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Tres cosas que debe tener un buen SSD para juegos y tres cosas que no son tan importantes

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buen SSD para juegos

Elegir un buen SSD para juegos puede ser complicado, sobre todo teniendo en cuenta que todavía suelen surgir dudas que hace tiempo que dejaron de tener sentido. También me he dado cuenta de que muchos de vosotros todavía no sois verdaderamente conscientes de qué es lo que importa de verdad en una unidad de almacenamiento cuando ejecutamos un juego, y de que han surgido mitos nuevos que se están enraizando, y que amplían los mitos sobre unidades SSD que ya conocíamos.

Por ello, he querido publicar un artículo actualizado donde no solo voy a tocar esos nuevos mitos, y os voy a ayudar a desmentirlos de una manera clara y sencilla, sino que además os voy a explicar qué debe tener una buena unidad SSD para juegos. También descubriréis todo lo que debéis saber sobre el funcionamiento de este tipo de unidades cuando utilizamos juegos.

Es importante que tengáis en cuenta, antes de entrar en materia, que la manera en la que un juego utiliza una unidad SSD difiere mucho de la forma en la que la aprovechan otros tipos de aplicaciones, y que por tanto un buen SSD para juegos no tiene por qué ser una opción tan buena para realizar otro tipo de tareas donde priman, por ejemplo, las operaciones de escritura.

Qué debe tener un buen SSD para juegos

1.-Una elevada velocidad de lectura

Buen ssd para juegos tiempos de carga

Cuando ejecutamos un juego en una unidad SSD casi todas las operaciones que este realiza son de lectura. Prácticamente todo, desde el proceso de carga del juego hasta la continua carga de assets para representar el mundo gradualmente y sus distintos elementos son eso, operaciones de lectura a cargo del SSD y del componente que se ocupa de las tareas de descompresión de datos, que será la CPU en un escenario normal o la GPU si el juego aprovecha DirectStorage o NVIDIA RTX I/O.

Un buen SSD para juegos debe tener una velocidad de lectura elevada porque esta reducirá los tiempos de carga, permitirá que se produzcan transiciones fluidas entre diferentes escenarios y localizaciones, algo que es fundamental en escenarios abiertos, y evitará que se produzcan problemas de popping y carga lenta de texturas, entre otras cosas. Al final, esto es clave también para que motores gráficos avanzados, como el RED Engine de CD Projekt RED, puedan desarrollar todo su potencial.

Las unidades SSD PCIe NVMe trabajan con velocidades que suelen oscilar entre los 2.000 MB/s y los 10.000 MB/s, dependiendo del estándar que escojamos y de las prestaciones de cada unidad. Incluso con los modelos más básicos ya disfrutaremos de una experiencia muy buena en juegos, y las diferencias reales en juegos serán muy pequeñas al utilizar modelos más potentes. En líneas generales, a partir de los 4.000 MB/s ya hemos llegado al nivel óptimo en relación precio-rendimiento.

2.-Una buena capacidad de almacenamiento

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Esto es fundamental porque los juegos ocupan cada vez más espacio, y porque esta tendencia no hará otra cosa que ir cada vez a más. Tener una unidad de almacenamiento SSD de 250 GB no tiene cabida en un PC para juegos actuales, ya que títulos como Starfield ocupan 125 GB, y Red Dead Redemption 2 necesita 150 GB. En esa unidad no podríamos instalar los dos juegos a la vez.

Sé lo que estáis pensando, que he puesto dos ejemplos extremos, y tenéis parte de razón, pero pensad que a día de hoy lo normal es que los juegos necesiten entre 50 y 100 GB de espacio libre como mínimo, y que esas cantidades pueden ir a más con futuras actualizaciones o ampliaciones de contenido, lo que hace que al final incluso una unidad de 500 GB pueda quedarse pequeña en muy poco tiempo.

A todo lo anterior debemos unir que no es recomendable llenar por completo una unidad SSD, ya que esto puede afectar notablemente a su rendimiento, especialmente en el caso de unidades que no tienen memoria DRAM como caché y que dependen de utilizar una parte de la memoria NAND Flash como caché de tipo SLC para mejorar el rendimiento. A día de hoy un buen SSD para juegos debe tener como mínimo una capacidad de 1 TB, aunque lo ideal son 2 TB.

3.-Memoria NAND Flash TLC

Esto tiene que ver tanto con la vida útil como con el rendimiento de la unidad. Los SSDs con memoria NAND Flash QLC escriben cuatro bits por celda, lo que permite reducir el coste de las unidades con mayor capacidad, pero este tipo de soluciones tienen un rendimiento y una vida útil más baja comparadas con aquellas que utilizan memoria NAND Flash TLC (tres bits por celda).

También hay que tener en cuenta que los SSD con memoria QLC pierden rendimiento de una manera más marcada conforme vamos llenando la unidad, y como he dicho tienen una menor resistencia a ciclos de escritura. Un usuario normal suele instalar y desinstalar juegos con cierta frecuencia, y teniendo en cuenta el espacio que estos ocupan al final podemos acumular una cantidad importante de ciclos de escritura en poco tiempo.

Dado que el precio de los SSD ha bajado mucho, y que la diferencia que existe entre las unidades QLC y las unidades TLC es mínima hoy en día, de hecho en algunos casos incluso nula, no hay razón para elegir modelos basados en la primera. Por unos 100 euros es posible encontrar unidades SSD de 2 TB con unos valores de rendimiento bastante buenos, y configurados con memoria TLC.

Tres cosas que no son tan importantes en un SSD para juegos, y que están creando nuevos mitos

1.-Velocidad de escritura

La velocidad de lectura es, como os he dicho anteriormente, el valor más importante que debemos mirar para elegir un buen SSD para juegos. Esto implica que la velocidad de escritura no es tan importante y que, en general, cualquier SSD que tenga una buena velocidad de lectura nos valdrá para disfrutar de una buena experiencia en juegos, siempre que cumpla los otros dos puntos que hemos visto.

En juegos, las operaciones de escritura se reducen normalmente al guardado de juegos, ya sea de forma manual o automática. Con un SSD el guardado automático se produce de una manera inmediata, y si el juego está bien optimizado lo más normal es que no notemos absolutamente nada. Estoy seguro de que muchos de vosotros recordaréis que hace unos años esto no era así, y que al utilizar unidades HDD se apreciaba un pequeño parón acompañado de leves tirones, consecuencia de esos guardados automáticos.

La velocidad de escritura ayuda a que esas transiciones cuando se produce el guardado automático sean perfectas y a que no se noten, pero como he dicho no es necesario un SSD de altísimo rendimiento para conseguir una experiencia óptima. A la hora de instalar o de mover juegos a una unidad SSD la velocidad de escritura sí que importa, pero esto es algo más secundario porque no lo hacemos todos los días, y porque al final la diferencia que puede marcar es, como mucho, de unos pocos minutos.

2.-Tipo de memoria caché

Imagen: Storage Review.

La mayoría de las unidades SSD que se comercializan a día de hoy utilizan dos enfoques distintos cuando hablamos de caché. Los modelos superiores cuentan con un bloque de memoria DRAM, mientras que los más económicos utilizan memoria NAND Flash SLC como caché. En los primeros tenemos un chip dedicado con dicha DRAM, mientras que en los segundos se utiliza una parte de la capacidad de almacenamiento como caché SLC.

El tipo de caché afecta al rendimiento de la unidad en operaciones de escritura, así que su impacto en juegos es prácticamente nulo. Por ello, un buen SSD para juegos no necesita contar con memoria DRAM como caché, y es perfectamente viable utilizar una unidad que se limite a utilizar memoria SLC como caché. La diferencia de precio puede ser bastante grande en algunos casos (hasta un 50%), así que tened esto muy en cuenta.

La caché SLC solo actúa como un factor muy limitante cuando realizamos operaciones de escritura intensivas y de forma sostenida que, al final, acaban superando la cantidad de caché disponible. Por ejemplo, un SSD Corsair MP600 GS de 2 TB tiene una caché SLC de 124 GB, lo que significa que siempre que realicemos una operación de escritura igual o inferior a esa cantidad de almacenamiento la unidad trabajará a su máximo rendimiento, unos 4,5 GB/s. Si agotamos la caché, la velocidad caerá a 1,6 GB/s. Esto no afecta a las operaciones de lectura.

3.-Pico máximo de velocidad en bruto

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Muchos usuarios todavía creen que los picos máximos de velocidad que puede alcanzar un SSD son determinantes para conseguir un buen rendimiento en juegos, pero nada más lejos de la realidad. La diferencia entre una unidad que alcance un pico de 4,9 GB/s en lectura secuencial y otra que llegue a los 7,5 GB/s será mínima en juegos, y en casos concretos puede llegar a ser casi inapreciable.

Os pongo un ejemplo muy sencillo, un SSD con una velocidad de lectura secuencial de hasta 7 GB/s como el WD Black SN850 y el Corsair MP600 GS, que tiene una velocidad de lectura secuencial de hasta 4,9 GB/s, ofrecen prácticamente el mismo rendimiento en juegos. La diferencia entre ambos en tiempos de carga puede ser, como mucho, de solo unas décimas de segundo, es decir, inapreciables.

Con esto quiero dejaros una moraleja muy importante que os resultará muy beneficiosa, y es que si tienes un presupuesto muy ajustado y tu objetivo es jugar es mejor que compres un SSD menos rápido pero de mayor capacidad de que otro más rápido y de menor capacidad. Esto puede marcar una diferencia importante, porque a día de hoy con lo que cuesta una unidad SSD de 1 TB a 7 GB/s o más es posible comprar una unidad de 2 TB que se mueva a 4 GB/s.

No te olvides de que un SSD no te dará más fotogramas por segundo en un juego, pero puede afectar enormemente al rendimiento del mismo y al motor gráfico. A día de hoy este tipo de unidades se han convertido en un requisito fundamental para disfrutar de una buena experiencia en juegos, y es solo cuestión de tiempo hasta que acabe siendo imposible jugar de manera fluida con un disco duro.

Starfield es uno de los mejores ejemplos recientes que os puedo poner, ya que el juego es un calvario cuando se ejecuta en un disco duro, debido a los continuos parones que sufre, a los tirones que registra y a sus altísimos tiempos de carga. En Nueva Atlantis, que es una de las zonas más exigentes del juego, es imposible movernos más de unos segundos sin que el juego se pare unos instantes por el lastre que supone moverlo en un disco duro.

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