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Análisis

Ford Mustang Mach-E, cuentos

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Ford Mustang Mach-E

«Las calles del cielo están llenas de ángeles» Presidente Bartlet (El Ala Oeste de la Casa Blanca, Ep 2 Temporada 4)

Narciso se sentó un momento para admirar la sala desierta del museo. Las obras colgadas de las paredes le devolvían la mirada en los ojos de duquesas, vírgenes, reyes, generales, personajes mitológicos y algún perro y caballo acompañando a próceres de la época. Pero lo que más impresionaba a Narciso era el silencio. La ausencia de murmullos que durante el día empapaban la sala, risas ahogadas de adolescentes al contemplar un desnudo inesperado, comentarios en supuesta voz baja y el ruido de timbres no silenciados y desconsideradas conversaciones por teléfono era lo que más le sobrecogía. Casi se podría decir que al restar la humanidad caótica los cuadros habían ganado en intensidad, en capacidad de transmitir sensaciones y emociones. Narciso siempre quiso trabajar en un museo, en este museo de hecho. No había sido un gran estudiante pero lo intentó opositando, apuntando a los despachos del primer piso que a estas horas de la noche se encontraban desiertos. Pero pronto Narciso se dio cuenta de que a pesar de sus esfuerzos alimentados por la esperanza de trabajar en el lugar de sus sueños estudiar no iba a ser el camino más directo. Y ahí estaba ahora, junto a su cubo y su fregona disfrutando de una vista que los de los despachos no solían apreciar.

Los jueves a estas horas el supervisor ya está en su casa, no tiene que soportar que le obligue a repasar alguna sala. Raquel, la de seguridad, ya ha pasado y vuelve hacia la garita con las cámaras. Se han saludado tímidamente, a ambos les queda aún trabajo pero no son horas para ir con prisas. Narciso sabe que Raquel se va a entretener en el baño para llamar a sus hijos antes de que se acuesten. La ha escuchado hablar muchas noches mientras limpiaba cerca de la puerta del servicio. Narciso saca su móvil anticuado y mira la hora. Sin demasiada prisa recoge el cubo pero deja la fregona apoyada en a pared (cosa que escandalizaría al supervisor). Sube por las escaleras de emergencia despacio, sin hacer ruido y llega al segundo piso. Al abrir cruza un largo y sinuoso pasillo que se abre de repente a una sala en penumbra llena de vitrinas. Narciso enciende la luz y el brillo del contenido de las vitrinas se refleja en el techo. Azucareros, esencieros, portaguantes, portacubiertos, platos y fuentes de cristal de roca… todos salpicados densamente con piedras preciosas, fruto de la decadencia y el gusto por la opulencia de una de las cortes más poderosas de Europa. Narciso abre una de las vitrinas con cuidado. Las alarmas quedan desactivadas para que limpie y Raquel aún está dando las buenas noches al pequeño. Está con fiebre el pobre.

Dentro de la revolución ha supuesto la electrificación de la industria del automóvil, algunos fabricantes han optado por caminos algo menos transitados buscando distinguirse en tecnología y/o diseño. Tesla sin duda ha sido la pionera con propuestas futuristas que aunque se han ido quedando algo anticuadas con el tiempo, siguen compitiendo en tecnología con los modelos más actuales. Por su parte Ford a finales del año 2019 decidía hacer su propia apuesta para el cambio al eléctrico con un SUV deportivo muy peculiar arropado además con un nombe de un modelo mítico de la compañía: el Mustang Mach-E.

Ford Mustang Mach-E

Modelo analizado Ford Mustang Mach-E
Motor y acabado 294 CV RWD 99KW
Potencia 294CV
Velocidad máxima 294 Kmh
Aceleración o-100 7 s
Largo/ancho/alto 4712/1881/1597 mm
Potencia máxima RPM  294 CV
Par máximo Nm/RPM 5430 Nm
Caja de cambios Automático
Web https://www.ford.es/
Precio 69.633  euros

Hace ya un tiempo tuvimos la ocasión de realizar una toma de contacto de uno de los primeros modelos presentados en España y mientras tanto el Mustang Mach-E se ha convertido en una de las alternativas más sólidas frente al sorprendente superventas, el Tesla Y, con el que compite en muchos frentes (también en el precio después de distitos ajustes por parte de ambos fabricantes). El caso es que el Mach-E de Ford sige siendo casi cuatro años después un vehículo eléctrico con características muy peculiares que le permiten estar entre los favoritos de los compradores que buscan un coche eléctrico no solamente para moverse por la ciudad.

Primer vistazo

Al primer vistazo el Mach-E no esconde que quiere ofrecer una estética deportiva que esté acorde con el pedigrí que le proporciona e ilustre nombre de raza de caballo con el que se butizó uno de los deportivos más míticos de los años 60, responsable en parte de una democratización de lo deportivos que se vivió en el mercado norteamericano en esas fechas como reacción a los exclusivos deportivos del viejo continente. En el frontal de este modelo el morro alargado y los grandes grupos ópticos lo emparientan inmediatamente con la estética del Mustang en su versión Muscle car o Pony Car que sigue vendiendo Ford y que también hemos probado. Y por supuesto la imagen del caballo galopando en el centro.

Justamente en la parte central del morro y en el lugar que suele ocupar la parrilla en los coches de combustión, el Mach-E luce la mencionada imagen del caballo rodeado de una peculiar rejilla en forma de herradura que lo arropa por la parte de arriba. Más abajo encontramos el relieve de la carrocería que hace las veces de parachoques donde se incorpora la matrícula y algo más abajo la entrada de aire más tradicional que permite la entrada de aire al circuito de refrigeración de las baterías que queda rematado por un sinuoso spoiler en la parte de abajo.

El perfil de este SUV / deportivo / eléctrico tampoco renuncia a la deportividad. Destaca el morro alargado, las llantas de 18 pulgadas con el logotipoo de Mustang en el centro, una línea aerodinámica que desciende en la parte trasera hasta un alargado spoiler en color negro, cristales tintados traseros y unos relieves en la carrocería en la parte inferior de las puertas y sobre el guardabarros trasero que le dan un aire dinámico muy peculiar y una personalidad difícil de encontrar en este tipo de vehículos. También notable es la ausencia de manijas para la apertura de las puertas, hay botones para abrirlas una vez desbloqueadas.

Guiños a los Mustang

En la parte trasera vuelve decidido el guiño hacia el Mustang deportivo sobre todo en la parte de los grupos ópticos alargados atravesados por tres elementos verticales que recuerdan a los que lucen las versiones deportivas con motor de combustión. Aquí también manda la imagen del caballo de raza Mustang en la parte central del portón del maletero que se inclina desde el spoiler que domina la parte superior de la luna trasera hasta un segundo spoiler que protege los grupos ópticos que ya hemos mencionado. Un amplio paragolpes remata esta parte trasera.

En el interior el Mustang luce una mezcla de detalles con inspiración deportiva y toques estéticos modernos y casi futuristas. En este aspecto domina una gran pantalla de 15,5 pulgadas dispuesta en vertical en la parte central del salpicadero en cuya parte inferior se ha incrustado un dial que se integra en la pantalla y sirve para el control de volumen. Una decisión de diseño algo extraña porque rompe el minimalismo estético del monitor para aportar una funcionalidad que podría haberse resuelto de otra manera. Tiene detractores y defensores pero su funcionamiento es bueno.

Muchas funciones

Las funciones a las que podemos acceder desde esta pantalla son muchas así como multitud de datos de funcionamiento del coche. Hay una sección en la que podemos seleccionar distintas opciones de configuración de los controles como modos de conducción, acceso al interior del coche, sistema de asistencia y otros además de poder elejir distintos ajustes del Mustang como los del sistema de sonido o las opciones de carga. También podremos acceder a un excelente navegador bien orientado a poder encontrar puntos de carga públicos.

La pantalla siempre muestra en la parte superior una franja en la que podemos leer información como la hora, la temperatura o el estado de carga así como acceso a la forma de disponer las opciones del menú en pantalla. En cambio en la parte inferior en la zona del dial que ya hemos mencionado se encuentra una zona de controles del sistema de climatización además del mencionado dial para controlar el volumen de reproducción del sistema multimedia con la posibilidad de apagarlo pulsando en el centro.

El salpicadero tambien tiene un diseño minimalista y de líneas rectas que recorren horizontalmente la parte delantera y que se ven interrumpidas solamente por la mencionada pantalla vertical y la que se encuentra detrás del volante y que integra las funciones de los indicadores tradicionales. Esta pantalla de 10,2 pulgadas muestra información de viaje como velocidad, autonomía, información de los sensores y radares del coche, indicaciones del navegador (también de Android Auto si está conectado) y otros datos como temperatura ambiente y el funcionamiento de luces o limpiaparabrisas. No dispone de indicación del modo de funcionamiento del sistema eléctrico del coche (descarga de potencia o recuperación).

Siempre informados

La visibilidad de esta pantalla es excelente aunque falta algo de personalización siempre tendremos a mano la información más importante mientras que el resto la podemos visualizar en la imponente pantalla principal. El resto del salpicadero es de diseño lineal y se ha tapizado en su parte superior con un material mullido con tacto de tela muy agradable. Encontramos muchos huecos portaobjetos, incluido el que se encuentra oculto bajo la consola donde se encuentra el selector del cambio y otro hueco más adelante bajo el salpicadero en el que podemos dejar el móvil y cargarlo de forma inalámbrica o conectarlo a las entradas USB.

El techo panorámico ocupa mucho espacio sobre nuestras cabezas. No puede abrirse y tampoco dispone de cortinilla pero el tratamiento contra los rayos del sol hace que el habitáculo no se caliente en exceso incluso si lo dejamos durante largo tiempo a la luz del día. Es otra de las señas de identidad del coche y llena de luz el habitáculo dando una impresión de mayor amplitud a un espacio ya de por si bastante grande. Los asientos delanteros son muy cómodos, se encuentran en una posición elevada con muy buena visibilidad de la carretera y tienen multitud de opciones de configuración.

En la parte posterior el acceso a las plazas es algo más complicado que en un SUV tradicional por su diseño más aerodinámico, pero el hueco es amplio. Una vez dentro el espacion es bueno tanto en altura como en anchura o espacio para las piernas. La ausencia del túnel central de la transmisión hace que la plaza central sea más cómoda (como ocurre en todos los coches con propulsión eléctrica). Las plazas traseras disponen de dos salidas de aire en la consola central además de dos conexiones USB y USB-C para la carga de dispositivos.

Dos maleteros

El Mustang Mach-E dispone de dos maleteros, al igual que los modelos de Tesla. El delantero es pequeño y tiene bastante espacio disponible, hasta 81 litros. Se trata de un espacio ideal para objetos que siempre llevamos en el coche pero que no queramos que estén en el maletero principal ocupando espacio y moviéndose, como por ejemplo los cables de carga. El maletero de la parte trasera tiene una capacidad de 402 litros con unas formas muy regulares y sin obstáculos lo que hace que sea fácil introducir objetos. La cortinilla que hace de tope superior del maletero se levanta cuando se abre el portón que se abre con un motor eléctrico.

Antes de comentar las impresiones al volante hay que reseñar que el modelo que probamos es un Mustang Mach-E con tracción trasera y 294 caballos con la batería de 99 KWh. Hay modelos más asequibles con una batería de 76 KWh y otros superiores de tracción total y potencias de 351 y 487 caballos con lo que la oferta de variantes de tracción, potencia y autonomía es bastante amplia para este modelo de Ford. Sobre el papel esta variante es capaz de acelerar de 0 a 100 kilómetros por hora en 7 segundos y de circular hasta 600 kilómetros con una carga de la batería.

Al volante de este Mach-E las primeras sensaciones son de silencio y confort, sobre todo circulando pro ciudad. El aislamiento acústico es muy bueno y gracias a la propulsión eléctrica circular por recorridos urbanos es una tarea casi relajante. También contribuyen los buenos asientos y una suspensión que absorbe muy bien los obstáculos que encontramos a baja velocidad. La agilidad para moverse por el tráfico también es buena, si uno se olvida del respetable tamaño que tiene este modelo americano.

Purasangre

En carretera el Mustang Mach-E hace honor a su nombre con un brio y un nervio que le desmarcan de algunos de sus competidores eléctricos de características similares. Sobre todo se nota esta concepción algo más deportiva cuando afrontamos tramos de curvas, en las que el Mustang se comporta de forma noble y con una compostura propia de un turismo de mucho menos peso. No hay que confiarse porque sigue siendo un coche pesado, pero es mucho más ágil y responde con más inmediatez que la mayoría de los SUV eléctricos que hemos podido probar.

Si añadimos los efectos de sonido del coche que imitan el de un V8 de sus parientes de gasolina las sensaciones de estar al volante de un deportivo son bastante conseguidas. Aunque no tenemos entre manos un verdadero deportivo se trata de una buena imitación de las sensaciones que podemos disfrutar al volante de uno de ellos. Pero es que además se trata de un coche confortable con el que podemos hacer muchos kilómetros, sobre todo en el modelo de rango extendido que pudimos probar.

En lo que respecta a la autonomía en realidad si conducimos por carreteras y autopistas tendremos que repostar energía cada 450 kilómetros aproximadamente, pero gracias al sistema de carga rápida de 150 KW que incorpora podemos tener la batería al 80% en menos de 45 minutos si la hemos vaciado completamente. Esto se traduce que en estaciones de carga rápida podríamos estar en marcha en unos 30 minutos habiendo conseguido una autonomía adicional (dependiendo del estado de carga) de unos 250 kilómetros aproximadamente.

Conclusiones

El Mustang Mach-E es un modelo que podríamos definir como único por muchas razones. La primera es que su estética se inspira en el paradigma de los coches de gasolina deportivos americanos, unas líneas que hacen de este modelo una elección que asegura destacar entre otros SUV con características parecidas. La segunda es que se trata de un coche que ha sido diseñado para transmitir en lo posible las sensaciones de un coche deportivo. Aunque es habitual una entrega de potencia grande y constante, un coche eléctrico no siempre transmite estas sensaciones.

Por lo demás se trata de un coche cómodo con mucho espacio interior y de almacenamiento, luminoso y práctico ya que dispone de dos maleteros, uno de ellos con una capacidad bastante grande. Se conduce de forma cómoda en ciudad, invita a hacer kilómetros en autopista y cuando tenemos la ocasión de afrontar trayectos con curvas no defrauda al logotipo que encontramos en el morro y en el maletero. Un modelo con mucha personalidad del que tenemos mucha curiosidad para ver cuál será su futuro.

Valoración Final
8.4 NOTA
NOS GUSTA
Buenas prestaciones
Tacto deportivo
A MEJORAR
Consumo en carretera
RESUMEN
Si algo hay que reconocerle a Ford es que para este Mustang Mach-E no ha recorrido el mismo camino de todos. Ha hecho un SUV eléctrico con aires deportivos que transite personalidad sin renunciar a ser práctico pero con atisbos de sensaciones deportivas.
Prestaciones9
Diseño8.5
Consumo7.5
Confort8
Sistema de infoentretenimiento9

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