Phil Spencer reconoce que la CPU de Xbox One X no está a la altura

Phil Spencer reconoce que la CPU de Xbox One X no está a la altura
14 de junio, 2018

Desde que Digital Foundry anunció en exclusiva las especificaciones de Xbox One X, conocida por aquél entonces como Xbox Scorpio, tuve claro que el procesador utilizado no era suficiente para manejar con soltura la potente GPU que había montado Microsoft.

No era una valoración subjetiva sino una opinión objetiva basada en una realidad clara: la CPU de Xbox One X utiliza la arquitectura Jaguar de AMD, una alternativa de bajo consumo que tiene un bajo IPC y unas frecuencias de trabajo muy bajas para lo que acostumbramos a ver incluso en los procesadores de gama baja para PC.

Los títulos que fueron llegando a Xbox One X dejaban cada vez más claro que mi opinión era correcta y que el procesador de dicha consola era un cuello de botella evidente, algo que el propio Phil Spencer ha confirmado de forma indirecta en el E3 de 2018 al decir que en las consolas actuales el área CPU-GPU está descompensada, y que es ahí donde pueden “hacer más”.

Es importante tener en cuenta que esta realidad aplica también a PS4, PS4 Pro y Xbox One, ya que utilizan la misma CPU que Xbox One X aunque a menor frecuencia. Las consecuencias de montar una consola con una GPU potente y un procesador que no está a la altura son simples: puedes utilizar resoluciones elevadas pero en títulos complejos la tasa de fotogramas por segundo se verá reducida a 30 (en la mayoría de los casos). La potencia de la CPU también afecta y limita otros aspectos como la física y las animaciones.

Con este comentario Phil Spencer ha confirmado “entre líneas” que la Xbox de próxima generación tendrá una CPU más potente. Salvo sorpresa esperamos que dicha consola venga equipada con un Ryzen de segunda generación y que sume 8 núcleos a una frecuencia de entre 3 GHz y 3,5 GHz.

Más información: WCCFTech.

  • Share This