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Qué podemos esperar de PS5: un análisis comedido de todo lo que sabemos

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PS5 ha sido confirmada por Sony, gracias a ello conocemos sus especificaciones básicas, sabemos que incluirá una unidad SSD y que tendrá un precio equilibrado. Esto no quiere decir que vaya a ser económica, sino simplemente que tendrá un precio acorde a su nivel de prestaciones.

Las palabras de Mark Cerny aclararon muchas cuestiones, pero al mismo tiempo sembraron ciertas dudas que propiciaron un «hype» exagerado. Algunos empezaron a hablar de ella como una consola 8K, y otros llegaron a decir que marcará un salto técnico enorme. La realidad va a ser muy distinta, ya hablamos sobre ello hace unas semanas al desmentir cinco mitos sobre PS5, y hoy queremos llevar a cabo un análisis más profundo partiendo de las especificaciones que conocemos.

Nuestro objetivo es simple, daros una visión aproximada de lo que podemos esperar de PS5, sin caer en exageraciones y con una perspectiva totalmente imparcial. Antes de empezar os recordamos que todo lo que vais a leer en las próximas líneas parte de una realidad simple pero muy importante, la mayor optimización que presentan los juegos en consola.

Es un tema que juega un papel decisivo, hasta tal punto que un juego que funciona de forma óptima en Xbox One, como Gears of War 4, no consigue el mismo resultado en un PC que tenga un hardware equivalente al de dicha consola. Lo mismo ocurre con todos los demás sistemas, y obvia decir que PS5 no será una excepción.

Un poco de contexto: PS5 llega en 2020, no en 2019

Es un dato clave a la hora de entrar en comparativas tanto de rendimiento como de precio. Las especificaciones que según Sony tendrá PS5 equivaldrían hoy a lo que podríamos considerar casi como un PC de gama alta, pero no debemos mirar a 2019, sino a 2020.

Para cuando PS5 esté disponible AMD ya habrá lanzado al mercado sus tarjetas gráficas Radeon Navi, y lo más probable es que NVIDIA también tenga a las sucesoras de las RTX serie 20. Esto quiere decir que habremos vivido una transición generacional, y que el hardware de dicha consola posicionará más bien al nivel de un PC de gama media de 2020.

Si hacemos un poco  de memoria nos daremos cuenta de que con PS4 ocurrió prácticamente lo mismo, ya que cuando llegó al mercado sus especificaciones la colocaban al nivel de un PC de gama media (2013). Con todo en este caso tenemos una diferencia muy importante, y es que PS5 presentará una construcción mucho más equilibrada gracias al uso de una CPU basada en la arquitectura Zen 2.

Como recordarán muchos de nuestros lectores habituales las consolas de la generación actual cometieron un gran error al montar una CPU Jaguar de AMD, ya que se trata de un chip de bajo consumo y bajo rendimiento cuyo IPC equivale, más o menos, a un Intel Atom serie 8000. Sí, ese chip que tantas críticas ha recibido por ofrecer un rendimiento pobre incluso con tareas básicas bajo Windows 10.

Esto explica lo que hemos dicho en muchas ocasiones, que Xbox One X y PS4 Pro tienen un enorme cuello de botella en la CPU, y que ésta ha sido en gran medida la culpable de que la generación actual haya estado dominada por los 30 FPS.

A diferencia de dichas consolas PS5 no nacerá con un procesador obsoleto, tendrá un chip de alto rendimiento que será capaz de ofrecer una mejora notable tanto a nivel de fotogramas por segundo como en lo que respecta a IA, animaciones y tiempos de carga.

PS5: resolución, tiempos de carga, calidad y fluidez

Hemos dicho al inicio que algunos han dado por hecho que PS5 podrá mover juegos en resolución 8K, pero es un error garrafal. Dicha resolución es el máximo teórico de esta consola, y trae causa en el despegue de los contenidos multimedia a dicha resolución en Japón, sin más.

Varias fuentes han dicho que la GPU de los kits de desarrollo de PS5 tienen una potencia de entre 13 y 14 TFLOPs. Ya sabemos que este dato no define la potencia real de una GPU en juegos, pero nos sirve de referencia para hacer una estimación aproximada de lo que podemos esperar.

Una Radeon RX Vega 64 con la GPU a 1.677 MHz alcanza los 11,5 TFLOPs, así que la conclusión es clara, la GPU de PS5 tendrá un rendimiento ligeramente superior al de dicha tarjeta gráfica. Dado que la Radeon RX Vega 64 es capaz de ofrecer un buen rendimiento en resoluciones 4K con calidades altas o muy altas, según las exigencias de cada juego, la conclusión es clara, la consola de próxima generación de Sony será un sistema que trabajará principalmente con resoluciones de 3.840 x 2.160 píxeles, calidades altas y 30 o 60 FPS.

Toca hablar ahora de un tema peliagudo, el de los tiempos de carga. Mark Cerny dijo que gracias al SSD iban a poder reducir los tiempos de carga a décimas de segundo, y Sony ha ratificado que PS5 utilizará un SSD ultra rápido. Todo esto está muy bien, pero los tiempos de carga no se definen únicamente por la velocidad del SSD, influyen otros componentes como el procesador y la memoria RAM, y por mucha optimización que tengamos francamente no creo que sean capaces de llegar a ese nivel.

Ahora mismo un PC tope de gama tarda varios segundos en cargar juegos actuales incluso a pesar de contar con una unidad SSD de tipo PCIE x4, así que no, los tiempos de carga no van a desaparecer, aunque es cierto que gracias al abandono del HDD y a la utilización de un procesador Zen 2 mejorarán de forma notable comparados con la generación actual.

¿Y qué hay del trazado de rayos?

Es una buena pregunta, y para responder a ella me parece interesante traer a colación lo que vimos hace unos días al hablar de la demo técnica Neon Noir de CryTek. Cuando trabajamos con trazado de rayos es posible aplicar la tecnología a diferentes aspectos:

  • Efectos de luces y sombras.
  • Reflejos y refracción.
  • Oclusión ambiental y sombras.

Esos efectos se pueden generar a la resolución nativa a la que trabaje el juego o en resoluciones inferiores. Por ejemplo, si estamos renderizando un juego en 4K podríamos aplicar trazado de rayos y escalarlo al 50% de esa resolución para reducir su impacto en el rendimiento, una técnica que podría «dominar» en los desarrollos de la próxima generación de consolas.

No hay duda de que renderizar a la mitad de la resolución nativa afecta de forma significativa la calidad de la imagen, pero lo mismo ha ocurrido con las diferentes técnicas de reescalado que se utilizan hoy en día y al final se han logrado resultados aceptables recurriendo a técnicas de posprocesado y suavizado temporal, así que estoy convencido de que los desarrolladores podrán encontrar una solución efectiva a este problema.

En resumen, no esperes que PS5 sea capaz de mostrar efectos de trazado de rayos al nivel de una tarjeta gráfica RTX serie 20 de NVIDIA, no va a ser posible, ya que no contará con hardware dedicado a trabajar con dicho método de renderizado y tendrá que tirar de shaders y de software.

Notas finales

PS5 será una consola de próxima generación que superará a PS4 en todos los sentidos, pero las mejoras más importantes estarán propiciadas, sobre todo, por:

  • La CPU, que permitirá el desarrollo de títulos más complejos, con una IA y unas animaciones superiores.
  • El SSD, que reducirá de forma notable los tiempos de carga.
  • La mayor cantidad de memoria unificada, que permitirá crear mundos más grandes y utilizar texturas de mayor calidad.

En términos de resolución y de calidad gráfica ya hemos dicho que PS5 debería ser capaz de ofrecer una buena experiencia en juegos de nueva generación con resoluciones 4K, calidades altas y mantener sin problemas 60 FPS, aunque puede que gracias a la optimización nos acabe dando alguna que otra sorpresa.

No esperes que PS5 rinda al nivel de un PC de gama alta de 2020, pero sí como un equipo de gama media de dicho año. El precio de la consola no ha sido concretado, pero lo más probable es que acabe rondando los 499 dólares.

Esperamos que Microsoft lleve a cabo una aproximación muy parecida con Xbox Scarlett, aunque algunas informaciones han indicado que la compañía de Redmond podría introducir algunas mejoras cuantitativas (más capacidad de almacenamiento y más memoria) para diferenciarse de la consola de Sony.

También se ha llegado a hablar de un diseño interno superior para ofrecer una cierta modularidad que permita actualizar componentes de una manera sencilla, una idea interesante que, sin embargo, debemos contextualizar apropiadamente. No debemos pensar en Xbox Scarlett como una consola totalmente actualizable, sino en un sistema que podría contar con un diseño modular que permita actualizar en segundos la unidad de almacenamiento.

Si se cumple esa rumoreada paridad a nivel de hardware está claro que la victoria en la guerra de las consolas de próxima generación se decidirá a través de los juegos y servicios exclusivos. A priori parece que Sony tiene ventaja, pero no debemos caer en el error de infravalorar a Microsoft, basta recordar lo que hizo con Xbox 360 para darnos cuenta de ello.

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