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Intel Rocket Lake-S: así son los nuevos procesadores del gigante del chip

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Intel Rocket Lake-S

El gigante del chip ha confirmado que los nuevos procesadores Intel Rocket Lake-S llegarán al mercado en algún momento del primer trimestre de 2021. Como recordarán muchos de nuestros lectores esta fecha encaja con las últimas informaciones que habíamos visto, y también se ha confirmado la utilización de una nueva arquitectura, Cypress Cove. ¿Os suena? Es normal, también os hemos hablado de ella con anterioridad.

Según Intel, la arquitectura Cypress Cove utilizada en los procesadores Rocket Lake-S permitirá una mejora del IPC de «dos dígitos». Esto quiere decir que un procesador Rocket Lake-S con la misma cantidad de núcleos y la misma frecuencia de trabajo que un procesador Comet Lake-S ofrecerá un rendimiento superior. Intel no ha dado valores concretos, pero al hablar de una mejora de doble dígito entendemos que será, como mínimo, de un 10%.

Si todo va según lo previsto, estos nuevos procesadores serán totalmente compatibles con el socket LGA1200 (y con los chipsets serie 400), aunque vendrán acompañados de una nueva plataforma basada en el chipset serie 500, y contarán con soporte del estándar PCIE Gen4 (hasta 20 carriles). Dicho estándar permite montar unidades SSD PCIE NVME de alto rendimiento con un ancho de banda que, ahora mismo, toca techo en los 7 GB/s.

Rocket Lake-S y la arquitectura Cypress Cove: un pequeño análisis

El salto a la arquitectura Cypress Cove es, sin duda, lo más destacable de los nuevos procesadores Rocket Lake-S. Hasta ahora creíamos que se trataba de una adaptación de la arquitectura Willow Cove, que vimos en los procesadores Intel Tiger Lake, fabricados en proceso de 10 nm SuperFin, al proceso de 14 nm, pero al final no ha sido así, ya que Intel ha confirmado que Cypress Cove es una adaptación de la arquitectura Sunny Cove, utilizada en los chips Ice Lake (10 nm+), al proceso de 14 nm.

Salvo sorpresa, la serie Rocket Lake-S será la última en utilizar el proceso de fabricación de 14 nm, y es probable que, para diferenciarla de la arquitectura Comet Lake-S, Intel podría añada un «+», lo que nos dejaría la distinción «14 nm+++». Se espera que lleguen en configuraciones de hasta 8 núcleos y 16 hilos.

Mejorar el IPC hace que el procesador puede ejecutar más instrucciones por ciclo de reloj. Su importancia está fuera de toda duda, y es tan grande que un procesador con el mismo núcleo de núcleos a una frecuencia baja puede superar a otro que tenga un IPC menor y funcione a una frecuencia superior. Podríamos poner muchos ejemplos, pero uno de los más interesantes lo podemos encontrar en los Pentium D y los Core 2 Duo. Los primeros funcionaban a frecuencias de hasta 3,73 GHz, pero su rendimiento estaba muy por debajo de modelos como el Core 2 Duo E6600, que corría a 2,4 GHz.

Habrá que ver hasta qué punto logra mejorar Intel el IPC con los nuevos procesadores Rocket Lake-S, pero está claro que tiene que ir a por todas si quiere plantar cara a AMD. La compañía de Sunnyvale logró un aumento del IPC del 19% frente a Zen 2 con su arquitectura Zen 3, un logro importante que le ha permitido alzarse con la corona del rendimiento monohilo, incluso a pesar de que los procesadores Ryzen 5000 trabajan a una frecuencia más baja que los procesadores Intel Core de décima generación (Comet Lake-S).

Intel Rocket Lake-S

Intel utilizará GPUs Xe en Rocket Lake-S

Ya tenemos clara la base de los procesadores Rocket Lake-S de Intel: proceso de 14 nm++, nueva arquitectura con un mayor IPC, configuraciones de hasta 8 núcleos y 16 hilos y unas frecuencias de trabajo más afinadas que rondarán los 5 GHz sin problema, ¿pero qué hay de la GPU integrada?

En la información oficial que nos ha pasado Intel podemos leer que los nuevos procesadores Rocket Lake-S van a utilizar la arquitectura Intel Xe (Gen12), la misma que podemos encontrar en los procesadores Tiger Lake. Esto nos deja una combinación bastante curiosa, ya que la cara CPU de la serie Rocket Lake-S está, en términos de arquitectura, al nivel de Ice Lake, mientras que su cara GPU está al nivel de Tiger Lake.

Las mejoras de rendimiento que ofrecen las GPUs Intel Xe frente a la generación anterior son enormes, lo que las convierte en un valor interesante para realizar montajes por fases si tenemos poco presupuesto, y también para dar forma a equipos que permitan unificar trabajo y ocio con un coste contenido al suprimir la compra de una tarjeta gráfica dedicada.

Por lo demás, Intel también ha confirmado mejoras a nivel de overclocking, así como el soporte de Intel Deep Learning Boost y la tecnología de vídeo Intel Quick Sync. Los procesadores Rocket Lake-S estarán agrupados en las gamas que todos conocemos: Core i3, Core i5, Core i7 y Core i9, pero todavía no sabemos qué distribución de núcleos e hilos piensa realizar el gigante del chip.

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