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Nuestros lectores hablan: ¿Os interesan los servicios de juego en la nube?

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El juego en la nube se ha perfilado como una alternativa real e interesante al formato tradicional que todos conocemos. Para disfrutar de nuestros juegos favoritos normalmente utilizamos una plataforma concreta (un PC, una consola, un smartphone, étc) sobre la que los instalamos y ejecutamos, ya sea de forma nativa o mediante emulación.

En estos casos el hardware de dicha plataforma es fundamental para obtener una buena experiencia de uso. Esto aplica especialmente al PC y a smartphones y dispositivos móviles, ya que en consolas tenemos unos componentes delimitados (únicos y fijos) que se utilizan como base para el desarrollo de cada juego en concreto, de manera que no tendremos que preocuparnos por ese tema durante toda la vida útil de la plataforma.

Si nuestro PC (o nuestro dispositivo móvil) no cumple con los requisitos fijados por un determinado juego puede que éste no funcione de una manera fluida, o que directamente no llegue ni a arrancar. Con el juego en la nube esta realidad desaparece, ya no tenemos que contar con un PC gaming para disfrutar de nuestros juegos favoritos gracias a la «magia» de la computación en la nube, aunque esto no quiere decir que no tengamos que cumplir una serie de especificaciones mínimas.

Por ejemplo para utilizar la beta de GeForce Now en PC debemos contar al menos con un equipo que cumpla las siguientes especificaciones: Core 2 Duo con dos núcleos a 2 GHz, 4 GB de RAM y una tarjeta gráfica compatible con DirectX 9 (GTX 600 o superior). Nuestra conexión a Internet debe ser de al menos 15 Mbps.

Juego en la nube = juego en streaming

El concepto de jugar en la nube se puede explicar de una manera muy sencilla. Es un modelo de negocio concebido como servicio basado en una suscripción que puede adoptar diferentes enfoques (pago por horas, meses o por títulos concretos) que no requiere que instalemos ningún juego, sólo un cliente que nos da acceso al mismo.

Una vez que hemos instalado ese cliente y hemos hecho el pago correspondiente podemos acceder a una determinada selección de juegos que están instalados en un servidor con el que conectamos de forma directa, y que será el que se encargue de ejecutar los juegos que queramos disfrutar.

Esto significa que el juego en la nube parte de un equipo con el que conectamos a través de Internet que se encarga de hacer todo el trabajo pesado y mandará en streaming los contenidos para que podamos jugar desde nuestro equipo. Con esto en mente podemos sacar en claro que la velocidad y la calidad de nuestra conexión a Internet será clave para disfrutar de una buena experiencia.

Sin embargo la calidad del servicio que ofrece cada empresa también importa y puede marcar una gran diferencia, algo de lo que ya os hablamos en este artículo dedicado a PlayStation Now, donde hablamos del peso que tiene la latencia y el ancho de banda.

Un modelo con potencial, pero limitado

La idea del juego en la nube es interesante: poder jugar a cualquier título sin tener que preocuparnos de cumplir los requisitos, un planteamiento idéntico al que proponen las consolas, pero tiene carencias importantes que a mi juicio están impidiendo su despegue:

  1. Los precios son elevados: de momento la beta de GeForce Now es gratuita, pero NVIDIA comentó que tiene pensado ofrecer packs de 20 horas de juego por 25 dólares, lo que significa que una persona que juegue una media de tres horas diarias tendría un gasto mensual medio de 112,5 dólares, lo que equivale a 1.350 dólares al año.
  2. Depende mucho de la conexión a Internet: el juego en la nube es un servicio que depende muchísimo de la conexión a Internet que tengamos. Una alta latencia nos impedirá disfrutar de una buena experiencia, ya que nuestras acciones se reconocerán tarde, y un ancho de banda reducido afectará a la calidad de imagen (artefactos, píxelación, étc). El estado del servicio también es otro punto a tener en cuenta.
  3. Los juegos nunca son nuestros: sé que es obvio pero debemos valorarlo como merece. Al comprar un juego lo tenemos como propio y podemos disfrutarlo cuando queramos. Algunos requieren conexión permanente a Internet y otros no, pero lo importante es esa idea de «propiedad» que sigue echando para atrás a muchos jugadores.

En lo personal creo que la idea del juego en la nube no logrará desplazar al modelo tradicional, ni siquiera a largo plazo, pero puede acabar convirtiéndose en una alternativa interesante sobre todo para aquellos jugadores que «ocasionales» que sólo quieren echar una partida de vez en cuando sin tener que preocuparse de especificaciones, instalaciones y configuraciones.

Ahora os toca opinar a vosotros: ¿creéis que el juego en la nube es una idea interesante y que realmente merece la pena como alternativa real al modelo tradicional? Los comentarios son vuestros.

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