Sony Handycam HDR-CX105E

Sony Handycam HDR-CX105E
7 de julio, 2009

Tras un tiempo de cierto estancamiento, el mercado de vídeo doméstico recibe novedades interesantes. Las nuevas cámaras basadas en memoria Flash son compactas, ligeras y permiten grabar durante horas sin preocupaciones. Probamos la Sony HDR-CX105E, una videocámara capaz de grabar en alta definición y que incorpora 8 Gbytes de memoria, ampliables con tarjetas Memory Stick Pro Duo.

El diseño de Sony es todo un alarde de miniaturización tecnológica.

Lo primero que llama la atención de la nueva videocámara de Sony es su chasis compacto y limpio, sin puertos a la vista y con los botones estrictamente necesarios para comenzar y parar la grabación, controlar el zoom y hacer fotos. El dispositivo es muy cómodo de utilizar gracias a su ergonómica empuñadura y un peso muy bien equilibrado que permite mantener la mano relajada al tiempo que evitamos vibraciones al grabar.

A diferencia de sus hermanas mayores, no encontraremos anclajes para antorcha o entrada para un micrófono externo aunque sí dispone del indispensable adaptador para trípode, decisión lógica teniendo en cuenta que hablamos de un dispositivo diseñado para ser compañero de viaje y sin pretensiones profesionales. Sus posibilidades de ampliación se reducen a adquirir una tarjeta Memory Stick Pro Duo (formato propietario de Sony) para ampliar la capacidad de almacenamiento.

La Sony HDR-CX105E está disponible en tres elegantes acabados.

Como es habitual en los productos de la firma japonesa, la calidad de los materiales es fantástica y el ensamblaje digno de elogio. Acciones tan simples como abrir la lente, extraer la batería o mover la pantalla LCD orientable permiten apreciar el cuidado de la marca hasta en los detalles más nimios y cómo todo esta pensado en favor de la maxima durabilidad. En este sentido se nota y mucho la diferencia respecto a otras videocámaras con una hoja de especificaciones similar pero más económicas.

Una óptica de esta categoría ofrece resultados excepcionales.

En el frontal encontramos un objetivo Carl Zeiss Vario Tessar con zoom óptico de 10 aumentos, F1,8-3,2 y f=3,2-32 mm. Aunque el sensor CMOS es relativamente pequeño (1/5"), su comportamiento es excelente, incluso en condiciones de iluminación complicadas.

La Sony HDR-CX105E utiliza 1,4 megapíxeles efectivos a la hora de grabar vídeo, suficientes para alcanzar una resolución de 1.920 x 1.080 puntos. En modo fotografía puede alcanzar 2.304 x 1.728 puntos y, aunque no es su mejor baza, sí que nos sacará de algún apuro cuando no queramos cargar con la compacta.

La videocámara cuenta con multitud de automatismos que ofrecen una alta calidad de grabación desde el primer momento y en cualquier escenario. Los usuarios poco dispuestos a lidiar con un manual de usuario y cientos de opciones de configuración encontrarán en el dispositivo un gran aliado a la hora de capturar sus mejores momentos sin más complicaciones.

Destaca especialmente su excelente autoenfoque y la rápidez con la que la cámara ajusta la exposición para responder a cambios de luz repentinos. Aunque el bitrate máximo se mantiene en 16 Mbps. (ya hay marcas que ofrecen hasta 24 Mbps), en la práctica y teniendo en cuenta su público objetivo la diferencia no puede considerarse relevante.

En nuestras pruebas la Sony HDR-CX105 dejó muy buena impresión por la alta calidad de grabación tanto en interiores como en exteriores, y el bajo nivel de ruido obtenido incluso en entornos mál iluminados. Los colores son muy vivos (incluso pueden resultar artificiales para algunos aficionados) y la nítidez que consigue es impresionante. La captura de sonido es aceptable aunque la ausencia de entrada de audio hace imposible que podamos conectar un micrófono externo para mejorar este aspecto.

La batería permite grabar durante hora y media en alta definición.

Una de las novedades tecnológicas más llamativas de esta Sony HDR-CX105E es la inclusión de un sistema para detectar sonrisas, que las captura automáticamente mientras grabamos permitiendo poder elegir a posteriori la mejor instantánea. Si bien no es infalible, en general funciona bien y supone un divertido añadido a nuestras producciones caseras.

Los ajustes manuales se quedarán muy cortos para usuarios avanzados que echarán de menos la posibilidad de manejar aspectos tan básicos como la velocidad de obturación o el diafragma. Aunque está claro que la apuesta de Sony va claramente dirigida al usuario doméstico, notamos falta de posibilidades en cuanto queremos salir de la ruta marcada por los modos automáticos.

La interfaz es calcada a la de otras Handycam que hemos probado en el laboratorio. El modo Easy es la forma más rápida de ajustar las opciones esenciales pero tanto la ordenación del menú en modo completo como la navegación entre opciones son mejorables y debería revisarse a fondo para futuros modelos.

Conclusiones

Una videocámara muy compacta y versátil, dotada de avanzada tecnología y multitud de automatismos que facilitan la tarea de grabar imágenes de calidad en cualquier escenario.

Aunque los usuarios con más conocimientos echarán en falta un mayor control manual o más posibilidades de conexión, factores clave como una calidad de construcción sobresaliente, una óptica excepcional y un tamaño que invita a llevarla a cualquier sitio inclinan la balanza y nos invitan elegirla como producto recomendado.

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