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Análisis

Volkswagen T-Cross, concentración

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Un paseo, eso es todo lo que quería dar, un simple paseo. Conozco el barrio como la palma de mi mano, vivo en el antiguo piso de mis padres en un barrio antiguo puesto de moda por manadas de diseñadores, bloggers de moda, cocineros alternativos y algunos locales monísimos que después de cinco años sinceramente no se lo que venden. Y en estas estaba yo, esquivando bicicletas y patinetes eléctricos comprobando en mi reloj inteligente que había consumido media caloría y un puñado de pasos cuando me di cuenta de que el sol se oscurecía. Era extraño que el día se pusiera lluvioso de repente, el altavoz inteligente de la cocina me había asegurado antes de salir que no se esperaban precipitaciones y que me deseaba un buen día.

Entonces un zumbido intenso hizo vibrar los cristales de la peluquería de diseño que tenía justo enfrente mientras un aire frío en forma de viento se enredó por las esquinas de la zona peatonal agitando las hojas de unos árboles convertidos en bonsais por el cemento que rodeaba sus raices. Entonces levanté la vista sobre los edificios de fines de siglo (aún hay debate sobre al final de qué siglo se construyeron realmente) y fue entonces cuando vi «el objeto». El pánico tardó en apoderarse de los que en esos momento poblábamos las calles con distintos destinos e intenciones. Lo que tardó en desaparecer la conectividad con Internet. La primera señal del apocalipsis.

Tras abrazar con desigual entusiasmo la moda de los SUV los fabricantes han ido completando su gama de modelos con todos los tamaños posibles. Recientemente también han puesto su atención en los formatos más pequeños y urbanos para completar una familia que abarca todas las necesidades de transporte que podamos afrontar con este tipo de vehículos.

Ficha técnica del Volkswagen T-Cross

En el caso de Volkswagen el último en llegar a esta familia es el T-Cross, el más pequeño del grupo que se basa en la plataforma MQB A0, destinada a los más compactos del fabricante alemán como el Polo y que compite en un mercado cada vez más poblado de alternativas con primos suyos como el Seat Arona o el Audi A1.

La filosofía de este modelo es la de ofrecer en un tamaño ideal para moverse por ciudad una habitabilidad y capacidad de carga superiores sin tener que recurrir a formatos más tipo monovolumen o furgoneta. A pesar de su formato el concepto del T-Cross es quizás el SUV de Volkswagen más alejado de la posibilidad de uso fuera del asfalto aunque esto tendremos que comprobarlo más adelante.

Volkswagen T-Cross: Moderno

Estéticamente el T-Cross es moderno y desenfadado, con detalles estéticos personalizados como la franja de plástico que une los dos grupos ópticos traseros, las llantas de aleación del color de la carrocería, el discreto spoiler trasero o la máscara inferior delantera donde se alojan los pilotos antiniebla con detalles cromados.

El frontal tiene un aspecto similar al del T-Cross con grandes faros y una parrilla de tamaño también generoso además de un protector de plástico tanto en la parte delantera como trasera que le da un aire de todoterreno. El conjunto en cualquier caso tiene un aspecto marcadamente urbano y las protecciones pueden ser útiles cuando las maniobras ciudadanas no tienen un final feliz.

Volkswagen T-Cross: un interior vistoso

Y si el exterior tiene un aspecto desenfadado y vistoso el interior lo es aún más, por lo menos en la versión que hemos probado. Los detalles del salpicadero en color de la carrocería con una especie de degradado que abarca la parte derecha hasta la rejilla de ventilación. La tapicería en tres colores, uno parecido también al de la carrocería luego blanco en los bordes y los apoyacabezas y negro con un tejido más resistente en las partes con más desgaste.

Detalles de color también en el radio inferior del volante y en la consola central dominan la estética del habitáculo. Ojeando el catálogo sorprende la gran cantidad de colores disponibles: hasta doce para la carrocería (incluido el atrevido naranja que podéis ver en las fotos) y cuatro para la tapicería, en nuestro caso también con tonos anaranjados. Muchas posibilidades de personalización para conseguir una estética «urban-cool» (si es que eso existe).

Al interior se accede de forma cómoda gracias a la altura del coche, que aunque por debajo de lo que ofrecen SUV más grandes es bastante más de lo que ofrece un utilitario del tamaño del T-Cross, y al tamaño y buen ángulo de apertura de las puertas. El interior, por cierto, es muy amplio, más que sus alternativas de tamaño similar. Tanto el conductor como el pasajero viajan muy cómodos con espacio de sobra incluso si son de cierta estatura.

Gran espacio

Esto entra quizás dentro de lo normal, lo más excepcional es el buen espacio para los ocupantes de las plazas traseras que tienen mucho espacio para las piernas, más incluso que algunos SUV de tamaño exterior superior al T-Cross. Como es natural no es capaz de acoger tres pasajeros viajando cómodos a lo ancho, pero eso sería contravenir las leyes generalmente aceptadas de la física, particularmente la impenetrabilidad de los cuerpos.

Un detalle que tampoco solemos encontrar en vehículos de este tamaño es que la banqueta de los asientos traseros se puede desplazar longidutinalmente. Esto hace que el interior y el maletero sean más versátiles ya que podemos configurar el habitáculo y el espacio de carga para adaptarse a nuestras necesidades a cada momento.

… y gran maletero

Esto hace que precisamente el maletero pueda variar el espacio de carga desde los 385 a los 455 litros sin tener que abatir los asientos, aunque dejando poco espacio para las piernas en su configuración de mayor capacidad. Pero incluso en la posición más retrasada de los asientos el espacio es notable y muy aprovechable. Si queremos el máximo de capacidad podemos abatir los asientos y llegar a los 1.281 litros.

Para aumentar la versatilidad del espacio de carga se ha incorporado un doble fondo que podemos poner a dos alturas que permite llevar objetos ocultos o separados del resto del contenido del maletero de forma sencilla. En el interior encontramos ganchos para poder utilizar pulpos y otros sistemas de fijación de la carga que como detalle también están en el color de la carrocería.

En lo que respecta a la instrumentación y los mandos la cultura VolksWagen se hace notar, todo está bien colocado, racional y es cómodo de accionar y gracias al tamaño compacto del coche tendremos todo a mano. La instrumentación de nuestro modelo era digital y parecida a la del Golf pero puede también solicitarse con diales analógicos.

Multimedia

El sistema multimedia y de navegación es parecido al del resto de la gama con buena visibilidad y sensibilidad en la pantalla. Como en el caso del T-Cross no podemos ver la pantalla de navegación al mismo tiempo en la instrumentación y en la pantalla multimedia. El sistema es compatible con Android Auto y Apple Car Play y dispone de una pantalla de 12,5 pulgadas situada en la parte superior del salpicadero.

En el apartado de la mecánica el T-Cross que probamos disponía de un motor TSI de gasolina de 115 caballos de 1.0 litros, sobre el papel algo escasos para emociones pero suficientes para su uso urbano y para desplazamientos en carretera. La verdad es que una vez al volante las prestaciones del pequeño propulsor sorprenden por su brillantez, quizás por el peso contenido a pesar de la carrocería SUV.

Alegre pero tricilíndrico

El sonido del motor, aunque bien amortiguado, es quizás lo único que nos puede arrastrar a la realidad ya que el motor es de tres cilindros con la consabida falta de ronroneo que lucen los propulsores con cilindros pares. Pero es algo que solamente notarán los más puristas y solamente si obligamos a subir mucho a la aguja del cuentarevoluciones.

El cambio es manual de seis relaciones nos ha parecido bien equilibrado y consigue conjugar un buen manejo en marchas bajas para lidiar con los desafíos de la jungla urbana con las necesidades ruteras. Este comprimiso es más cómodo que divertido y al exigir del coche un comportamiento algo más deportivo enseguida veremos las costuras.

Por otro lado nos pasa como en otras ocasiones, el aplomo del coche y lo sobrado que afronta los recorridos virados nos hace desear disponer de una mecánica algo más traviesa para buscarle las cosquillas. Quizás en un futuro veremos una versión más deportiva, algo que siempre nos gusta ver en coches compactos y relativamente ligeros como el T-Cross (el Polo GTI por ejemplo es todo un juguete…).

Conclusiones

El T-Cross como SUV urbano es un coche perfectamente redondo. Tiene un aspecto desenfadado, original y con muchas capacidades de personalización. Bien acabado por dentro, racional, con mucho espacio e igualmente vistoso con un maletero versátil y de buen tamaño. Finalmente un propulsor racional, brillante para la ciudad y que no tiene la culpa de ser tricilíndrico, con consumos muy ajustados.

Si uno revisa la lista es sin duda un examen brillantemente superado con nota por parte de un SUV urbano compacto, poco más se puede pedir. Quizás un precio más ajustado, pero dada la calidad de los acabados y los elementos mecánicos del fabricante alemán lo cierto es que la relación calidad precio no es nada mala al fin y al cabo.

Valoración final
8.3 NOTA
NOS GUSTA
Diseño moderno y buenos acabados
Maletero de buen tamaño
Gran habitabilidad para su tamaño
A MEJORAR
Precio algo elevado
Motor limitado a bajas revoluciones
RESUMEN
Este T-Cross está cerca de ser el SUV urbano perfecto tanto en estética y acabados como en habitabilidad y versatilidad
Prestaciones7.5
Diseño9
Consumo8.5
Confort8
Sistema de infoentretenimiento8.5

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