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Windows 11, ¿Dará Microsoft el golpe en la mesa que necesita su sistema de escritorio?

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Windows 11

Windows 11 apunta en el horizonte como la gran renovación que necesita el sistema operativo cliente de Microsoft. Son varias las fuentes que en las últimas semanas están hablando que en los cuarteles centrales de Redmond valorar la posibilidad de un cambio de nombre para destacar las novedades de la próxima actualización de Windows 10 y el último en apuntarse a este rumor ha sido el prolífico filtrador Evan Blass.

No hay confirmación alguna de un Windows 11, pero la verdad es que no es nada habitual que el jefazo de Microsoft, Satya Nadella, se curre junto a otro de los grandes ejecutivos (Panos Panay) un evento a comienzos de verano para hablar en exclusiva de «el futuro de Windows«. El 24 de junio veremos si se trata de comentar las novedades que llegarán en otoño con Windows 10 21H2 (más marketing) o si de verdad un Windows 11 es posible bajo una base de desarrollo que no puede ser otra que la proporcionada por Windows Core System.

Windows 10, un quiero y no puedo

Pronto se cumplirán seis años desde el lanzamiento de la primera versión de disponibilidad general de Windows 10. El CEO de Microsoft proclamó entonces que «querían pasar de las personas que necesitaban Windows, a elegir Windows y amar a Windows». Quedaba muy bonito, pero la realidad es que el ‘amor’ a Windows 10 no se ha visto por ningún lado y los ambiciosos objetivos planteados no se han cumplido en ningún frente, salvo en el amplísimo dominio del canal de distribución OEM que permite a Microsoft monopolizar el mercado de sistemas de escritorio. 

Nadella aseguró que Windows 10 lograría instalarse en 1.000 millones de dispositivos en los 2-3 años siguientes al lanzamiento, pensando que el programa de actualización gratuita desde sistemas anteriores y que la base de su concepto multiplataforma y multidispositivo, englobando el desarrollo del Windows de escritorio, Windows RT, Windows Phone y hasta la dashboard de Xbox One, permitiría sumar equipos rápidamente. 

Windows 11

Pronto se comprobó que sería imposible cumplir el grado de adopción fijado. La compra de Nokia había terminado en desastre y la salida de Microsoft del negocio de la telefonía móvil tras el abandono de Windows Phone/Mobile impidió sumar millones de dispositivos móviles al objetivo de Windows 10 como sistema único para «gobernarlos a todos«. El programa de actualización gratuita en el primer año desde sistemas anteriores tampoco cumplió su objetivo y millones de equipos se mantuvieron con Windows 7. A los cuarteles de Redmond llegaron los nervios y se inició una campaña de actualización «obligatoria» tan agresiva como para que se presentaran demandas contra Microsoft.

Tampoco ha funcionado el nuevo modelo de desarrollo. Microsoft apostó por el concepto de «Windows como servicio» para acabar con la era de los Service Packs y como el gran cambio en el desarrollo del sistema. Un modelo de actualización continua que permitiría mantener al día el sistema y no solo en el apartado de la seguridad, sino en solución de bugs, nuevas características y tecnologías. Para ello se planearon dos versiones anuales mayores que se ofrecerían como actualizaciones acumulativas en primavera y otoño, en una constante evolución mediante un método rolling release similar al que emplean las distribuciones GNU/Linux.

Un modelo de «Windows-como-servicio» exige un mayor proceso de prueba y control que Microsoft no ha conseguido superar. El problema de calidad de software en Windows 10 es palmario y la instalación de las actualizaciones se ha convertido en un ejercicio de alto riesgo para equipos y archivos, con gravísimos problemas de estabilidad que hubieran hundido definitivamente cualquier otro sistema que no fuera Windows. El resultado ha sido una vuelta obligada al pasado que hemos visto concretada en las dos últimas actualizaciones del sistema: dos Service Packs.

Y software, otro gran problema. Las aplicaciones de Windows son otra cuestión que colea desde que Microsoft apostó por la plataforma universal UWP, insistió en la exclusividad de la Microsoft Store y dejó a su suerte las Win32, las de toda la vida y que usamos a diario millones de usuarios y empresas. El resultado ya lo conoces: un fiasco, sin interés para consumidores y desarrolladores, que ha provocado un cisma en el software para Windows.

Si a todo lo anterior sumamos la inconsistencia del diseño por la necesidad inicial de incluir una doble interfaz de usuario (Modern UI) creada pensando en los dispositivos móviles y no en el escritorio sin pantallas táctiles o a las cuestiones de privacidad que alarmaron al personal en el lanzamiento del sistema, podemos concluir que Windows 10 no pasará a la historia de Microsoft como uno de sus grandes sistemas.

¿Hace falta un Windows 11?

Microsoft ha ido mejorando Windows 10 sobre la marcha. Los fallos graves de estabilidad se han reducido una vez olvidadas las dos actualizaciones mayores anuales, mientras que una buena parte de la interfaz de usuario se ha ido tuneando para mejorar el funcionamiento en el escritorio incorporando el lenguaje de diseño Fluente Desing. La compañía ha vuelto a prestar atención al soporte de aplicaciones Win32 (pilares del negocio de Microsoft durante las dos últimas décadas) y ha abierto la Microsoft Store, al tiempo que ha rebajado la compilación de datos y aumentada la transparencia en privacidad.

Windows 10 funciona (cuando no hay errores), pero no enamora. La próxima actualización de otoño, ‘Sun Valley’, apunta maneras, pero no creemos que vaya a ser el supuesto Windows 11. Es obvio que Microsoft debe dar un vuelco completo a su sistema operativo cliente aunque Nadella proclamara que Windows 10 «sería el último sistema».

Si como deseamos esa revolución se produce, debe llegar de la mano de Windows Core System. Un marco de desarrollo que destaca por su capacidad modular como característica principal. Básicamente, es un núcleo básico al que se le pueden añadir capas a base de módulos para adaptarse a cada dispositivo donde se ejecute. Y sería cualquiera, desde portátiles a la Xbox, pasando por los HoloLens o los nuevos dispositivos plegables o con pantalla flexible.

El desarrollo utilizará una versión más avanzada de Windows Shell, conocida como Composable Shell, que se adaptará a diferentes tipos de dispositivos sin que el núcleo central tenga que ser modificado. Lo que se quita o se añade son capas superficiales que no afectan a ese «centro» o «núcleo» básico, adaptando el sistema operativo a las necesidades de cada dispositivo. Windows 10X hubiera sido el primer desarrollo comercial de este programa, pero como sabes se ha cancelado.

Además de mejorar la consistencia en todos los apartados de la interfaz de usuario, el apartado de software será otra de las claves de Windows 11. Microsoft está intentando deshacer algunos de los efectos de la «brecha masiva» entre Win32 y UWP, agregando a las primeras funciones de las segundas y volviendo a tratarlas con la consideración y el soporte que merecen. Microsoft anunció una hoja de ruta para resolver la problemática bajo el «Proyecto Reunión«, una plataforma de desarrollo única y unificada para la creación de aplicaciones en Windows 10 con impulso adicional para las aplicaciones web progresivas (PWA).

La nueva Windows Store será parte de los cambios. Tendrá una nueva aplicación para la tienda que introducirá una interfaz de usuario moderna y fluida y junto a cambios en las políticas que rigen el tipo de aplicaciones que los desarrolladores pueden enviar a la tienda, allanará el camino hacia un escaparate revitalizado y más abierto tanto a los usuarios finales como a los desarrolladores.

Windows 11

No son pocos los desafíos que plantea un Windows 11 con nuevo kernel, nueva interfaz de usuario, mejor soporte de aplicaciones y el abandono de componentes legado manteniendo a la vez el enorme ecosistema de Windows, pero quizá sea la hora de dar el golpe en la mesa. El 24 de junio sabremos más del «futuro de Windows» y si se trata de un ejercicio de marketing para ‘Sun Valley’ o de verdad cambios profundos para próximas versiones.

Te toca opinar. ¿Crees posible un Windows 11? ¿Es necesario? ¿Microsoft debe crear algo completamente nuevo o no es posible para soportar el ecosistema Windows? ¿Y la ejecución de aplicaciones?

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