto al propio vídeo, también podremos configurar la velocidad de fotogramas y su calidad. De forma predeterminada las capturas se realizarán a 30 fps y con una calidad normal, pero si contáis con un PC potente de gama alta, no tendréis problemas para jugar a la hora de configurarlos a 60 fps y calidad alta.

Por último, cuando ya estemos dentro del juego, tan sólo deberemos presionar el atajo Win + G para abrir la barra de juegos (en el caso de ser la primera vez que lo hagamos, deberemos marcar la opción “Sí, esto es un juego”), y hacer clic en el icono de grabación para comenzar con la misma.

Retransmisión

Para la configuración de la retransmisión, deberemos ir al mismo menú (Win + I), entrar en la sección de Juegos, y seleccionar “Retransmisión”. Si al abrir la configuración no te aparece esta opción, prueba a conectar un micrófono, o cambia al dispositivo de audio principal desde el menú de configuración de sonido (Win + I -> Sistema -> Sonido, o a través del icono de la barra de herramientas).

Una vez dentro del menú de configuración de Retransmisión, podremos seleccionar si deseamos grabar una segunda entrada de audio a través de nuestro micro, e incluso activar una opción de vídeo (en el caso de que tengamos una cámara disponible) para que todo aquél que siga el streaming pueda vernos de forma paralela y superpuesta a la propia pantalla del juego.

Por defecto, y en exclusiva, Windows 10 hace uso de la plataforma Mixer como servidor para las retransmisiones, por lo que nuestras grabaciones aparecerán en un canal con el nombre de usuario que tengamos en los servicios de Microsoft vinculados en el ordenador (Outlook, Skype o Xbox).

Para realizar la retransmisión, una vez iniciado el juego, sólo tendremos que acceder al menú de grabaciones (Win + G) y hacer clic en el botón Transmitir. Una vez desde aquí, también podremos personalizar la configuración y el HUD: nombre de la transmisión, dónde colocar la imagen de nuestra cámara, si queremos usar la grabación de micrófono, etc.

Cómo hacer streaming con Steam

Para que engañarnos, si estás jugando en un ordenador, las probabilidades de que estés jugando a través de Steam son más que muchas, y es que la plataforma de Valve ha estado dominando durante mucho tiempo este mercado.

Sin embargo, incluso después de tanto tiempo usándola, igual no eras consciente de que la plataforma cuenta con su propio servicio de streaming, Steam Broadcasting. Si bien no tiene una gran audiencia, se trata sin duda de una forma sencilla para empezar. Si lo que buscas es transmitir principalmente para amigos y conocidos, y no necesitas otras funciones más avanzadas como poder mostrar la imagen de una cámara web u otras funciones superpuestas en el vídeo, Steam es sin duda una gran opción.

De nuevo lo primero que recomendamos es revisar las opciones y la configuración. Una vez iniciado Steam, debemos ir al menú superior izquierdo, abrir el desplegable “Steam”, y seleccionar “Parámetros”; una vez hecho esto se nos abrirá una nueva ventana en la que podremos encontrar una pestaña llamada “Retransmisión”.

En este menú podremos elegir distintas opciones como las dimensiones de vídeo, la velocidad de bits máxima o la codificación optimizada, que afectarán tanto al rendimiento del juego como a la calidad de la retransmisión. Esto dependerá exclusivamente de nuestro ordenador y conexión a internet, y podrá variar según los requisitos de cada juego.

Otra de las opciones a destacar es la capacidad de poder cambiar la privacidad de la retransmisión, pudiendo elegir entre sólo nuestros amigos, o hacerla pública (dentro de Steam). En el primero de estos casos, cualquier persona que nos tenga en su lista de amigos, podrá acceder al streaming a través de la flecha desplegable al lado de nuestro nombre, y seleccionando “Ver partida”.

Si por el contrario dejamos la privacidad configurada como pública, cualquiera podrá acceder a nuestra retransmisión a través del desplegable de Comunidad del menú de Steam, e incluso desde la versión web, sin necesidad de iniciar sesión.

Cómo grabar y hacer streaming con NVIDIA GeForce Experience

Como bien os adelantábamos al comienzo del artículo, también algunas de las tarjetas gráficas del mercado cuentan con su propio sistema de grabación y retransmisión. Así pues, si tienes una tarjeta NVIDIA, podrás descargar y usar su controlador GeForce Experience.

Grabación

Una vez más, lo primero es lo primero, pulsando el atajo Alt + Z abriremos el menú de opciones de compartido; haremos clic en “Grabar”, y después en “Configuración”.

Desde aquí podremos establecer desde la resolución, la velocidad de fotogramas hasta la velocidad de bits en la que desea se grabarán los videos (cuanto más altos sean estos, mayor será el rendimiento exigido por el sistema, y mayor serán los tamaños de los archivos.

Para poder editar la ruta dónde se guardarán los videos, volveremos a presionar Alt + Z, haremos clic el típico dibujo del engranaje), y seleccionaremos Grabaciones.

También desde este menú podremos activar el “ShadowPlay” (o Repetición Instantánea), una opción que nos posibilita la capacidad de guardar los vídeos de forma automática y sin necesidad de tener que estar activando explícitamente la grabación.

Sin embargo, el funcionamiento de ShadowPlay es completamente contrario al de una grabación común, ya que, una vez dentro del juego, y tras pulsar Alt + F10, guardaremos una repetición generada hacia atrás, y con una duración máxima de 20 minutos. Esto implica que, si tenemos marcada una duración de 20 minutos, en el caso de guardar una grabación tras media de partida, perderíamos los primeros diez minutos de juego.

En caso de que no queramos activar esta opción (basta con dejarla desmarcada), podremos activar y detener las grabaciones en cualquier momento desde dentro del juego mediante el atajo Alt + F9.
Importante: No os olvidéis de darle a Guardar una vez hayáis elegido vuestra configuración; a diferencia de las anteriores interfaces expuestas, GeForce Experience nos pide un guardado manual.

Retransmisión

Para activar la opción de Retransmisión deberemos acceder al menú superpuesto (Alt + Z), seleccionar la retransmisión “Difusión LIVE”, y abrir las opciones de “Configuración”. Aquí, podremos seleccionar y conectar el servicio o red social a través de la que queremos realizar la transmisión (a elegir entre Facebook, Twitch y YouTube). Ten en cuenta que tendrás que loguearte e iniciar sesión en estas plataformas antes de poder crear cualquier retransmisión en directo.

Desde estas opciones también podremos modificar la resolución, la velocidad de fotogramas y la velocidad de bits. De nuevo, cuanto mayores sean las opciones que elijamos, mayores serán los requisitos del sistema y la conexión a internet que necesitaremos.

Para comenzar a transmitir, deberemos abrir el juego y activar la transmisión de forma manual en el menú superpuesto, seleccionando la plataforma para el servicio. También antes de iniciar la retransmisión, podremos establecer un título, mostrar nuestra ubicación, o seleccionar la privacidad del público para nuestra transmisión. Por último, una vez tengamos todo listo, tan sólo tendremos que hacer clic en “Go Live”.

Cómo grabar y hacer streaming con AMD ReLive

Si en lugar de una NVIDIA tienes una tarjeta AMD, que sepas que también puedes usar la configuración de Radeon para grabar y transmitir. Si no tienes ya instalado AMD ReLive en tu ordenador, podrás encontrarlo para descargar entre los controladores, directamente desde la web de AMD.

Para acceder a este servicio tendremos que abrir nuestro controlador de Radeon, entrar en Características, y seleccionar la pestaña “ReLive”, en la parte inferior. Una vez aquí, seleccionaremos la primera pestaña en la parte superior, “Global”, y activaremos la función ReLive.

Una vez activado, podremos personalizar otras opciones como la carpeta de guardado, establecer varios atajos y teclas rápidas, y seleccionar el dispositivo de captura de audio. Además, todas las opciones de Radeon se pueden activar y cambiar durante el juego, a través de su menú superpuesto, configurado de forma predeterminado mediante el atajo Alt + Z.

Todos los atajos de teclado que os mostramos a continuación pueden ser editados desde la pestaña Global del menú principal de AMD ReLive.

Grabación

Desde el menú, iremos a la pestaña “Grabación”. Desde aquí, podremos configurar los ajustes de la grabación seleccionando entre los perfiles preestablecidos, o bien personalizando cualquiera de los ajustes para adaptarlo a nuestro ideal.

Tener una resolución de grabación más alta, o la máxima velocidad de bits de grabación y grabación de FPS, producirá videos de mejor calidad, pero supondrá más tensión para el sistema, y requerirá de bastante espacio de almacenamiento disponible.

Una buena característica para habilitar aquí es el “Instant Replay”. Al igual que con las tarjetas NVIDIA, esto realizará grabaciones de forma continuada durante el juego, hasta un límite de tiempo previamente especificado, lo que nos permite evitar tener que estar grabando activamente. Una vez con el juego abierto, tan sólo deberemos presionar el atajo Ctrl + Shift + S para iniciar esta grabación automática.

Para que aparezcan las otras opciones de grabación en el juego, deberemos presionar las teclas Ctrl + Shift + R (el acceso directo a la grabación de forma predeterminada).

Retransmisión

Cambiaremos ahora a la pestaña de “Streaming”, desde donde podremos personalizar nuestra configuración, o enlazar nuestras cuentas de retransmisión.

Desde esta pestaña podremos personalizar la calidad de la transmisión a través de opciones como la resolución de transmisión, la velocidad de transferencia de transmisión o los FPS. De nuevo, si tienes un sistema potente que lo soporte, podrás configurar un mejor resultado.

De forma predeterminada, contaremos la posibilidad de retransmitir directamente a través de Facebook, Twitch y YouTube. Para ello, tan sólo necesitaremos iniciar sesión con nuestro nombre de usuario y contraseña, y quedarán configurados automáticamente. Como añadido, si queremos hacer el streaming a través de otro servicio que no aparece en la lista, podremos añadirlo haciendo clic en “Custom Stream”, insertando la URL del servidor y la clave de conexión.

Por último, una vez estemos listos y hayamos cargado el juego, tan sólo tenremos que presiona el atajo para activar el menú de opciones de la retransmisión (establecido como Ctrl + Shift + G de forma predeterminada), e iniciarla.

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